Fernando Vidal, sociólogo, bloguero A su imagen
Director de la Cátedra Amoris Laetitia

¿Cómo se puede organizar la consulta sinodal en una parroquia?


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La consulta sobre sinodalidad es en sí misma el comienzo de un nuevo camino para la mayoría de parroquias. Por distintas razones que el papa Francisco ha señalado, no es frecuente que haya costumbre de discernimiento comunitario con todo el Pueblo de Dios de las parroquias. Es un gran momento para aprender.



En general, hay espacios incipientes para el discernimiento de toda la Iglesia local en una parroquia. Quizás se intenta que en los consejos pastorales estén presente una diversidad de voces y puede que una vez al año haya una asamblea de las personas que participan en los distintos grupos. Hay algunas relaciones estables con otras entidades del barrio, especialmente con el sector social a través de Cáritas. Con los católicos no practicantes y con personas no creyentes, los contactos suelen solo individuales y puntuales. Por lo tanto, este proceso de consulta es una excelente oportunidad para crear nuevos espacios de relación o mejorar los que están en estado incipiente o informal.

Los manuales prácticos que se han elaborado sugieren que se celebren reuniones en los grupos ya formados, convocar una peregrinación, una actividad social o simplemente compartir una comida con los demás. La web oficial de la Santa Sede para el Sínodo propone también aplicar los excelentes y dinámicos materiales elaborados por la Diócesis de Palencia, con herramientas prácticas para niños, jóvenes, adultos, grupos y también para los animadores de la reflexión sinodal en las parroquias. Todo esto se puede descargar.

Imaginando lo que es factible hacer en una parroquia normal, podrían existir, entre otras, las siguientes seis posibilidades que presentamos a modo de sugerencias.

1. Cada semana una pregunta

Hay un nivel de consulta general a los católicos que asisten a la eucaristía. Cada fin de semana, se puede hacer una pregunta breve en una cartulina que se reparta junto con bolígrafo o lápiz a todos los participantes en las misas durante un par de meses. Cada día una sola pregunta sencilla escogida entre las que incluye el documento del Sínodo. Incluso se pueden hacer tres preguntas que se entreguen aleatoriamente, de modo que cada fin de semana cada feligrés responde solamente una, pero se recogen respuestas para tres.

2. Una encuesta

Esa consulta se puede ampliar a todo el barrio mediante una encuesta. La encuesta se puede conseguir con encuestadores por la calle. Quedamos todos los parroquianos posibles un sábado por la mañana y se realizan encuestas por la calle. El cuestionario debe ser breve. Para que sean unos quince minutos de encuesta, hay que hacer, como mucho, diez preguntas abiertas o veinte preguntas en las que se den varias opciones para responder.

Para que la encuesta recoja lo mejor posible a todo el barrio podemos procurar que el conjunto de respuestas tenga las siguientes proporciones: 1/5 deben ser respuestas de católicos practicantes, 2/5 de católicos no practicantes y otros 2/5 de otro tipo (no creyentes, sin religión, otras confesiones, etc.). Por sexo, mitad y mitad. Por edades, el 10% son niños y adolescentes menores de 15 años, el 25% de jóvenes (15-30 años), 40% de adultos (31-64 años) y otro 25% de 65 y más años. Esas son las proporciones de toda España. Cada parroquia podría adaptarlo a su realidad demográfica. De este modo nos aproximaremos mejor a lo que piensa el conjunto. Seguramente no es estadísticamente representativa, pero nos acerca a la realidad. En todo caso, es una gran oportunidad para movilizar a la gente de la parroquia y escuchar amablemente a los vecinos (no entrar en debate con aquellos a quien se encuesta).

Esa misma encuesta también se podría hacer un cuestionario en la web e ir consiguiendo gente que haga esas encuestas. Meteremos también ahí las encuestas que se hagan por la calle. Si falta de un grupo u otro, se va buscando gente para que se completen las proporciones. Es muy fácil confeccionar encuestas en Google y te da los resultados automáticamente.

Iglesia de Menorca en Semana Santa

3. Grupos de conversación

El Sínodo invita a una mirada que no solo sea interna a la Iglesia, sino a cómo caminamos con el conjunto de la comunidad humana. Para eso proponemos que se organicen “grupos de conversación” de seis personas dialogando durante una hora, en los que estén representados diferentes tipos de voces y organizaciones de nuestro territorio o barrio. A cada grupo se le plantearían cuatro o cinco preguntas abiertas para que dialogaran. Los siguientes grupos podrían representar el mapa de cada barrio: 

  1. Un grupo de adultos o mayores no creyentes.
  2. Un grupo de católicos no practicantes, adultos o mayores.
  3. Un grupo de jóvenes no practicantes o indiferentes.
  4. Un grupo de responsables o activistas de organizaciones sociales, culturales, deportivas, etc. no confesionales del barrio.
  5. Un grupo de creyentes de otras confesiones (musulmanes, hindúes, budistas, etc.) y otras denominaciones cristianas (Evangélicos, pentecostales, etc.).
  6. Un grupo de educadores –creyentes o no– que viven en el barrio o enseñan en sus centros.
  7. Un grupo de personas que inmigraron desde distintos continentes.
  8. Un grupo de personas vulnerables a las que ayudan las distintas organizaciones o la parroquia.

Obviamente, dependiendo de la situación de cada barrio y de la cantidad de gente capaz de organizar grupos, se pueden añadir otros perfiles o convocar más grupos. Es importante grabar las sesiones y luego hacer un resumen de lo dicho para poder pensarlo bien. Tendría que haber un equipo que se dedicara a organizar estos grupos, que uno o dos miembros de dicho equipo estuvieran presentes en cada grupo que se celebre e hiciera dos páginas de resumen de cada grupo. Los demás del equipo pueden escuchar las grabaciones y complementar el resumen. Ese resumen no juzga ni interpreta, sino que simplemente describe sintética y claramente lo que se dijo y cuáles fueron los consensos y divergencias que aparecieron.

4. La asamblea parroquial

La mejor opción es convocar a todos los que quieran participar de la parroquia, sea cual sea su grado de asistencia a la misma. Invitar a todos en las eucaristías, actividades y poner carteles. Si hay algún grupo descolgado de la parroquia, pero presente en el territorio, invitarlo también. De nuevo los materiales de la Diócesis de Palencia son una gran ayuda. Convocar una mañana de domingo. Quizás para eso sea importante concentrar las eucaristías y dedicar una hora y media posteriormente a la reunión. Se podría hacer dos veces en todo el periodo de consulta. Tras una muy breve introducción de 10 minutos como máximo, organizar grupos infantiles, adolescentes y del resto (uniendo jóvenes y adultos). Habría que tener animadores grupales preparados para tantos grupos como haya, con los que haya habido una reunión preparatoria días antes.

Lo más fácil es organizar la reunión en tres rondas. Plantear dos o tres preguntas a contestar en la primera ronda. En la segunda ronda, identificar cada uno qué aspectos le resuenan más –sin añadir nuevos aspectos-. En la tercera ronda identificar cuál sería la convergencia principal que hay entre todo lo escuchado. Tomar nota de todo y que cada animador haga una ficha por grupo.

Si se logra hacer una segunda asamblea, se podría hacer un resumen (en una página) de lo que salió en la primera asamblea por grupos y trabajar de nuevo por grupos en tres rondas sobre esa página o bien introduciendo nuevas preguntas.

5. Equipos, grupos y comunidades parroquiales

Quizás es la consulta más fácil. Hay que poner mucho cuidado en no olvidar a ningún grupo o equipo (catequesis, comunidades, scouts, religiosos y religiosas que viven en el territorio parroquial, equipos de liturgia, Cáritas y otros grupos sociales católicas, etc.). Se pueden plantear en dos sesiones. El material de la Diócesis de Palencia está reamente muy bien para este nivel de consulta a grupos.

6. Un grupo amplio de voces de grupos y equipos

Además del trabajo de cada grupo y equipo, es importante constituir un grupo amplio donde estén presentes voces de todos los grupos, equipos y comunidades, con los que trabajar más a fondo todo el proceso, reflexionando lo recogido por todos los demás canales (grupos de conversación, encuesta, consultas en las eucaristías, etc.) y siguiendo todos los pasos que nos indican en las herramientas de la Diócesis de Palencia. Sería clave que ese grupo amplio contara con un guía espiritual que ayudara a seguir los pasos (y que se dedicara solamente a eso, sin intervenir más que para ayudar en el modo de proceder).