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Catherine Cornille da la clave del ecumenismo de Francisco: ve el diálogo como una “necesidad”

El Congreso ‘La aportación del papa Francisco a la teología y a la pastoral de la Iglesia’, que se celebra en el Ateneu Universitari Sant Pacià, en Barcelona, se clausura hoy. Entre las últimas ponencias ha estado la de Catherine Cornille, docente del Boston College, quien ha hablado sobre ‘El papa Francisco y el diálogo interreligioso’.

Para Cornille, “en los últimos 50 años, cada papa ha contribuido de alguna manera a avanzar en el diálogo entre religiones. Juan XXIII, al impulsar el documento ‘Nostra Aetate’; Pablo VI, a través del establecimiento del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso y al enfatizar la relación entre la paz y el diálogo; Juan Pablo II, en sus visitas a sinagogas y mezquitas y a través de sus reuniones de Asís, reuniendo a líderes de las principales religiones mundiales para rezar juntos; y Benedicto XVI, a través de un compromiso teológico serio, afrontando cuestiones de pluralidad religiosa”; algo por cierto, que le causó un “involuntario” choque con ciertos colectivos islámicos “después de su discurso en Ratisbona”.

Un proceso acelerado

Y así es como llegamos al pontificado de Francisco, percibiéndose cómo “el compromiso de dialogar con otras religiones parece haberse acelerado”. “Mientras que Benedicto XVI –ha asegurado– puede haber sido algo más reticente a involucrar a otras religiones por su preocupación por el relativismo religioso, Francisco parece estar más preocupado por los peligros del extremismo religioso y por la necesidad de diálogo para lograr la paz y la comprensión entre religiones”.

Algo que ha encarnado con gestos concretos, “desde el lavado de los pies de la niña musulmana el Viernes Santo en los primeros meses de su papado hasta la firma del Documento sobre Fraternidad Humana para la paz mundial y la convivencia con el jeque Ahmed el-Tayeb, Gran Imam de al-Azhar, hace solo unos meses”. Así es como “el papa Francisco ha tratado de ejemplificar la necesidad y la posibilidad de una amistad y armonía interreligiosas”.

Falta de esfuerzo

Para Cornille, esta “aparente falta de esfuerzo en su apertura y diálogo con otras religiones” viene de sus tiempos como arzobispo de Buenos Aires: “Indudablemente, en esto tienen mucho que ver sus años de amistad con el rabino Abraham Skorka y con las comunidades musulmanas”. Algo que también se refleja “en su lema jesuita de ‘ver a Dios en todas las cosas’ y en el compromiso concreto que se expresó en la 34ª Congregación de la Compañía de Jesús de dialogar con otras religiones”.

“Esto –ha añadido– casi haría olvidar que el diálogo no es una postura fácil o natural para adoptar hacia otras religiones. El diálogo constructivo entre religiones presupone una serie de condiciones”; tales como “humildad, compromiso, interconexión, empatía y hospitalidad”. Actitudes positivas, pero que a veces generan “tensiones” con otros aspectos de la propia fe, como “el compromiso con la propia tradición”.

Un mensaje muy fuerte

“Aunque no se puede decir –ha profundizado– que el papa Francisco haya cambiado significativamente el rumbo en el enfoque papal del diálogo de los últimos 50 años o que haya desarrollado una teología original y sistemática de la religión o una teoría del diálogo, su vida y su ejemplo representan un testigo poderoso y un mensaje muy fuerte sobre la importancia del diálogo entre religiones”.

Aquí ha citado al rabino Skorka, que defiende que Bergoglio es un “acelerador, impulsando la agenda del diálogo y forzando nuevas situaciones”. Idea que ella apoya, destacando su “iniciativa” a la hora de “hacer todo lo posible para iniciar el diálogo”, lo que “concuerda con su concepción de la Iglesia como constantemente abierta y comprometida con el mundo, especialmente con la periferia”.

Cuestión de amistad

En todo ello, ha concluido, la última esencia es clara: “La importancia que el Papa concede a la relación personal y a la amistad. Su apertura a otras religiones no solo ha surgido de sus amistades personales con miembros de otras religiones en Buenos Aires, sino que también ha buscado y cultivado relaciones personales con líderes de otras tradiciones religiosas”. Todo un testimonio de fe preñado por la “misericordia”.

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