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La jornada española de oración por las víctimas de abusos será el 20 de noviembre (Día Universal del Niño)

  • La CEE se suma a la petición del papa Francisco reclamando a los Episcopados un día específico de recuerdo
  • “Por encima de todo, se debe actuar con verdad y libertad, con tolerancia cero”, declaraba hace unos días el cardenal Blázquez

cardenal Ricardo Blázquez presentación libro de Daniel Pittet víctima de abusos 2017

Según ha podido confirmar Vida Nueva, la Conferencia Episcopal Española (CEE) tiene previsto declarar el 20 de noviembre como Jornada de Oración por las Víctimas de Abusos Sexuales. ¿El motivo? “Aunque también hay adultos que sufren abusos, lo cierto es que la mayoría de ellos se concentran en menores. Por eso se ha optado por reforzar el día en que Naciones Unidas celebra el Día Universal del Niño”, explican fuentes cercanas a esta revista sobre la elección de esta fecha, en la que la Asamblea General de la ONU aprobó la Declaración de los Derechos del Niño en 1959, y que desde entonces busca proteger a la infancia más vulnerable.

De esta manera, se responde a la petición hecha por el Papa el pasado mes de septiembre para que todas las conferencias episcopales del planeta eligieran “un día apropiado en el que orar por las víctimas de abuso sexual como parte de la iniciativa de la Jornada Universal de Oración”.

La CEE ha tenido el último gesto hacia las víctimas cuando su presidente, el cardenal Ricardo Blázquez, presentó hace unas semanas el libro ‘Le perdono, padre’, de Daniel Pittet, víctima de obispos. Allí hizo un compromiso firme: “En la medida de lo posible, tengan la seguridad de que vamos a poner todo los medios. Necesitamos buscar a personas que generen confianza y que tengan capacidad para prestar ayuda a las víctimas. Queremos defender la verdad ante los abusos. Por encima de todo, se debe actuar con verdad y libertad, con tolerancia cero, defendiendo la dignidad de los débiles y humillados”.

Y lanzó una propuesta inédita: “Algo que se debe hacer, y a mi modo de ver es fundamental: la formación humana y cristiana de niños, adolescentes, jóvenes y adultos ha de abrirse a este campo tan sensible de sufrimiento y humillación de las personas. Nuestra catequesis se tiene que abrir a este campo. Mirar para otra parte o encubrir, es un error. Hay que llamar a las cosas por su nombre”.

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