Dejarme hacer


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JUEVES 9. El peligro de la fama. De conocer el eco y el rédito que ofrece la televisión. El riesgo de regalar titulares a costa de dejar en mal lugar a los tuyos. Lo he vivido de cerca con más de un personaje del cuore. Pero esta receta también puede aplicarse a los mediáticos eclesiales. Me cuentan que apenas se deja ver por el convento y ya cuenta con secretaria que le lleve los negocios catódicos.

VIERNES 10. Aferrarse al poder perdido. Elevar a contencioso la rabieta por ternas mal encajadas. Enquistado rencor disfrazado de lucha por la justicia. Amenazar con un regreso autoritario. Cuando uno busca herir a otro siempre acaba salpicado.

SÁBADO 11. Veo en televisión la polémica elección del candidato a Eurovisión. Con pitidos y agresiones. Lamentable. Con acusaciones de tongo. Me interpela más allá de que gane una canción más o menos facilona. Cuántas veces jugamos a la democracia con los demás cuando tenemos una decisión tomada de antemano, pensando que el otro es un niño al que engatusar. Y son tan adultos y tan sagaces como nosotros. Aquí sí hay tongo.

DOMINGO 12. Se llama Ruth Chaparro. La conozco a propuesta de Manos Unidas. En 13tv. Clava sus ojos. En los míos o en quien se le ponga a tiro. Sin desafiar. O tal vez sí. El caso es que su mirada llega cargada de autoridad. La que le da hablar desde el Sur. La que se gana al comunicar en nombre de los indígenas colombianos. Para recordarme que “todo lo que tiro yo, no me sobra, le falta a otro”. Para enriquecer esa metáfora del barro que me redime en cada tropezón. “Embarrarse es llenarse de barro. Y el barro no es basura, es tierra, es creación…”.

LUNES 13. “Entra y pasa hasta el fondo”. Me cuesta pronunciar estas palabras en la oración. Me alienta que no sea solo a mí. También a una religiosa, a quien tiene su proyecto de vida aparentemente más encauzado. Desde hace tiempo he desmitificado la figura del consagrado, no para evitarme decepciones, sino precisamente para derrumbar esa imagen de que, con la ordenación o los votos, se incluye como regalo una capa de superhéroe con poderes ilimitados. Humanos. Como Mercedes, que me da la llave para borrar resistencias y facilitar apertura. “Dejarse hacer”, me dice. No más. En el yo más profundo. El yo que no condiciona ni se condiciona. Dejarme hacer.

jose.beltran@ppc-editorial.com

Publicado en el número 3.024 de Vida Nueva. Ver sumario