Los religiosos apuestan por la comunión eclesial

El compromiso de unidad con los obispos vuelve a resonar en la Asamblea de CONFER

Elías Royón en la apertura de la Asamblea

(F. Otero– Fotos: Luis Medina) La comunión eclesial ha marcado los discursos de apertura de la Asamblea General de CONFER, que se celebró del 16 al 18 de noviembre en Madrid, así como ha advertido la línea de trabajo a seguir entre la Vida Religiosa y los obispos con el objetivo de afrontar la evangelización.

Así lo mostraron en sus intervenciones tanto el presidente de los religiosos españoles, Elías Royón, como el arzobispo de Oviedo y presidente de la Comisión Episcopal de Vida Consagrada, Jesús Sanz Montes. También se refirió a esta cuestión el representante de la Congregación Vaticana para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, el agustino Eusebio Hernández Sola.

Royón reiteró el compromiso de CONFER en la construcción de la comunión eclesial y explicó que, en estos momentos, trabajan con los obispos en la renovación del documento Cauces operativos para las relaciones entre los prelados y la Vida Consagrada.

En este sentido, pidió a los religiosos acoger y reconocer los carismas diferentes y valorar los demás ministerios, así como las nuevas formas de vida consagrada y los movimientos eclesiales. “Todos somos necesarios en una práctica secularizada, donde cada día se ahonda más en el foso entre fe y cultura. Practiquemos en las comunidades la espiritualidad de la comunión”, propuso.

Así, expresó el empeño de la Vida Religiosa “en esa actitud de conversión que exige la comunión eclesial en el quehacer diario, y en reconocer y agradecer cuando, desde la caridad evangélica, o se nos advierte de situaciones a corregir o se nos anima a continuar encarando las urgencias misioneras”.

Por su parte, Sanz Montes insistió en su alocución en el trabajo que tanto religiosos como prelados están llevando a cabo “para seguir creciendo ante algo tan precioso y delicado como es la comunión”. “Todo lo que nos podamos decir para construir esta comunión será siempre bienvenido y realmente queremos dejarnos lo mejor de nosotros para que esto sea realidad”, añadió.

Tras unas palabras de reconocimiento, el agustino Hernández Sola transmitió que en la congregación vaticana a la que pertenece conocen “los anhelos de comunión eclesial” de la Vida Religiosa y de “los reales esfuerzos por hacer fructificar la intercongregacionalidad, como también la apertura y colaboración con los laicos”.

Reconoció asimismo que que la Iglesia “debe mucho” a los religiosos, a los que  considera “signo vivo de esperanza”. “La Vida Consagrada está llamada a ser profeta de esperanza en este momento histórico que no es fácil; donde la crisis social, política, económica, religiosa asume rasgos difíciles de comprender y aceptar”, apuntó.

El acto estuvo presidido por el nuncio apostólico en España, Renzo Fratini, quien, parafraseando al secretario para la Educación Católica, Jean-Louis Bruguès, señaló que la vida religiosa “está abocada ya mismo a su esencia”. En este sentido, dijo que su esperanza “se cifra en la oración como espacio donde se conoce a Jesucristo, se aprenden los sentimientos de su Corazón y se percibe el impulso a la misión que hay que desempeñar”.

También tuvo palabras de agradecimiento: “Renuevo mi honda estima por vuestra forma de vida y vuestro generoso servicio, tan importante para la Iglesia en España”.

“LA VIDA RELIGIOSA ESTÁ EN EL SÁBADO SANTO, ENTRE LA MUERTE Y LA VIDA”


Una de las aportaciones más relevantes ha sido la ponencia que, bajo el título ‘Mística y Misión de la esperanza: el Sábado Santo de la Vida Consagrada’, ha ofrecido el claretiano y doctor en Teología, José Cristo Rey García Paredes. En ella, apuntó que los religiosos se encuentran hoy en una situación que podría definirse como de Sábado Santo, “el día del silencio de Dios, de la no palabra”. “La Vida Religiosa se encuentra en tierras de penumbra, entre el pasado y el futuro, entre la muerte y la vida, entre la Teología de la Cruz y de la Gloria”, concretó.

En su opinión, está en un momento “en el que espera la Resurrección” y, por ello, añadió que los religiosos “están abiertos a la esperanza”, que “debe convertirse en fuerza dinamizadora del presente”. “Nosotros, los religiosos, afirmamos una esperanza no sólo para nosotros o para la Iglesia, sino para todo el mundo. Creemos en la razón, en los demás y en que el Espíritu Santo moviliza el planeta y, por eso, la misión de esperanza es descubrir eso que ya late en el mundo. Eso es lo que tenemos que proclamar”, concluyó.

En el nº 2.730 de Vida Nueva.

INFORMACIÓN RELACIONADA

Actualizado
19/11/2010
Compartir