El Papa invita a la “búsqueda de la verdad por encima de las dificultades”

Primeras palabras de Benedicto XVI a su llegada a Praga

El Papa, a su llegada al aeropuerto de Praga

El Papa, a su llegada al aeropuerto de Praga

(Juan Rubio– Enviado especial de Vida Nueva) Bajo el lema de El amor de Cristo es nuestra fuerza, Benedicto XVI llegó a las 11.30 de la mañana al aeropuerto internacional Stará Ruzyne de Praga. El Papa, que habló en inglés como estaba previsto por indicación del Gobierno checo para no levantar susceptibilidades, saludó a las autoridades, a los obispos y a todos los ciudadanos de este país en esta visita a las comunidades católicas de Bohemia y Moravia. Ya desde el comienzo, Benedicto XVI quiso dejar claro que la religión cristiana, como ha demostrado en la historia a pesar de las dificultades, puede servir de plataforma de convivencia y progreso y ha reivindicado el papel de Dios en el corazón de la cultura: “Sin Dios el hombre no sabe dónde ir ni tampoco logra entender quién es. La verdad del Evangelio es indispensable para una sociedad próspera, puesto que abre a la esperanza y nos hace capaces de descubrir nuestra inalienable dignidad de hijos de Dios”.

 

Jóvenes esperan al Papa

Jóvenes esperan al Papa

La verdad prevalecerá” dice la inscripción que hay en la base del monumento inspirado en Rodin, en el corazón de la Plaza Vieja de Praga, dedicado a Juan Hus. Fue su canto de cisne antes de ser condenado en el concilio de Constanza y quemado. Los enfrentamientos posteriores y la restauración de la Iglesia por medio de los jesuitas marcaron largos años de enfrentamientos religiosos. Hoy es bandera de un sentimiento nacional, autóctono, alejado de Roma y con un anhelo de purificación. Cada vez que un checo quiere cargarse de razones contra la Iglesia echa mano de Hus, a quien hoy algunas pancartas pedían que el Papa lo rehabilitara. Como en España cuando no hay más argumento que la Inquisición y sus desmanes. Pero el deseo de verdad también es la leyenda de la bandera que ondea en el castillo: “La verdad vence”. El Papa, que dedica todos sus esfuerzos contra la dictadura del relativismo y que ha marcado su magisterio como un apostolado tras la búsqueda de la verdad, no pierde ocasión de reivindicarla con su presencia entre el esceptismo de los checos, la compañía de muchos cristianos de los países vecinos y un Gobierno que no dejará de aprovechar esta visita para seguir exhibiendo su talante de país abierto y respetuoso con la religión, aunque no deja de haber tensión con la Iglesia en donde ésta encuentra mermados muchos de sus derechos.

Saludo del Presidente de la República checa al Papa en el aeropuerto

Saludo del Presidente de la República checa al Papa en el aeropuerto

En su primer discurso, el Papa se refirió a la impronta del cristianismo en este país. “Si la entera cultura europea está profundamente plasmada por la herencia cristiana, esto es verdad de modo particular en las tierras checas, porque gracias a la acción misionera de los Santos Cirilo y Metodio en el siglo IX, la antigua lengua eslava fue por primera vez puesta por escrito. Con razón ellos, apóstoles de los pueblos eslavos y fundadores de su cultura, son venerados como Patronos de Europa. Además, es digno de mención el hecho de que estos dos grandes santos de la tradición bizantina hayan encontrado aquí a misioneros procedentes del Occidente latino”. La monumentalidad de Praga y especialmente las estatuas que se levantan en el Puente Carlos son una muestra de esta historia que se repite en cada rincón de una de las ciudades con más templos y con menos creyentes de Europa.

 

El Papa reza ante la imagen del Niño Jesús de Praga

El Papa reza ante la imagen del Niño Jesús de Praga

Benedicto XVI habló de las fricciones históricas y del “significativo papel que las tierras checas han jugado en la historia intelectual, cultural y religiosa de Europa, a veces como un campo de batalla y más frecuentemente como un puente”. Dijo el pontífice alemán, que no dejó de referirse al aniversario de la caída del muro, que “no se debe subestimar el costo de cuarenta años de represión política. Una particular tragedia para esta tierra fue el intento despiadado, por parte del Gobierno de aquel tiempo, de acallar la voz de la Iglesia. En el curso de vuestra historia, desde la época de San Venceslao, de Santa Ludmilla y de San Adalberto hasta San Juan Nepomuceno, hubo mártires valerosos, cuya fidelidad a Cristo se ha hecho sentir con voz clara y más elocuente que la de sus asesinos”. Reivindicación sonora y esperada en esta visita.

A las 12.30 el Papa llegaba de forma discreta a la iglesia de Santa María de la Victoria saludando a los pocos fieles asistentes, muchos de ellos turistas curiosos que se habían acercado a algunos monumentos de esta parte de la ciudad pero que no pudieron acceder por estar cerrados y decidieron acercarse hasta este templo, donde se venera la imagen del Niño Jesús, conocida en todo el mundo como el ‘Niño de Praga’. Allí acompañaron al Pontífice. Una señora vendía banderolas donde se le daba la bienvenida, mientras un turista alemán se felicitaba por la suerte de saludar al Papa, sin esperarlo. Un grupo de jóvenes alemanes gritaban vivas a su compatriota. Al pie de la escalerilla, fuera del templo, lo esperaba el alcalde de la ciudad y de las ciudades que componen Praga. Allí recibió las llaves de la ciudad  y saludó a los miembros del Gobierno municipal. Mientras, los obispos checos y la pequeña comitiva entró al templo en donde el Papa se encontró con un pequeño grupo de familias.

Benedicto XVI ha encomendado a todas las familias y a todos los niños del mundo al Niño Jesús de Praga: ”El pensamiento va a vuestras familias a y todas las familias del mundo, a sus alegrías y sus dificultades. A la reflexión unamos la oración invocando del Niño Jesús el don de la unidad y de la concordia para todas las familias. Pensemos especialmente en las familias jóvenes, que deben cumplir tantos esfuerzos para dar a los hijos seguridad y un porvenir digno. Oremos por las familias en dificultad, probadas por la enfermedad y el dolor, por aquellas en crisis, desunidas o laceradas por la discordia y la infidelidad. Todas las encomendamos al Santo Niño de Praga, sabiendo cuán importante es su estabilidad y su concordia para el verdadero progreso de la sociedad y para el futuro de la humanidad”. Benedicto XVI regaló una corona para la venerada imagen que llegó desde España en el siglo XVI. Se piensa que esa estatua pasaba de padres a hijos varones de la familia de los condes de Treviño y duques de Nájera , embajadores en Praga. La Imagen fue regalada en 1628 a los carmelitas descalzos que regentaban la iglesia por Dª Polixena Lobcowicz, quien, a su vez, la había recibido como regalo de bodas de su madre, Dª María Manrique de Lara. La devoción a esta figura fue difundida en España y por todo el mundo por los Carmelitas.

Actualizado
26/09/2009
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