“Te regalo mi verano”

Muchos jóvenes sustituyen el ocio por la entrega solidaria a los más necesitados

campamento-solidario-p(Miguel Ángel Malavia) En el imaginario colectivo, la palabra verano suele ser sinónimo de términos como ocio, descanso, vacaciones, playa… Sin embargo, para algunas personas conlleva disponer de más tiempo para sí mismos con el único objetivo de comprometerlo en la ayuda a los demás. Así, junto a los chiringuitos y las casas rurales, también están los campamentos solidarios.

A caballo entre Tánger y Tetuán, en Marruecos, se sitúa el campo de trabajo ‘Sal de tu tierra’. Su responsable, José Amalio González Ruiz, sacerdote en Antequera (Málaga), recuerda cómo se fraguó en él el afán por entregarse al necesitado: “En el Seminario de Málaga, los alumnos siempre participábamos en iniciativas de voluntariado, ya fuera en verano o a largo del año. Me impresionó trabajar en psiquiátricos de mujeres, cárceles o instituciones infantiles. Pero lo que me marcó definitivamente fue ‘Colichet’, un centro de enfermos terminales de sida. Se trata de una acción de Cáritas, aunque está dirigida por las Hijas de la Caridad. Por mi estrecho contacto con ellas, junto a un compañero seminarista, pude ir en verano de 2001 al hospital de tuberculosos que ellas gestionan en Ben Karrich, muy cerca de Tetuán”. Allí implantó en 2004 lo que hoy es ‘Sal de tu tierra’: la coordinación de voluntarios en tres centros de Tánger y Tetuán. Uno, junto al hospital de tuberculosos; otro de atención a discapacitados; y uno más de ayuda a madres solteras y niños de la calle, dirigido por las Hermanas de la Cruz Blanca.

Los 15 voluntarios que este año acuden durante el mes de agosto trabajarán repartidos en los tres centros. Aunque, como destaca su promotor, una parte fundamental de las jornadas, además del trabajo, será la espiritual: “Somos un campamento cristiano. Eso sí, esta parte está dirigida a nosotros, los voluntarios, buscando el crecimiento en la fe a partir de la atención al otro. A los que ayudamos no tratamos de convertirlos. No hacemos proselitismo, lo único que queremos es ofrecer un testimonio vivo”. Por ello, cada mañana se inicia con una oración conjunta. Después, cada voluntario irá a su centro y, al final del día, reunidos otra vez todos, compartirán su experiencia.campamento-solidario-5

Un camino de transformación

José Amalio explica que todo el que quiera colaborar es bien recibido, aunque siempre les recuerda lo mismo a los voluntarios: “Son necesarias unas actitudes mínimas. El deseo de cambio personal, la disposición al trabajo generoso y en grupo, la capacidad de diálogo, la actitud solidaria o el estar abierto a tener una experiencia creyente son algunas de las principales”. No todo el mundo, aunque lo piense, está preparado para entregarse a aquél que está sufriendo. Eso sí, la idea es que el que lo haga, atraviese un camino que transforme a mejor su vida.

En Salamanca, desde 2003, Cáritas abre la posibilidad a desarrollar el voluntariado en dos de sus centros: la Casa de Acogida para enfermos de sida y el Centro Padre Damián, para personas sin hogar. Luis Alberto González, director de la Casa de Acogida, explica cómo la decisión de ampliar la actividad veraniega a voluntarios venidos de fuera (la mayoría no residen en la capital charra) obedeció a una doble necesidad: “Por un lado, en verano, nosotros contábamos con menos trabajadores que están aquí durante el año. Y, por otro, eran muchos los que nos pedían colaborar en estos tres meses, pues era cuando tenían un tiempo del que carecían habitualmente”. Los responsables ofrecen la opción de ser voluntarios por quincenas, debido a que sólo disponen de tres habitaciones para no internos –los que acuden, se alojan y conviven con los demás– y porque son más los que quieren vivir esta experiencia.

Luis Alberto opina sobre cuáles son los motivos que llevan a querer regalar el tiempo a los demás: “A todo el que viene le empuja un sentimiento de inquietud interior. Y, lo más importante, la mayoría se sorprende porque obtienen más de lo que esperaban. Descubren a personas y viven situaciones que desconocían, y eso les enriquece personalmente. En ellos se da una transformación, ya que ponen fin a muchos prejuicios y consiguen amistades verdaderas. Los internos, a su vez, también se sorprenden con personas que, de un modo gratuito, les regalan su tiempo y amistad”.

campamento-solidario-3Encuentro con Dios

Otro de los factores que apunta este responsable es el de la fe: “La iniciativa está abierta a todo el mundo, sea o no creyente. Pero hemos comprobado que todos los que han venido aquí lo han hecho, de un modo u otro, movidos por un sentimiento religioso. En la donación a los demás buscan profundizar su encuentro con Dios”. Esa misma experiencia le hace recalcar que no todo el mundo está preparado para vivir algo así, pero a su vez destaca que el que decide acudir a su centro es porque sabe muy bien a dónde se dirige: “De hecho, la mayoría de la gente dice que se le hace corta la quincena, y otros repiten, creando ya una pequeña familia.

Los únicos problemas pueden ser en el sentido técnico. A los voluntarios les ofrecemos formación teórica y práctica, para que sepan lo que hay que hacer y, así, su ayuda sea útil. Por ejemplo, les explicamos que no es bueno el paternalismo con los internos, ya que lo que buscamos es que ellos también se realicen personalmente, desde la autonomía”.

En el otro centro salmantino, el de Padre Damián, gestionado por Cáritas y las Hermanas de los Sagrados Corazones, ha estado en julio Álvaro, de 19 años. Residente en Madrid, afirma que, para él, esta experiencia es casi una necesidad: “En Madrid hay demasiadas cosas que me distraen. Es aquí donde encuentro un tiempo para darme a quien me necesita… y poder estar con Dios. El acompañar y el ayudar me realizan plenamente, pues me siento en comunión con Él”. Esa espiritualidad también la encontró, junto a los otros cinco voluntarios fijos, en las oraciones y reflexiones en común que, a diario, mantenían por la mañana y antes de acostarse. Para este joven, su primera acción de este tipo fue la que vivió el pasado verano, cuando acompañó a las Hermanas de los Sagrados Corazones en otro campamento que tienen en Puente Ladrillo. También en Salamanca, se trata de un barrio obrero en el que muchos de sus moradores padecen la marginalidad. Con un amplio índice de gitanos, todos los niños se distraen con las numerosas actividades organizadas por las religiosas: deporte, piscina, visitas culturales, etc. Tanto el año pasado como en éste, Álvaro ha salido ganando al dar sin obtener nada material a cambio: “He podido centrarme en Dios”, señala.

Un caso representativo es el que se vive en Málaga con Proyecto Hombre. El director de este programa terapéutico-educativo para personas dependientes de la droga, Juan José Soriano, cuenta cómo, además del centenar de voluntarios que acuden al centro durante el año, en verano invitan a universitarios o a los seminaristas para que, durante un mes, convivan con los internos: “Para ellos resulta muy enriquecedor, pues aparte de su acción concreta, significa un periodo de profunda reflexión interior”. Para Juan José, el valor de los voluntarios es incalculable: “Dan lo mejor que tienen: a sí mismos”. Por eso, desde hace siete años, Proyecto Hombre celebra el Día del Voluntario. Para dar gracias a los que no lo piden.

campamento-solidario-4VOLUNTARIADO SIN FRONTERAS

La solidaridad no se queda en nuestras fronteras. Muchos jóvenes, y no tan jóvenes, quieren vivir su particular aventura en otras realidades distintas de la propia. Para ello, no les importa cruzar el “charco”. Es el caso de la Fundación Fraternitas Sine Finibus. Desde Sevilla, así como desde diversas ciudades de Andalucía y otras provincias, un grupo está pasando todo el verano en el Hogar Óscar Romero, un campo de trabajo con niños desfavorecidos situado en Trujillo (Perú), y que está siendo construido por ellos con el fin de combatir la mendicidad, el analfabetismo y la drogodependencia. Laicos, sacerdotes y religiosos conforman este proyecto.

Otro punto destacado es Belo Horizonte (Brasil), donde, del 10 de julio al 1 de agosto, ha tenido lugar el II Encuentro Internacional de Jóvenes organizado por la Compañía de María. Allí, en un barrio de favelas, la tarea ha consistido en organizar talleres educativos para jóvenes y adolescentes inmersos en la exclusión social.

En el nº 2.671 de Vida Nueva.

Actualizado
30/07/2009
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