¿Se ha reducido la cantidad de recursos utilizada en los últimos años?


Compartir

La primera idea que veíamos la semana pasada nos hablaba de la utilización de recursos naturales. Sabemos que para producir cualquier bien, servicio o experiencia necesitamos de lo que denominamos factores de producción. Los recursos naturales son uno de ellos. Aunque no lo veamos de una manera directa, precisamos de su uso para cualquier bien o servicio.



Tal vez no veamos esto claro si lo que hacemos, por ejemplo, es contratar los servicios de un abogado. Pero profundizando un poco podemos percibir que para que este nos ayude en nuestras cuestiones legales, el profesional precisa de un teléfono, de un ordenador, de transporte para ir de un lado a otro, de papeles, etc. Todos ellos están hechos con materias primas que son imprescindibles para que el especialista en derecho nos pueda ofrecer sus servicios.

Parece claro que para producir más necesitamos de más recursos. Solamente podríamos evitar este ciclo de dos maneras. La primera es a través de incrementos de productividad, es decir, de avances tecnológicos que permitan producir lo mismo con una cantidad inferior de recursos. La segunda es a través de la reutilización de los desechos que tiramos cuando dejamos de utilizar algo. Esta es la idea principal de lo que ahora se denomina economía circular y que ha sido una realidad presente a lo largo de la historia.

En los últimos cincuenta años, hemos tenido un gran salto tecnológico en nuestro planeta que ha cambiado la manera de trabajar. Al mismo tiempo, la conciencia ecológica se ha ensanchado de manera que la reutilización y el reciclaje cada día son unas realidades más extendidas. Sin embargo, esto no ha impedido que la utilización anual de recursos naturales se haya incrementado sin freno. El salto tecnológico y la conciencia ecológica no han resultado en una utilización menor de recursos.

Cifras muy elevadas

Las cifras son elocuentes. Los datos que nos proporciona el Banco Mundial nos muestran que el Producto Interior Bruto mundial (PIB) se ha multiplicado por 4,5 entre 1970 y 2020 (lo que quiere decir que duplicamos la producción mundial cada 25 años aproximadamente). En el mismo periodo el PIB por habitante solamente se ha multiplicado por 2,15 y la utilización de recursos vírgenes (minerales, metales, biomasa y combustibles fósiles) se ha multiplicado por 3,5 (Circle economy, 2022: 9).

Es decir, los grandes avances de productividad y el cambio de modelo tecnológico que hemos experimentado desde los años 70 del pasado siglo hasta la actualidad, no han evitado que el uso de materias primas se haya multiplicado en este periodo por 3,5. Esto significa, que, por ejemplo, en los cinco años transcurridos entre las dos últimas cumbres del clima (París 2015 y Glasgow 2021) se hayan extraído algo más de medio billón de toneladas de estos productos. Son cifras muy elevadas que nos muestran cómo cada año consumimos más recursos naturales que el anterior (en estos momentos unas 100.000 toneladas anuales, lo que equivale a unas 14 toneladas por persona y año)