¿Por qué ha sido imputado Jorge Fernández Díaz, el ministro de las apariciones de Garabandal?


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La operación

El penúltimo caso de corrupción que ha llegado a los juzgados españoles y a la información política española –siempre con mayor o menos incidencia según el medio– es la llamada ‘operación Kitchen’. Un caso en el que ha sido imputado por la Audiencia Nacional el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz. La operación se centra en la existencia de una trama ilegal de espionaje a otro conocido en lo que a corrupción se refiere, el que fuera tesorero del PP Luis Bárcenas. Un seguimiento que se hacía, entre 2013 y 2014, gracias al excomisario José Manuel Villarejo ya que la operación ha partido de la investigación que se está haciendo a este personaje.



Entre la documentación de Villarejo han aparecido diferentes audios y conversaciones transcritas que han llevado a los jueces a apuntar hacia el chófer de Bárcenas Sergio Ríos, el propio exministro con su número 2, Francisco Martínez –exsecretario de Estado de Seguridad–, la cúpula policial de la época –entre ellos está José Luis Olivera, conocido como ‘el cocinero’ y que da nombre a la operación Kitchen– o la exministra de Defensa y ex secretaria general del PP María Dolores de Cospedal.

Por lo que se refiere a Fernández Díaz, que casi acaba de embajador de España ante la Santa Sede, el juez le imputa porque su participación en este espionaje “parapolicial” es “necesaria, útil y pertinente” ya que su cercanía con Martínez le sitúa en el “centro nuclear de la operación”. Además, hay evidencias de que este espionaje no solo se organizaba desde Interior sino que se pagaba desde el ministerio con fondos reservados. Para los jueces de la instrucción desde el Ministerio del Interior “se habría dirigido y coordinado toda la operativa, presuntamente con la participación directa del ministro y actuando por delegación de éste, al parecer, el secretario de Estado de Seguridad”.

Las apariciones

En la diócesis de Santander el asunto de las posibles apariciones mariana a cuatro niñas de la montaña cántabra entre 1961 y 1965 sigue generando tensiones. Mientras algunos movimiento eclesiales han hecho bandera de los mensajes del arcángel san Miguel y de la Virgen del Carmen; las comisiones diocesanas o la investigación de Doctrina de la Fe han cerrado en falso el fenómeno por mucho que los párrocos de la pedanía siempre hayan mostrado frialdad ante los fenómenos paranormales que siempre se han contado por el lugar.

Una película y un documental, así como la publicación de la tesis doctoral del sacerdote José Luis Saavedra, todo ello con el impulso principal del movimiento Hogar de la Madre –que podemos decir que también genera tensiones similares dentro de la diócesis cántabra– han tratado de rescatar el aviso, el milagro y el castigo anunciado por la Virgen en la montaña. Una recuperación que, sorprendentemente, no cuenta con el apoyo visible de las videntes –solo dos no están vivas, Mari Loli Mazón y Conchita González, la considerada vidente principal que falleció en 2013 y de la que se cuenta con una retractación que podría haber sido firmada bajo presión–, todas menos unas muy alejadas de la montaña de Garabandal ya que viven en Estados Unidos. De la vidente que permanece en España, Mari Cruz González, ‘El País’ sacó una confesión en la que se retractaba de las apariciones y señalaba a Conchita como instigadora, aunque luego ha habido diferentes versiones también de este hecho.

Los seguidores

Entre los seguidores del mensaje de Garabandal se encuentran el Padre Pío, la madre Angélica, la madre Teresa de Calcuta o algunos de los firmes defensores de los fenómenos de Medjugorje y también el exministro Jorge Fernández Díaz. En el reciente documental ‘Garabandal, catarata imparable’ aparece como un firme conocedor del mensaje de las apariciones y no solo de algunas anécdotas como las relacionadas con los objetos que las niñas daban a besar a la Virgen y repartían entre los devotos o los éxtasis de las videntes…

Fernández Díaz se presenta como Ingeniero Industrial e inspector de trabajo aunque destaca que la vida política ha ocupado los últimos 40 años de su vida. Para él, como para la que está siendo la interpretación que se está imponiendo de las apariciones el mensaje de María en la montaña cántabra es una llamada a recuperar las insistencias religiosas de la fe católica previa al Vaticano II. Para Fernández Díaz, Garabandal es una llamada a la conversión que hemos desoído para lo que el Señor manda un milagro. “Convertíos, oración y sacrificio” es para el exministro el resumen de las apariciones antes del castigo anunciado por las niñas si no se acudo a la misa y a la confesión… Un castigo que parece que no ha llegado –nada que ver con su imputación judicial–.

El mensaje apocalíptico –en el sentido menos esperanzador del térmico– encuentra hoy fácil reflejo en quien en medio de la pandemia se agarra a las devociones de otros tiempos. Frente a quienes han visto inconsistentes los mensajes revelados, hay quien resalta la sencillez de la fe de las niñas de esta aldea de la montaña. “Hay que hacer mucho sacrificios y mucha penitencia, y tenemos que visitar mucho al Santísimo, pero antes tenemos que ser muy buenos. Y si no lo hacemos vendrá un castigo. Ya se está llenando la copa, y si no cambiamos vendrá un castigo”, es la literalidad del primer mensaje. A él seguirán otros en los que se llega incluso a criticar a los obispos y cardenales cuando la “copa está rebosando” –se dirá en el último mensaje que tiene un tono similar–.

A la vista de estos mensajes y de muchos testimonios, el entonces cardenal Ratzinger en 1992 como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe señaló que “no consta la sobrenaturalidad de los sucesos” de Garabandal. Parece una forma para esquivar un pronunciamiento definitivo que hay quien interpreta en un sentido y en el contrario… si bien siempre ha estado claro que la Iglesia no ha reconocido las apariciones marianas. ¿La palabra de este ministro refuerza o resta credibilidad al mensaje de Garabandal?