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Un obispo italiano dice que no permitir las misas es “un acto arbitrario y dictatorial”

obispo d'ercole

“Una ducha de agua fría”. Así ha definido el obispo de Ascoli-Piceno, Giovanni D’Ercole, cómo ha sentado a la Iglesia italiana que la ‘Fase 2’ del desconfinamiento tras la emergencia del Covid-19 no contemple que se retome la celebración habitual de las misas. El presidente del Gobierno de Italia, Giuseppe Conte, explicaba el domingo por la noche en qué consistiría este proceso de desescalada, en el que se permite, eso sí, que en los funerales puedan estar presentes 15 personas.



“Parecía que habíamos llegado a un acuerdo” dice D’Ercole en un vídeo, haciendo referencia al diálogo entre la Iglesia y el Gobierno. “Pero las palabras de Giuseppe Conte han sido un palo en las ruedas que ha bloqueado un diálogo que era sincero”, añade. Para el prelado es un “error” por parte de los expertos creer que las iglesias pueden ser “un foco de contagio”, y ha pedido que no se “propague esta idea”.

D’Ercole, visiblemente molesto con la decisión del Gobierno, ha subrayado que “es un derecho de la gente poder ir a la iglesia”, por lo que, para el obispo, “lo de impedir el culto es un acto dictatorial y arbitrario, porque es uno de los derechos fundamentales”. 

Dos vídeos muy diferentes

“Si continúo a mantener en calma a la gente es solo porque amo a este pueblo, pero está cansado”, ha añadido. “El ridículo que habéis hecho en el mundo entero”, dice, por último, dirigiéndose al Gobierno, “necesita ser limpiada con un simple gesto de dignidad y de derecho”. Sin embargo, lo más llamativo es que el tono que el prelado emplea en este vídeo, que se ha hecho viral, poco tiene que ver con el que ha compartido la diócesis en su página de Facebook.

En ella, el obispo emplea un tono mucho más conciliador, y explica que los sacerdotes italianos “son personas responsables que, ya en un principio, pusieron en marcha medidas de protección”, asegura D’Ercole, que critica además las irrupciones de los carabinieri en las celebraciones.

“Tenemos la necesidad de volver a las iglesias y celebrar la eucaristía”, añade. “Nos lo pide la gente que, en este momento, no puede más con el estar dentro de casa”, dice, subrayando que, para muchos, acudir a la iglesia puede resultar “terapéutico” a nivel psicológico.

El valor de la libertad religiosa

En cuanto a la celebración de los funerales, ampliar el número de asistentes a 15 tampoco le parece correcto. “Qué tristeza haber visto a tantas personas ir al cementerio así, casi como perros, sin el abrazo de nadie”, apunta. “¿Por qué 15 personas?”, se pregunta el obispo, pidiendo que sean los propios clérigos quienes decidan sobre el número de asistentes a los funerales y su celebración.

“El culto es una libertad que no puede ser suprimida de ninguna manera”, subraya D’Ercole. “El derecho a la libertad religiosa y al culto es fundamental, garantizado por nuestra Constitución”, asevera.”La Iglesia es un espacio de libertad, un espacio de esperanza donde, incluso quien no la ama, incluso quien la odia, encontrará a alguien que le diga ‘te quiero’ y donde todos pueden tratar de hacer algo útil”, recalca.

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