Daniel Pajuelo: “Hay católicos que reparten leches en Twitter en nombre de Dios”

  • El sacerdote marianista ha sido reconocido por los obispos con el Premio ¡Bravo! de Nuevas Tecnologías
  • “Los creyentes que critican mis vídeos ven el sacerdocio de una manera muy clerical”, mantiene

Daniel Pajuelo, SM

Marianista, sacerdote y profesor, pero también ingeniero informático y ‘youtuber’. Daniel Pajuelo sabe que no es un “cura típico”. Ahora, el jurado designado por la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (CEMCS) le ha otorgado el Premio ¡Bravo! de Nuevas Tecnologías gracias a su canal de YouTube y la labor que hace en él.

Para Pajuelo el acercarse a las redes sociales es una forma “muy efectiva” de transmitir el mensaje del Evangelio, pero tiene que llevar detrás una buena formación, “saber lo que se hace”. “Hay algunos sectores de la Iglesia que usan las redes fatal”, dice a Vida Nueva. Y es que “llenar los perfiles de Instagram de angelitos” e imágenes similares no “sirve para nada”. “Lo único que demuestra es que hay una crisis muy grande de verdadera experiencia de Dios”, añade. 

Además, señala que también “hay gente que en nombre de Dios reparte leches en Twitter, cuando Él es misericordia”. Por este motivo, considera que, también en las redes sociales, lo que hace falta es “volver a la experiencia de la pequeña comunidad cristiana donde se alimenta la fe”, y añade que él, sin su comunidad, se habría “perdido hace tiempo”.

Reconectar con el mundo

“La Iglesia está pasando por una profunda crisis en la que los casos de pederastia son un síntoma”, asevera. Y esta crisis, para Pajuelo, comienza en que “le está costando mucho reconocerse en la sociedad actual”. Recuerda, además, la época en la que la Iglesia era mecenas de las artes “porque señalaba la cercanía a Dios por medio de las formas”. Sin embargo, “ahora vivimos una época muy oscura” en la que no solo se mira con recelo las modas y los avances, sino que “se rechaza todo lo que tiene que ver con el mundo y lo que está en el candelero de la cultura”.

Por eso, no se puede perder de vista que “el envoltorio forma parte del mensaje”, y pone el ejemplo de que “el hecho de que Dios se encarne en Jesús señala que esa condición humana no es un simple envoltorio, sino que tiene la misma validez que el hecho de ser el hijo de Dios”. 

Así, este “sacerdote tendiendo puentes”, como se define en su canal, señala que, si bien la “tecnología no basta” porque supone que hay “una pantalla de por medio”, si facilita una “cercanía increíble”. “La Iglesia es sabia en humanidad y esto capta que no podemos ponernos demonizadores con la tecnología, sino que podemos humanizarla y utilizarla para unirnos con la gente”, explica, y subraya que, si bien son medios que “permiten anunciar el amor de Dios”, no pueden ser “la única manera, no se puede quedar ahí”, ya que “si la fe no se vive de manera presencial no puede avanzar”. 

“Llegar a las periferias”

En su canal resuelve dudas sobre la religión y se adentra en temas “durísimos que nadie se imaginaría que un cura puede comentar”. El resultado es que “cuando tratas esos asuntos y la gente ve a un sacerdote que escucha” se produce un “encuentro increíble”. Precisamente por estos temas no todo ha sido “un camino de rosas”, ya que “hay católicos que critican mucho mis vídeos”.

Eso sí, es consciente de que “es gente que ve el sacerdocio de una manera muy clerical”, a quienes les cuesta entender que un sacerdote haga vídeos con dos amigas musulmanas, defienda a los musulmanes o critique la islamofobia. “Es gente católica muy extremista, que no te pone una bomba pero sí quiere diferenciar mucho quién está dentro y quién fuera”, subraya. Pero también hay otro perfil, el de aquellos que “pueden estar heridos”. “Detrás de una persona que insulta tal vez hay alguien que lo único que necesita es ser escuchado”, dice.

Sin embargo, “en general, dentro de la Iglesia” dice haber encontrado “reacciones muy positivas” a lo que hace. Y esto es lo que le hizo dar el paso para comenzar con el canal. “Pensé que el esfuerzo valdría la pena si podía llegar a gente que estaba, como diría el Papa, en las periferias”, afirma. Así pues, el público al que se dirige es “alguien muy alejado de la Iglesia, que no está reconciliado con ella o a quien, incluso, le produce rechazo”.

También se dirige a los jóvenes. Y los resultados se ven, principalmente, en los comentarios de sus vídeos, en los que “mucha gente comenta que es ateo o agnóstico, pero que le gusta mi punto de vista”. “Esta no es una evangelización unilateral, ya que a mí también me han evangelizado”, dice. Y es que, incluso en personas “que dicen que no conocen a Dios o que no tienen fe se puede ver cómo Él ya está trabajando en ellos”.

‘Premios ¡Bravo 2018!’

Los ‘Premios ¡Bravo!’ se conceden anualmente para reconocer, por parte de la Iglesia, la labor meritoria de todos aquellos profesionales de la comunicación cuya labor se distinga por su servicio por la dignidad de las personas, los derechos humanos y los valores del Evangelio.

Así pues, el Jurado ha decidido otorgar este año los siguientes premios:

  • Premio ¡Bravo! Especial: Elsa González. Periodista.
  • Premio ¡Bravo! de Prensa: Tico Medina.
  • Premio ¡Bravo! de Radio:  Luis del Val.
  • Premio ¡Bravo! de Televisión: Programa Aquí la Tierra de TVE.
  • Premio ¡Bravo! de Nuevas Tecnologías: Daniel Pajuelo, youtuber.
  • Premio ¡Bravo! de Cine: Álvaro Longoria, productor de “Campeones” y de “Ni distintos ni diferentes, campeones”.
  • Premio ¡Bravo! de Publicidad: Anuncio “La felicidad se comparte” de Contrapunto BBDO para Lotería Nacional.
  • Premio ¡Bravo! de Música: Grupo musical: La voz del desierto.
  • Premio ¡Bravo! al Trabajo diocesano: Ex Aequo OFICIA, Oficina de información de las diócesis de Aragón; y Semanario diocesano El Eco, de la diócesis de Sigüenza- Guadalajara.
  • Premio ¡Bravo! de Comunicación pastoral: Publicación semanal Misa dominical, en su 50 aniversario.
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