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Sínodo 2014: La Iglesia busca “ponerse a la escucha” de los problemas de la familia

papa Francisco con una familia octubre 2013

Presentada en el Vaticano la III Asamblea General Extraordinaria

papa Francisco con una familia octubre 2013

M. Á. MORENO | La familia, sus problemas y su papel en la evangelización serán los objetos de reflexión de la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos, titulada Los desafíos pastorales sobre la familia en el contexto de la evangelización, que se celebrará del 5 al 19 de octubre de 2014 y ha sido presentada hoy en el Vaticano por el cardenal húngaro Peter Ërdo, relator general del Sínodo; el secretario general del Sínodo, arzobispo Lorenzo Baldisseri; y el secretario especial de este Sínodo, el arzobispo Bruno Forte.

La invitación que deriva para toda la Iglesia es ponerse a la escucha de los problemas y expectativas que viven hoy tantas familias, manifestándoles cercanía, presentándoles de forma creíble la misericordia de Dios y la belleza de la respuesta a Su llamada”, explicó hoy Bruno Forte en la conferencia de prensa organizada en el Aula Juan Pablo II del Vaticano.

Forte ha definido la familia como “la escuela más rica de la humanidad”, tomando palabras de la constitución Gaudium et Spes, fruto del Concilio Vaticano II, y ha mencionado la necesidad de comunicar la doctrina de la fe sobre el matrimonio de forma “comunicativa y eficaz”, citando el documento preparatorio para el Sínodo.

El secretario especial del Sínodo, que ha sido el encargado de analizar los aspectos teológicos del documento preparatorio, ha destacado las palabras “atención, hospitalidad y misericordia” como claves que requiere el papa Francisco hacia las familias divididas o en situación irregular desde el punto de vista canónico, aquellas que están “en los suburbios geográficos y existenciales”, en las que hay problemas “inéditos”, como el incremento de las parejas de hecho o el surgimiento de las uniones homosexuales con adopción de niños. Se trata de situaciones que “implican consecuencias pastorales significativas”, según admitió Bruno Forte.

Espíritu de colegialidad episcopal

El arzobispo Forte, como el resto de los intervinientes, ha enfatizado el carácter participativo de este Sínodo de los Obispos, en un espíritu de “colegialidad episcopal” y de la “más amplia sinodalidad de toda la Iglesia”.

En este sentido, ha descrito el proceso que conducirá al Sínodo como “una amplia y profunda escucha de la vida de la Iglesia y de los desafíos más vivos a los que hace frente, compartido en un camino progresivo, con dos etapas fundamentales, que pueda llevar a todos los representantes del entero colegio episcopal a madurar propuestas fiables para ofrecer al discernimiento del Obispo de la Iglesia que preside en el amor”.

El secretario general del Sínodo de los Obispos, Lorenzo Baldisseri, ha explicado el proceso que llevará a la celebración de este acontecimiento, que pasa por dos etapas: una Asamblea General Extraordinaria, que se celebrará en 2014, llamada a “precisar el estado de la cuestión y recoger testimonios y propuestas de los obispos para anunciar y vivir el Evangelio con credibilidad para la familia”, y una Asamblea General Ordinaria prevista para 2015, pensada para “individuar las líneas operativas para la pastoral de la persona humana y de la familia”.

En este contexto se entiende la consulta de 38 preguntas enviada a los obispos esta semana y el documento preparatorio, sobre el cual se ha invitado a las diócesis “a difundir el Documento de forma capilar en los decanatos y parroquias con el fin de obtener datos concretos y reales sobre el tema sinodal”, con tiempo hasta el mes de enero, cuando se elaborará el Instrumentum Laboris que se entregará a los obispos que participen del Sínodo.

La familia, una realidad social

El cardenal húngaro Peter Ërdo ha sido el encargado de precisar el aspecto doctrinal del documento preparatorio, en el que ha definido a la familia como “una realidad que desciende de la voluntad del Creador y constituye una realidad social”, que “no es una mera invención de la sociedad humana”. Ha destacado que el documento vincula “estrechamente” los problemas de la familia con los de la institución del matrimonio, que son “inseparables”, ha comentado parafraseando al beato Juan Pablo II.

Ërdo ha repasado las características del matrimonio, basado en el consentimiento, unido e indisoluble, y también ha mencionado problemas como “las uniones sin reconocimiento religioso o civil”, un fenómeno que requiere “una profunda reflexión”, así como el estatuto de los separados o divorciados.

En el documento “se aborda también la cuestión de su atención pastoral y el problema de por qué algunos de ellos se sienten marginados en la Iglesia”, ha expresado el cardenal húngaro, que también se ha referido a “la posibilidad de simplificar el procedimiento de declaración de nulidad del matrimonio”.

El relator general del Sínodo ha comentado otros aspectos del documento y de las preguntas enviadas a los obispos, en los que se tratan las “situaciones matrimoniales difíciles” o “irregulares”, las uniones entre personas del mismo sexo, la educación de los hijos o la apertura de los cónyuges a la vida.

Francisco acelera el ritmo de gobierno (crónica vaticana íntegra solo para suscriptores)
 

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