Adviento, conciencia y memoria agradecida

El Pliego de ‘Vida Nueva” aborda la estrecha relación entre este tiempo de espera y la Navidad

(Enrique Sanz Giménez-Rico, SJ- Profesor de Sagrada Escritura en la Universidad Pontificia Comillas y director de la revista Sal Terrae) El Adviento –en el que estamos a punto de adentrarnos– expresa con su propia y paradójica claridad que nuestra vida cristiana está situada entre el “ya” de la encarnación y el “todavía no” de la plenitud escatológica: Cristo está presente en medio de nosotros, pero su presencia no es todavía definitiva.

Las semanas previas a la fiesta de Navidad evocan la dimensión histórico-sacramental de la salvación y la dimensión escatológica del misterio cristiano, es decir, todo el misterio desde la venida de Jesús a la historia hasta su final.

Y es precisamente la fiesta de la Navidad la que concentra y actualiza como misterio sacramental la plenitud de la venida de Cristo: la histórica ya sucedida y la última que sucederá. Por eso se dice que la Navidad es memoria de la salvación acaecida y anticipación escatológica de la parusía.

Vamos, pues, a centrar nuestro interés en este ‘Pliego’ en esa estrecha conexión entre el Adviento y la Navidad y a destacar sobremanera la invitación a vivir este tiempo de espera y esperanza desde la conciencia y memoria agradecida de que la “Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros y hemos visto su gloria” (Jn 1, 14).

El relato del paso del Mar Rojo

Hay en el Antiguo Testamento un relato paradigmático, que ha dejado su huella en muchas de las páginas de los dos testamentos, especialmente del primero de ellos: el paso del Mar Rojo (Ex 14).

Un relato marcado por símbolos tan profundamente vitales como la luz y el agua, y que habla de manera sobreabundante de la salvación que Dios concedió a su pueblo; un relato, además, catalogado muy frecuentemente como relato de nacimiento, del nacimiento de Israel, y que sirvió, por ejemplo, a los Padres de la Iglesia, para afirmar que el nacimiento en Ex 14 es una liberación de todas las fuerzas del pecado, una victoria de Dios sobre la muerte y sobre Satán.

Pues bien, creemos que este relato puede ser también paradigmático para ilustrar la relación entre Adviento y Navidad.

Más información en el nº 2.731 de Vida Nueva. Si es usted suscriptor, lea el ‘Pliego’ íntegro aquí.

Actualizado
24/11/2010
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