Los obispos de Bilbao y San Sebastián piden a ETA que abandone la violencia

(M. de Miguel) La macabra manera con la que ETA despidió el año 2008, mediante la colocación de un coche bomba cargado con 100 kilos de explosivo en los aledaños de la sede central, en Bilbao, de la radio y televisión pública vasca (EITB), que también alberga distintas delegaciones de otros medios de comunicación, ha vuelto a suscitar la condena de la Iglesia católica en España, que aboga por la firme defensa de la paz. “Esta acción es del todo inaceptable”, declaró en una nota de prensa Juan María Uriarte, obispo de San Sebastián, sobre esta acción terrorista que, junto a un serio contratiempo para los trabajadores, destrozó buena parte de la fachada acristalada orientada a la ría, aunque no dañó la estructura del inmueble.

Al recordar que al día siguiente se celebraba la tradicional Jornada Mundial de la Paz, un deseo anhelado el primer día del año nuevo, Uriarte señaló que la organización terrorista “debe escuchar la voluntad y el clamor reiterado de nuestro pueblo: el abandono definitivo de la violencia, posibilitando así el camino hacia la paz”. 

También dedicó unas frases a la libertad de expresión, ya que subrayó el valor de la palabra como “esencial a la persona”, “imprescindible para la paz”, además de “instrumento fundamental para los medios de comunicación”. “La palabra es especialmente valiosa cuando trata de construir la paz sin descanso”, continuó, deseando para EITB -“creada al servicio de la paz”-, así como para sus trabajadores y responsables, “la difusión de una palabra que contribuya a la pacificación en este momento y en el año 2009”.

Finalmente, aprovechó que en las recientes fiestas se conmemoraba el nacimiento de Jesús, “enviado al mundo para sembrar la Palabra de la Paz”, para, siguiendo su ejemplo, animar a los cristianos a ser “activos colaboradores en la construcción de una paz justa y necesaria”. 

De igual manera, Ricardo Blázquez, obispo de Bilbao, y su auxiliar, Mario Iceta, mostraron en otro comunicado su rechazo ante este suceso y expresaron su solidaridad con los afectados. “Reiteramos que ETA debe desaparecer”, manifestaron indicando que el atentado, “dirigido contra la libertad de expresión”, refleja el desprecio hacia uno de los pilares básicos de la convivencia democrática”. Los prelados concluyeron pidiendo a Dios que el 2009 traiga la definitiva desaparición del terrorismo y guíe los pasos por el camino de la paz.

En el n1 2.643 de Vida Nueva.

Actualizado
09/01/2009
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