José Beltrán, director de Vida Nueva
Director de Vida Nueva

Un misionero con “segurata” no es misionero


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JUEVES 13. Puesta de largo de la Memoria de Actividades de la Iglesia. Con águila incluida que planeaba sobre los espectadores presentes en el Auditorio Ángel Herrera. Bajo sus alas llevaba un guión que repasaba a qué se dedica el dinero de contribuyentes y donantes. Por primera vez, eso sí, se daba voz a la Conferencia Española de Religiosos (CONFER). El estreno correspondido con una intervención de su secretario general, Jesús Miguel Zamora, en la que puso sobre el escenario no solo la entrega de los 42.000 consagrados, sino también las sombras de una Iglesia. Que la transparencia se demuestra cuando se es capaz de sacar a la luz las debilidades. Auditoría pública y rendición de cuentas más allá de los euros impecablemente gestionados. “Nos duele la gente que ha traicionado nuestra confianza y ha hecho mucho daño. Queremos pedir perdón por ello”, entonó el hermano de La Salle, que se comprometió a renovar el compromiso de los religiosos con la sociedad: “Nos seguiremos dejando la vida por los demás”.  Más prosaica fue la intervención del vicesecretario de Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal, Fernando Giménez Barriocanal. Nobleza obliga. Repasó cada céntimo invertido con mensaje a quien corresponda: “La Iglesia es la inversión más rentable que puede realizar el Estado”. Esta aportación social vertebró la alocución del cardenal Blázquez: “Los valores religiosos forman parte del bien común”.

VIERNES 14. Asociación de la Prensa de Madrid. Homenaje póstumo a Bernardino Martínez Hernando. Director de esta cabecera. Mayoría absolutísima para hacer justicia por aquella cátedra robada que le negaron. Palabras de Javier Mayoral, huérfano en la facultad. “Nunca se ponía el traje de profesor. Te enseñaba sin querer, era un acto fisiológico para él”. Elogio todavía más fidedigno, el de su portero: “Una persona tan discreta… y cuánto se le echa de menos”.

MARTES 18. “Los misioneros son la joya de la Iglesia”. Lo dice Dora Rivas, de OMP. No se equivoca. Y los españoles lo saben. En 2018 donaron 18,1 millones de euros por la causa. Proyectos de evangelización, de sensibilización, de promoción y desarrollo. Pero ni un euro en seguridad. A pesar de los tres religiosos asesinados en este 2019. “No hay una partida destinada a protegerles, más allá de las recomendaciones habituales. No tendría sentido que vivieran blindados”. Argumento de José María Calderón en línea con la “lata de sardinas” en la que nunca ha querido verse atrapado Francisco. Un misionero con “segurata” no es misionero.

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