José Beltrán, director de Vida Nueva
Director de Vida Nueva

Pagola y un honoris causa que pudo ser y no será


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JUEVES 30. Echo un vistazo al Docat. Para los no familiarizados con las siglas, es el catecismo juvenil sobre la Doctrina Social de la Iglesia. Pocos han llegado a él después de empaparse con el Youcat que pobló la JMJ de Madrid. Quizá por eso no han reparado en el punto 226. “La ley es siempre perfectible y debe estar en función de la realización integral de la persona”. El citado no es casual. Oswaldo Payá.

VIERNES 31. Escapada familiar a Londres. Primera vez. Paseo por el puente de Westminster. Siguen las flores por los fallecidos en el atentado. Lo demás, sigue su curso: un posado de novios, una mujer sofocada haciendo running, el selfie de un grupo de estudiantes. De fondo, como atrezo turístico, las flores.

SÁBADO 1. Hasta la pantalla informativa de la recepción del hotel llega el jaleo del Brexit y sus implicaciones gibraltareñas. A mí me achucha más la alerta del móvil sobre las palabras del Papa al clero español para huir del carrerismo como de la peste: “Curas descamisados no, simplemente que sean testigos de Jesús”. Que no pase desapercibido el “descamisados”, sobre todo por la carga que tiene para un Bergoglio que conoce el peronismo como pocos y el matiz populista que se le puede dar a este término. No entiendan alzacuellos por decreto como antónimo de descamisado.

DOMINGO 2. Iglesia de San Patricicio, en el Soho. Me llama la atención que las imágenes están cubiertas por telares penitenciales morados. “Como antaño. En España ya no se ve”, apunta mi madre. Antaño suena a nostalgia, a pasado que nunca volverá a darse. ¿Caduco o tradición?

LUNES 3. Pagola y un honoris causa que pudo ser y no será. Se me cuela al releer la lectura del día. “¿Dónde están tus acusadores?”. Pues bien, a él ni le preocupan ni le incomodan. Ni apunta ni dispara. Nunca ha tenido piedra alguna guardada en su bolsillo. Aún cuando más se avinagraba el lance. Vive ajeno. Sin atender a lo que dicen que dijeron que dijo. No hay donde rascar. Mansedumbre que para mí quisiera. [José Antonio Pagola: “No quiero favorecer ni alimentar ninguna división”]

 

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