José Beltrán, director de Vida Nueva y bloguero Notas al pie
Director de Vida Nueva

Nunca había visto a un arzobispo de Madrid y otro de Barcelona abrazarse


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José Beltrán, director de Vida Nueva JOSÉ BELTRÁN | Director editorial de Vida Nueva

MIÉRCOLES 8 DE JULIO. Aterrizo en México DF. El móvil se quedó en Ecuador, alguien se lo quiso quedar. En tiempo de adicción a los 140 caracteres, no lo extraño. Es más, me siento hasta liberado del geolocalizador.

VIERNES 10. A los pies de la Guadalupana, cerca de la basílica, un sacerdote celebra una misa de niños. Todos levantan la mano para ser médicos, futbolistas –“como Chicharito”, apostilla el padre–, astronautas… Pero cuesta ver las manos cuando pregunta quién quiere convertirse en sacerdote o misionero. La misma encuesta en Leganés habría tenido similar resultado. La globalización.

SÁBADO 11. Una parroquia de 40.000 feligreses con 26 misas por sábado y cuatro sacerdotes para sacarla adelante. Es el milagro del padre Adrián Huerta, párroco de San Bernardino de Siena. En Xochimilco. Barriada de periferia en la que su pastor se moja por los suyos, desde los campamentos de verano a la piedad popular, pasando por revitalizar los sacramentos. Uno aprende que solo se puede resucitar una comunidad desde dentro. En la capilla, en el mantel.

DOMINGO 12. Regreso a Madrid. El calor vence al sueño y al cansancio. Incluso amenaza a las buenas maneras.

MARTES 14. Dirán que exagero, pero nunca había visto a un arzobispo de Madrid y otro de Barcelona abrazarse. En la presentación del libro de Sistach sobre pastoral urbana. Osoro hizo encaje de bolillos en su agenda para recibirlo. No quería faltar al primer acto de su amigo Lluís en Madrid siendo él arzobispo. La amistad se remonta a los tiempos en que ninguno tenía mitra, tan solo vicaría.

jose.beltran@ppc-editorial.com

En el nº 2.950 de Vida Nueva.

 

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