Apunta que México está herido por la violencia, las desapariciones, la corrupción y las injusticias, pero el deporte es “oportunidad privilegiada para poner nuestras diferencias al servicio de la justicia, de la verdad y de la paz”
Partido amistoso de fútbol. Selección mexicana. Foto: EFE
La Conferencia del Episcopado Mexicano pidió que la Copa Mundial de fútbol 2026, a realizarse del 11 de junio al 19 de julio en México, Estados Unidos y Canadá, no sea un “distractor de los dolores” del país.
Y es que -aseguró- México está herido por la violencia, las desapariciones, la corrupción y las injusticias, pero el deporte es “oportunidad privilegiada para poner nuestras diferencias al servicio de la justicia, de la verdad y de la paz”.
“Vivimos muchas rivalidades que con frecuencia ensombrecen nuestra convivencia pacífica: rivalidades políticas, económicas, ideológicas, sociales, e incluso en la lucha por la vida. Estas rivalidades se pueden convertir en escuela de fraternidad en vez de rivalidades vacías”.
En un mensaje, los obispos manifestaron la necesidad de más espacios de diálogo y encuentro “en lugar de odio y exclusión; en caminos de paz y no de violencia. Esto exige abrirnos a la riqueza del hermano y tratarnos con dignidad”.
“Más allá de la competencia deportiva, este encuentro internacional nos invita a reconocer que formamos una sola familia humana desde nuestra diversidad. En un mundo marcado por tensiones y conflictos”, añadieron.
Confiaron que “este acontecimiento mundial inspire en todos, actitudes de amistad, reconciliación y esperanza, y nos ayude a construir relaciones más humanas y fraternas, dentro y fuera de las canchas”.
Por su parte, el arzobispo primado de México, cardenal Carlos Aguiar Retes, recordó que el papa León XIV ha dicho que el deporte puede convertirse en una escuela de fraternidad, en espacio de encuentro y camino de paz.
Por ello, al dirigirse a los jugadores del mundial, apuntó: “ustedes tienen en sus manos una oportunidad extraordinaria, en un tiempo en el que nuestro país y el mundo necesitan reconciliación, unidad y esperanza“.
“Ustedes pueden ayudar a inspirar a millones de personas, recordándonos que es posible trabajar juntos y superar las diferencias. Esa es una victoria que trasciende cualquier marcador y permanece en el corazón de los pueblos”, añadió.
Deseó que el mundial de futbol “sea una ocasión para recordar que la competencia no tiene por qué generar enemistad, sino que puede ayudarnos a valorar lo mejor de cada uno de nosotros”.