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León XIV en el Raval: “Qué hermoso es encontrar una Iglesia abierta que integra a tantas personas”

| 10/06/2026 - 18:16

El Pontífice se somete a un tercer grado por parte de Renzo, un niño de 6 años que le ha preguntado si le gusta el fútbol, por qué existe el mal, si quería ser Papa, por qué hay abuelos solos y si hay que perdonar siempre





“Qué hermoso es encontrar una Iglesia abierta que integra a tantas personas”. Con una sonrisa se ha presentado el papa León XIV en la parroquia de San Agustín, en el barrio del Raval de Barcelona, para su encuentro con las organizaciones benéficas y de asistencia diocesanas.



Se trata de un templo con un párroco que el Pontífice conoce bien, pues su hermano agustino Faustin John Mlelwa, de Tanzania, fue quien, a cuatro ruedas, le llevó a conocer la misión agustina en el país en 2003, cuando era superior general de la orden. “Me siento como en casa”, ha advertido.

No obstante, no es la primera vez que visita el complejo parroquial en el que también vive una comunidad de Misioneras de la Caridad. “Estuve aquí en 1984 en mitad de un viaje en coche de Roma a León. Pero entonces estaba cerrada”, ha compartido el Pontífice a modo de anécdota.

Esta parte la ha hecho dejando a un lado los papales, síntoma de que afirmar que se encuentra como en casa no es una forma de hablar. Eso sí, en tono de humor, en un momento dado volvió a los papeles diciendo que si seguía así “nos vamos a ir de aquí a las ocho”.

Cardenal Omella: “Cuente con nosotros para defender la dignidad humana”

El cardenal arzobispo de Barcelona, ​​Juan José Omella, le dio, una vez más, la bienvenida. “Queremos que nuestro servicio de caridad vaya siempre acompañado del anuncio de Jesucristo y de su Evangelio”, ha señalado.

Asimismo, le ha dicho que cuente “con nosotros para seguir mostrando y defendiendo la dignidad de toda persona humana y el rostro de Jesucristo presente en cada uno de nuestros hermanos más vulnerables”.

Tras las palabras del purpurado, León XIV ha podido escuchar a Cristina Garcia Marsà, secretaria general de Cáritas Barcelona; Xabier, director de Obinso, entidad de acción social centrada en adicciones; y Encarna Jordá, religiosa adoratriz cuya labor pastoral se centra en las mujeres víctimas de la trata.

León XIV, en la parroquia del Raval. Foto: EFE

Con el perdón del Papa, Renzo, un niño de seis años, le ha robado el protagonismo. El pequeño le ha lanzado varias preguntas a Robert Francis Prevost: si le gusta el fútbol, por qué existe el mal, si quería ser Papa, por qué hay abuelos solos y si hay que perdonar siempre.

León XIV ha escuchado atentamente y sí, ha respondido mezclando, como viene haciendo habitual, el catalán y el castellano. Y le ha regalado un abrazo siendo el propio Pontífice el que se dirigió al pequeño.

“Juego a tenis pero también me gusta el fútbol”

“Con respecto a si me gusta el fútbol, te confieso que yo juego al tenis y me gusta mucho, pero también aprecio el fútbol -con los seminaristas era defensa, pero de pequeño jugaba a fútbol americano-; de hecho, en mis años como obispo en Perú me gustaba seguir cómo iban algunos equipos locales; y ahora, como Papa he recibido también a clubes de fútbol y grupos deportivos”, ha señalado el Papa.

Según sus palabras, “el deporte es importante porque ayuda a crecer sanos de cuerpo y de mente”. Recordando que mañana comienza el Mundial, León XIV ha destacado que “el fútbol nos recuerda algo que no debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos”.

Y ha añadido el Papa: “Quien no sabe pasar el balón, aunque sea una estrella, todavía no ha entendido el juego y va a perder. Y quien no sabe vivir con los demás y para los demás, todavía no ha entendido la vida”.

“Nunca pensé en ser Papa”

Preguntado sobre si de pequeño quería ser Papa, ha sido claro: “Yo creo que nunca lo pensé. Ni de pequeño ni de viejo, pero cuando Dios llama hay que decir sí. Pero sí puedo decirte algo: desde pequeño sentí el deseo de entregar mi vida a Dios. No sabía todavía del todo cómo ni por dónde me llevaría el Señor”.

“Con el tiempo fui descubriendo que Jesús me llamaba a seguirlo como sacerdote, y que ese camino pasaba por la orden de san Agustín. Pero esto no vale solo para mí. Todo niño es un sueño de Dios. Más importante que preguntarse si uno será sacerdote, médico, maestro, padre de familia o cualquier otra cosa, es preguntarse si quiere ser amigo de Jesús”, ha agregado el Papa.

“Tengamos confianza en Jesús”

“No es fácil encontrar la respuesta a tu pregunta sobre por qué hay personas a las que les pasan cosas malas y, en cambio, a otras no”, ha respondido el Papa sobre esta cuestión.

Sin embargo, “pensar en la vida de Jesús nos puede ayudar. A través de la vida de Jesucristo, Dios nos muestra que, aunque haya sufrimiento, Él nunca abandona a ninguno de sus hijos, porque nos tiene preparada una alegría eterna donde ya no habrá tristezas ni dolor. Tengamos confianza, Jesús está con nosotros, y nos da fuerzas para atravesar los momentos difíciles”, ha señalado Prevost.

“Los abuelos nunca deberían quedarse solos”

En relación a los abuelos, León XIV ha insistido en que “son muy importantes en la vida de las familias”. “Nunca deberían quedarse solos. A menudo, ellos son los que cuidan a los nietos mientras los padres van a trabajar y así, con cariño y dedicación, ayudan a los niños a conocer el amor a Dios y al prójimo, para que eche raíces en sus corazones y un día lleguen a ser hombres y mujeres de bien”, ha agregado.

Del mismo modo, ha continuado: “Jesús quiere que cuidemos y acompañemos a nuestros abuelos en su vejez, así como ellos, a su tiempo, cuidaron de nosotros”.

“No permitamos que la soledad y el abandono se normalicen en la vida de los adultos mayores. Eso es algo muy triste. Tengamos nuestro corazón abierto a todos ellos; y aunque no sean nuestros abuelos, no permitamos que se sientan solos ni desprotegidos. Porque, si no queremos la soledad para nosotros, tampoco debemos permitirla para los demás”, ha remarcado el Papa.

“Hay que perdonar siempre”

Con respecto a si debemos perdonar siempre, “Jesús nos dice que sí. Pero hay que entender bien qué significa perdonar. Perdonar no significa decir que lo malo estuvo bien, ni dejar que alguien siga haciendo daño. No significa olvidar por la fuerza, como si nada hubiera pasado. Perdonar significa no dejar que el odio se convierta en dueño de nuestro corazón”.

En su catequesis sobre el perdón, León XIV ha insistido en que “Jesús nos pide perdonar porque es la única manera de experimentar la paz de Dios y de sanar heridas espirituales”. “Cuando perdonamos imitamos el ejemplo de Jesús, que perdonó a quienes lo crucificaban. Nuestra disposición para perdonar es condición para el perdón que recibimos de Dios”, ha puntualizado.

Una vez respondido Renzo, León XIV se ha dirigido a todos los presentes para recordarles que “cada comunidad eclesial diocesana, movida por la caridad e instruida por el Espíritu Santo, está llamada a acercarse, según sus propias posibilidades y capacidades, con discreción, delicadeza y perseverancia a las heridas y necesidades de los más pequeños y vulnerables”.

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