Las ONG jesuitas reclaman “corredores humanitarios seguros” para menores migrantes en España y México

Ceuta migrantes

En el marco del Día Internacional de las Personas Migrantes, que se celebra y reivindica el 18 de diciembre, Entreculturas, el Servicio Jesuita a Migrantes España, el Servicio Jesuita a Migrantes México, la Red mexicana de Documentación de las Organizaciones Defensoras de Migrantes y Alboan han presentado hoy en rueda de prensa el informe ‘La desprotección de la infancia no acompañada en frontera: España y México, una misma realidad’.



El análisis de las organizaciones jesuitas sobre la situación general de los niños, niñas y adolescentes no acompañados en ambas fronteras viene acompañado de testimonios de jóvenes que las distintas entidades han acompañado durante los últimos años. Unos jóvenes a los que evitan denominar MENA, acrónimo utilizado para referirse a los menores migrantes no acompañados, pues  “viene adquiriendo un sentido peyorativo en el imaginario social español a consecuencia de campañas impulsadas por determinados sectores de la sociedad o partidos políticos que vinculan la delincuencia y el aumento de la criminalidad con los niños y niñas que emprenden la ruta migratoria solos”.

Lucía Rodríguez Donate, responsable del Departamento de Incidencia Política de Entreculturas, ha guiado la conversación online entre Irene Ortega, coordinadora del Área de Ciudadanía de Entreculturas; Javier Moreno, abogado del Área de Frontera Sur del SJM; y Luis Arturo Macías, SJ, director del SJM México.

Las 8 conclusiones del informe

Ortega, durante su intervención, ha detallado las 8 conclusiones del informe: las políticas migratorias carecen de enfoque de infancia, de género y de procedimientos sólidos dentro de los sistemas nacionales de protección infantil; los niños son tratados como personas adultas; hay procedimientos que atentan contra los derechos humanos de los niños; preocupa la separación familiar en tránsito, frontera y destino; la externalización de fronteras es una política peligrosa; los principios de interés superior de la infancia y de no discriminación como hoja de ruta; el déficit educativo de los niños, niñas y adolescentes no acompañados; y piden la despolitización de la acogida”.

Asimismo, ha hecho hincapié en la necesidad de contar con “corredores humanitarios seguros para los menores” en ambas fronteras. Así, ha pedido a los distintos gobiernos que pongan a los niños en el centro, que les protejan frente a la violencia, que respeten sus derechos y, sobre todo, que los traten como lo que son: niños.

De hecho, el informe denuncia que “Melilla no cumple con su obligación legal de tramitar la autorización de residencia a los menores de edad que se encuentran bajo su tutela y entregarles la correspondiente Tarjeta de Identificación de Extranjeros (TIE) que los identifica al momento de causar baja en el centro de protección de menores por alcanzar la mayoría de edad”.

En este sentido, Moreno ha destacado que “la política migratoria actual criminaliza”. De hecho, estos menores son doblemente vulnerables debido a su minoría de edad y a su condición de extranjeros. Al tiempo, ha querido romper con la “idea de que al proteger integralmente a estos menores va a producirse un denominado efecto llamada”.

Niños a merced del tráfico de personas

Por su parte, Macías, centrándose en México, ha puesto sobre la mesa tres cuestiones que le preocupan. En primer lugar, ha insistido en que “no podemos dejar que la niñez migrante forzada sea la más impactada por las causas sociopolíticas del continente”. En segundo lugar, ha recordado que “la niñez migrante forzada no acompañada se enfrenta a serie de amenazas en México, pues en muchos lugares por donde transitan existe el crimen organizado, los secuestros, la trata de personas o los abusos físicos y sexuales”. En tercer lugar, ha señalado que “la migración está generando en la niñez problemas físicos de salud: estrés postraumático, angustia, irritabilidad…”.

El jesuita ha hecho un llamamiento a las autoridades en México, en sus tres noveles de gobierno, para que “podamos, como sociedad, crear juntos caminos que permitan contribuir al respeto a los derechos humanos de la niñez migrante.

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