A poco más de una semana de la entrada masiva de miles de migrantes en Ceuta, el administrador apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Ramón Valdivia, ha dirigido una carta a los sacerdotes, religiosos y fieles de la diócesis. En el documento, el obispo reflexiona sobre el “desastre humanitario” vivido en la ciudad autónoma a raíz de la reciente crisis fronteriza de finales de julio y hace un llamamiento a la serenidad y la reconstrucción.
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En un contexto marcado por la llegada irregular de más de 70.000 personas y un trágico balance de decenas de fallecidos, Valdivia califica los hechos de la última semana como un “drama humano e institucional”. En la misiva, el líder eclesiástico se muestra rotundo al señalar el origen de este suceso: “Miro el desastre humanitario que ha generado la ambición y la corrupción”.
En su diagnóstico, el obispo subraya la crudeza de la instrumentalización en las fronteras, lamentando que al otro lado de la valla “estaban jóvenes sin futuro que se lanzaron hacia lo desconocido, sólo por consignas políticas o por promesas malintencionadas”. Asimismo, ha denunciado con dolor la situación de menores que, “abandonados por sus familias se convierten en carne de cañón para depredadores”, y la huida de adultos que han aprovechado “el desgobierno para huir de las responsabilidades penales de su país”.
El impacto en la ciudadanía
El texto no elude el fuerte impacto psicológico y social que el colapso ha provocado en la población local. Valdivia empatiza con los ceutíes, describiendo a “familias temerosas a que, al llegar la noche o en plena luz del día, entraron en su casa y reclamaron comida o una recarga de batería de móvil”.
Frente a una ciudad con “comercios cerrados, miedo en los ojos, incertidumbre ante la posibilidad de que vuelvan a aparecer, y sobre todo, la rabia que genera la desprotección que deben garantizar quienes gobiernan”, el administrador apostólico ensalza la actitud de los vecinos. Según el prelado, este “cóctel de emociones” podría “haber estallado en un conflicto mayor”, algo que no ha ocurrido gracias a “la serenidad del pueblo de Ceuta”.
Vigilia por la paz y la justicia
Valdivia ha mostrado su gratitud al papa León XIV, quien en su ángelus del pasado domingo demostró que “lleva a Ceuta en su corazón”. También ha reconocido la incansable labor de los sacerdotes, los voluntarios de la Casa San Antonio, Cáritas y la Hermandad de la Patrona de la ciudad. Para el obispo, las recientes celebraciones y ofrendas a Santa María de África no deben ser un “suspiro fugaz”, sino “la chispa para tomar conciencia de lo que aporta la fe en la re-construcción de la ciudad”.
Como respuesta institucional y espiritual ante lo que define como una “crisis de confianza”, Ramón Valdivia ha lanzado una “propuesta de acción eclesial”: exhorta a todas las parroquias de la diócesis a realizar una Vigilia de oración “por la paz, la estabilidad y la justicia en Ceuta”, tal y como sugirió el propio Pontífice.
Este acto, que tendrá su celebración central en el Santuario de Santa María de África, se llevará a cabo en la víspera de la Asunción de María, el 14 de agosto. El objetivo, concluye Valdivia en su carta, es solicitar luz para que “unidos, vivamos estos momentos como un nuevo inicio cultural, y no simplemente como una crisis, que ojalá fuera pasajera”.
