.


La CLAR invita a “mantener una posición lúcida y crítica” ante la coyuntura de América Latina

  • La vida religiosa latinoamericana reconoce que “esta hora del continente evidencia una inconformidad enquistada, un dolor que no ha tenido tregua y que produce una indignación creciente”
  • Su Presidencia también alerta frente a “un empeño maquiavélico por polarizarnos, por hacernos olvidar que somos hermanos” y convoca a una vigilia de oración el 22 de noviembre

Desde Roma, la Presidencia de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR) que por estos días se reúne con representantes de los diferentes dicasterios del Vaticano se ha pronunciado frente a la actual coyuntura del continente que “nos pone ante la dolorosa verdad de nuestras democracias frágiles y pernadas por la corrupción“.

El comunicado, enmarcado en dos sugestivas obras icónicas del artista ecuatoriano Oswaldo Guayasamín, ‘el grito’ y ‘el abrazo’, se sitúa de cara al “clamor de quienes ven vulnerados sus derechos, arrebatada su dignidad, amenazada la paz, bloqueadas las oportunidades de alimentación, trabajo, estudio, participación”, en América Latina. 

Indignación creciente

En este sentido, los representantes de la vida consagrada reconocen que “esta hora del continente evidencia una inconformidad enquistada, un dolor que no ha tenido tregua y que produce una indignación creciente”.

Expresamente, la CLAR denuncia “un empeño maquiavélico por polarizarnos, por hacernos olvidar que somos hermanas/os, hijos del mismo pueblo, fruto de una tierra abonada con sudor y sangre”, particularmente por parte de “quienes ostentan de forma indebida el poder”. 

No desfallecer en el discernimiento

Para responder a esta situación, el organismo eclesial –a través de su Presidencia– hace un llamado a la vida consagrada a “no desfallecer en el empeño por discernir y hacer lectura de fe de la realidad”, para lo cual considera necesario “mantener una posición lúcida y crítica frente a los medios de comunicación y no convertirnos en multiplicadores de engaño”, sugiriendo, incluso, la posibilidad de “hacer una red de comunicación que nos permita acercarnos al dolor y a la esperanza de nuestra gente desde la verdad”.

En el propósito de “estar allí donde la vida fluye y es más compleja”, la CLAR pide a las religiosas y a los religiosos no resguardarse “en la complicidad pasiva de aquellos a quienes el temor paraliza“. Acompañar a quienes están sufriendo, “escuchar y no declinar en la esperanza” y “favorecer en toda circunstancia la ética del encuentro y del cuidado”, han de ser algunas de las opciones prioritarias para responder al momento que viven algunos países del continente, como Bolivia y Chile.

De este modo, se espera que la vida consagrada participe y se involucre “en todas aquellas iniciativas comunitarias que, en sintonía con los valores del Evangelio, contribuyen a la vida, a la justicia, a la paz, a la democracia“.

Vigilia de oración

Por último, la Presidencia de la CLAR convoca a una vigilia de oración por el continente el próximo 22 de noviembre. Desde la experiencia profunda de comunión, las religiosas y los religiosos quieren “retomar todo el dolor, la inconformidad, la resistencia, la esperanza, el clamor de nuestra gente y pedir la luz que necesitamos para saber cómo y desde dónde situarnos en esta coyuntura“.

El comunicado ha sido suscrito por la presidenta de la CLAR, Gloria Liliana Franco Echeverri, los vicepresidentes y vicepresidentas –Francisco Antonio Méndez Serrano, José Sánchez Bravo, Nancy Negrón Ortiz y María Inés Castellaro–, lo mismo que la secretaria general, Daniela Cannavina. 

Noticias relacionadas
Compartir