El jesuita español Juan Antonio Guerrero, nuevo prefecto de la Secretaría para la Economía

  • El Papa elige como sucesor del cardenal Pell al actual encargado de las obras de la Compañía de Jesús en Roma y antiguo provincial de esta congregación religiosa en España
  • Nacido en Mérida hace 60 años, querría no ser ordenado arzobispo para subrayar que los puestos de responsabilidad deben entenderse como un servicio por un tiempo como cualquier otro

Juan Antonio Guerrero, prefecto de la Secretaría de Economía del Vaticano

El papa Francisco ha acabado este jueves con el vacío de poder que había en la gestión de las cuentas de la Santa Sede al designar al jesuita extremeño Juan Antonio Guerrero, de 60 años, como nuevo prefecto de la Secretaría para la Economía. El cargo estaba vacante tras el cese de George Pell el pasado mes de febrero al cumplirse cinco años de su nombramiento, aunque el cardenal australiano no ejercía sus responsabilidades desde que anunció a finales de junio de 2017 que regresaba a su país para defenderse de las acusaciones de pederastia.

Pell resultó condenado en primera y segunda instancia a seis años de cárcel, por lo que se encuentra recluido en una prisión de Melbourne desde el pasado mes de febrero. El Tribunal Superior de la nación austral anunció el pasado miércoles que acoge su recurso de apelación aceptando así revisar el caso.

Empieza en enero

Guerrero tomará posesión a comienzos de 2020 de su nuevo cargo, que ejercerá en principio por cinco años. Según ha podido saber Vida Nueva, Arturo Sosa, superior general de la Compañía de Jesús, le habría pedido al Papa que haga una excepción y no ordene arzobispo al jesuita español, como se esperaría por tratarse de un prefecto de la Santa Sede. El propio Guerrero estaría encantado con esta condición planteada por Sosa para subrayar que estos puestos deben entenderse como un servicio especial por un tiempo como cualquier otro, aunque tenga más brillo en apariencia.

Licenciado en Economía, Teología y Filosofía y Letras en diversas universidades estatales y eclesiásticas de España y América Latina y con estudios de doctorado en Filosofía política en el Boston College de Estados Unidos, el nuevo prefecto cuenta con una amplia experiencia en cargos de gestión en la Compañía de Jesús. Fue el responsable de esta congregación religiosa en la provincia de Castilla entre 2008 y 2014, un período en el que se integraron los cinco territorios en que estaba dividida España, y desde 2017 trabajaba como delegado del superior general para las casas y obras interprovinciales en Roma.

Misionero en Mozambique

La Pontificia Universidad Gregoriana, el Instituto Bíblico, la revista Civiltà Cattolica y el Observatorio astronómico Vaticano han sido algunas de las instituciones que han estado estos dos últimos años bajo su responsabilidad. También cuenta con bagaje en tierras de misión, pues entre 2015 y 2017 desarrolló su apostolado en Mozambique, donde ejerció de ecónomo y coordinador de proyectos y captación de fondos. Prueba de su preocupación por los pobres es su libro ‘Vidas que sobran. Los excluidos de un mundo en quiebra’ (Sal Terrae), escrito junto a Daniel Izuzquiza.

Habría sido el propio Jorge Mario Bergoglio quien se fijó en este jesuita sencillo y afable para intentar poner orden y transparencia en las cuentas vaticanas. Sería muy idóneo para el cargo pues, según quienes le conocen, posee una gran experiencia en la gestión económica y no cae en ninguno de los dos errores que cometen algunos eclesiásticos cuando les toca ocuparse del dinero: pecar de ingenuos o pasarse de listos.

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