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Misioneros extraordinarios en lo ordinario: Juan Manuel Febles, ¡República Dominicana es mi misión!

Un lugar muy importante para los misioneros dominicos es El Seybo, una provincia oriental de la República Dominicana. Allí contactamos con Juan Manuel Febles Calderón, quien en 2007 era un chaval más empezó a colaborar con ellos en su programa ‘Horizonte joven’, transmitido por Radio Seybo y dirigido por los religiosos Kike Sariego y Marlen Hilario.

Tras una grabación –recuerda–, fray Kike me llamó a su oficina y me dijo que tenía una propuesta, pero que era una verdadera locura, por lo que ya dependía de mí aceptar o no. ‘¿Te gustaría ser fraile dominico?’, me soltó. Mi respuesta fue precisa y concisa: ‘¡No, Kike!’. Tras preguntarme la razón, añadí: ‘Eso es una locura; no casarte, no tener hijos, irte a otro lugar del mundo y dejar a tu familia… Eso no es para mí’”.

Cada vez, más involucrado

Los años fueron pasando –continúa– y cada día me iba comprometiendo más con la radio y con los dominicos. Veía el trabajo que hacen a favor de los campesinos y las personas más necesitadas de la cuidad. Pero lo que me admiró seriamente de ellos fue su compasión y su capacidad de padecer con la gente en todas sus situaciones, hasta tal punto de coger sus clamores y cargar con ellos. Anunciar a un Cristo vivo y las gracias de Nuestro Señor de esa manera, eso sí marcó mi vida”.

Fue entonces cuando miró a Kike y al español Miguel Ángel Gullón, también misionero dominico en El Seybo, y se preguntó: “Si ellos, que son extranjeros y vienen a mi pueblo a luchar por los derechos humanos, ¿por qué no podría hacer yo lo mismo?”. En 2010, la respuesta ya cambió: inició un proceso de discernimiento junto a la Orden de Predicadores y al fin, en 2012, empezó el prenoviciado en Santo Domingo. Hoy, vive allí y cursa el tercer año de Teología en su centro de estudio.

Testimonio de vida

Ante esto, concluye: “Es Dios quien me ha llamado a la vida religiosa, en particular a la vida dominicana. Gracias al deseo constante de mis hermanos en predicar el Reino de Dios con su testimonio de vida, ellos son el impulso que cada día va alimentando mi vocación para llegar a ser un predicador de la gracia y pueda transmitir con mi ejemplo a un Cristo resucitado que es igual para todas las personas”.

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