Tribuna

Cardenal Reinhard Marx: “¡Ya es hora de una justicia de género en la Iglesia!”

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En el ‘Instrumentum laboris del Sínodo de los Jóvenes’ se subraya que “la cólera de los jóvenes por la corrupción desenfrenada, la creciente desigualdad estructural, el desprecio por la dignidad humana, la violación de los derechos humanos, la discriminación contra las mujeres [también en la Iglesia] y las minorías, la violencia organizada y la injusticia, no parece ser tomada con la debida consideración en las respuestas de las Conferencias Episcopales” (n. 128).

En 2013 los obispos alemanes se comprometieron con una declaración a: aumentar significativamente el número de mujeres en puestos de liderazgo en la Iglesia accesibles a todos los laicos; profundizar la participación teológica y pastoral de las mujeres (y de los laicos en general) en las tareas de liderazgo de la Iglesia; promover una pastoral sensible al género en la teología y la práctica. Para ello, se han puesto en marcha varios proyectos.

En 2015, los obispos alemanes trataron teológicamente en el documento llamado ‘Gemeinsam Kirche sein’ (‘Ser Iglesia juntos’) cuestiones de liderazgo en la Iglesia, también por parte de las mujeres. Un programa de mentoría para mujeres en la Iglesia (de Hildegardis-Verein junto con la Conferencia Episcopal Alemana) mostró claramente la multiplicidad de funciones de liderazgo y preparó a casi cien mujeres para esa tarea. Durante un día de estudio, los obispos alemanes abordaron el debate sobre el género, también cuestiones más amplias relacionadas con la antropología y la moralidad sexual, la teología de los sacramentos y los ministerios, así como una mayor justicia de género en la Iglesia, más allá de los roles tradicionales de género y los modelos de roles igualitarios.

Promover la dignidad de la mujer

Un amplio estudio de 2018 llamado ‘Abuso sexual de niños por parte de sacerdotes, diáconos y miembros de órdenes católicas en el marco de la Conferencia Episcopal Alemana’ indica sobre todo “estructuras clericales en una gestión clerical en la Iglesia católica” que han contribuido a este abuso sexual masivo y a su encubrimiento en la Iglesia. Las mujeres en posiciones de liderazgo en la Iglesia contribuyen decisivamente a romper los círculos clericales cerrados.

El cardenal Reinhard Marx, durante una intervención arzobispo de Múnich archivo

El cardenal Reinhard Marx, durante una intervención

Si como pide el ‘Instrumentum laboris’, la Iglesia quiere promover la dignidad de la mujer (cf. n. 158), no basta con repetir los textos magisteriales pertinentes. Tenemos que hacer frente a las exigencias de los jóvenes, a menudo incómodos e impacientes, en favor de la igualdad de la mujer en la Iglesia. Ya no podemos simplemente mantenernos al margen de los discursos del presente y debemos aprender de nuevo una cultura de confrontación, para encajar argumentando y ofreciendo orientación en los debates sociales sobre cuestiones importantes de la humanidad como la sexualidad, el papel de las mujeres y los hombres y la forma en que se configuran las relaciones humanas. Y, por amor a la credibilidad, debemos involucrar aún más a las mujeres en las tareas de liderazgo en todos los niveles de la Iglesia, desde la parroquia hasta la diócesis, pasando por la Conferencia Episcopal e incluso el propio Vaticano. ¡Tenemos que quererlo de verdad y también ponerlo en práctica!

La impresión de que cuando se trata de poder la Iglesia es básicamente una Iglesia de hombres, debe ser superada en la Iglesia universal y también aquí en el Vaticano. De lo contrario, las mujeres jóvenes de nuestro entorno no encontrarán una verdadera oportunidad de éxito. ¡Y ya es hora!