José Beltrán, director de Vida Nueva y bloguero Notas al pie
Director de Vida Nueva

Una llamada me anuncia la muerte de Paloma Gómez Borrero


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JUEVES 23. No tenía yo a la ministra Báñez como oradora ingeniosa. Contar como tarjeta de presentación con una cartera que arrastra el paro de tantos no deja lugar para guiños en el escaño. En la presentación de un libro, sí. Llega como amiga de Cristina López Schlichting. Y compañera de generación de los setenta, el escenario de la primera novela de la periodista de Cope. La ministra evocó sus días de aula en el tardofranquismo: “Por mi apellido, siempre me tocaba salir de las primeras a la pizarra”, bromeó. Entre sonrisas cómplices del auditorio, evocó a Triana, a los Madelman, a Starky y Huch… Pero invocó a Jarcha, para retomar su canto a la libertad en un tiempo donde solo con susurrarla ya se era sospechoso de todo, aunque no se fuera culpable de nada.

VIERNES 24. Una llamada me anuncia la muerte de Paloma Gómez Borrero. A los pocos segundos, otro golpe de teléfono me pide que escriba con urgencia unas líneas sobre ella. Sin darme tiempo al duelo, me pongo a ello. Brotan sensaciones. El último café, hace apenas un mes en Lucio. Cómo se enhebraba en mi brazo para evitar obstáculos, mientras se preguntaba el porqué de algunas reacciones bergoglianas que no cuadraban con el estilo wojtyliano del que era catedrática. Ella contextualizaba al Papa polaco como nadie y traducía como pocos en cristiano el lenguaje eclesial para que se enterara todo hijo de vecino. Con esa dulzura que algunos confundían con ingenuidad. Más bien, prudencia. Esa de la que Paloma no presumía, pero sabía capitanear con un aderezo de mano izquierda cuando tenía que romper el guión oficial. Por eso yo recurría a ella cuando amenazaba temporal episcopal. Siempre me animó, con los machos bien agarrados, a afrontarlo, no a esquivarlo. Gracias. [Sin la voz de Paloma] || [Paloma, por Antonio Pelayo]

SÁBADO 25. Festival de la Canción Misionera en Ciempozuelos. Siempre dudé de si la decisión de eliminar el concurso como tal para convertirlo en certamen lo llevaría a su fin. Ahora veo que no. Ni un ápice menos de calidad. Pero, sobre todo, un afán por compartir con el otro, sea de Bruente, Aranjuez o Móstoles, la creatividad a través de las notas de una guitarra… Y lo mejor, el eco que durante días se graba dentro: “Seré tu voz, seré tu luz…”.

LUNES 27. Día Mundial del Teatro. Homenaje a Lina Morgan en La Latina. Se recrea ese “Gracias por venir”. La fuerza sanadora del humor. Gracia de Dios.

jose.beltran@ppc-editorial.com

Publicado en el número 3.030 de Vida Nueva. Ver sumario