Fernando Vidal, sociólogo, bloguero A su imagen
Director de la Cátedra Amoris Laetitia y director del Instituto Universitario de la Familia, de la Universidad Pontificia Comillas

El itinerario religioso de Nick Cave: El hijo perdido


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En los siete posts anteriores, hemos visto el origen de Nick Cave y seguido el papel de la religión en su evolución hasta 2007.

El hijo perdido

En noviembre de 2015 la vida de Nick Cave sufrirá una terrible catástrofe. Arthur, uno de los gemelos, falleció al precipitarse por uno de los acantilados de las afueras de Brighton –ciudad donde residen Cave y su familia– tras consumo de tres dosis de LSD junto con un amigo. Cuando sucedió el desastre, Cave y su banda estaban inmersos en la grabación de su decimosexto disco de estudio, ‘Skeleton Tree’, que vio la luz menos de un año después, en septiembre de 2016. Cave modificó varias de las canciones tras perder a su hijo y dio a la obra un carácter elegíaco.



El álbum se abre con el canto ‘Jesus Alone’. “Caíste del firmamento/ Chocaste en un campo/ cerca del Río Adur”, comienza la primera estrofa. Se refiere a una terrible catástrofe de aviación sucedida un mes antes de la muerte de su hijo Arthur, en el curso de una exhibición aérea en Shoreham –muy cerca de Brighton-, que arrojó el resultado de 11 personas muertas. “Las flores brotan del suelo/ Los corderos salen de los vientres de sus madres/ Compareciste en un agujero bajo el puente/ te formaste una máscara con arcilla y ramitas/ lloraste bajo los árboles que sollozan/ Una canción fantasma atravesada en la garganta de una sirena”.

La referencia a las flores procede de la Primera Carta de San Pedro, donde dice que los seres humanos somos como hierba y toda nuestra gloria es como la de las flores del campo, pero la hierba se seca y la flores caen. Solamente la Palabra de Dios dura por siempre (1 Pe 1, 24-25). No obstante, igual que la referencia al cordero –Jesús es el Cordero- no es una lamentación sino que tiene un tono esperanzador de resurrección.

Ambos referentes nacen pese al accidente aéreo que extendió el fuego por los campos de Shoreham –las fotografías de las llamaradas fueron muy impresionantes-. De nuevo la referencia a la máscara de arcilla refiere al nacimiento, cercano a la creación de Adán a partir del barro. El estribillo es una llamada simple: “Con mi voz/ Te llamo”. La canción parece dirigida a su hijo fallecido.

La segunda estrofa comienza con una posible identificación entre su hijo Arthur y Cristo, que se quedó solo en su Pasión. “Eres un joven que despierta/ Cubierto por una sangre que no es tuya./ Eres una mujer vestida de amarillo/ Rodeada por el encanto de los colibríes./ Eres una joven llena de una energía prohibida/ Parpadeando en la penumbra./ Eres un drogadicto tumbado de espaldas/ En una habitación de hotel de Tijuana”. Esa es probablemente la postura en quedó tendido su hijo a los pies del acantilado tras haber consumido LSD. El dolor y la lírica crean una combinación que mezclan de modo insondable la alegre belleza de los colibríes y la tragedia de los dos jóvenes que abren y cierran la estrofa.

La tercera y última estrofa dice, “Eres un doctor africano cosechando en los lacrimales/ Crees en Dios,/ Pero ahora no tienes dispensa para dejar de creer/ Eres un viejo sentado junto a la hoguera/ eres niebla rodando por el mar/ Eres un lejano recuerdo en la mente de tu creador/ ¿no lo ves?”. El estribillo tiene una alteración: “Con mi voz/ Te llamo/ Sentémonos juntos hasta que llegue el momento”. El duelo le lleva a imaginar un médico cosechando lágrimas.

Afirma que cree en Dios y quería quizás no hacerlo, clamar contra Dios y maldecirle, pero piensa que no tiene derecho a ello, que su dolor no le dispensa el renegar. Finalmente, hay una nota de esperanza al decir a su hijo y decirse a sí mismo que su creador –que es Dios pero también es Cave- le recuerda, aunque sienta que lejanamente. Llama a la espera escatológica, a sentarse a esperar el momento. ¿Qué momento? ¿El de la resurrección? El fallecido y el vivo se sientan juntos junto a la hoguera en la oscuridad, abiertos a la esperanza final.

La tercera pista de ‘Skeleton tree’ es una canción –titulada ‘Girl in Amber’- a la mujer de Cave, Susie Bick, a quien comienza diciendo “Algo se va y algo permanece debajo/ Algo que nunca se moverá”… Una referencia a la pérdida de Arthur y la confianza en que hay cosas que perduran por siempre. Visualiza a su mujer atrapada en el pasado –la memoria del hijo- dentro de una roca de ámbar y refleja la pesadilla en la que los teléfonos no dejaban de sonar y llamar tras el accidente de su hijo. Le dice a su esposa en el estribillo: “Y si quieres sangrar, sangra…/ No respires una sola palabra/ Tan solamente aléjate y deja al mundo girar”.

En la segunda estrofa la madre toma a su hijo de la mano, se arrodilla y le abrocha los zapatos. “Sabía que cuando tú te fueras, el mundo pararía de girar”, canta la elegía y continúa: “Solía pensar que cuando murieras, vagarías por el mundo/ en un sueño hasta que te desmoronaras y fueras absorbido por la tierra”.

Al final de la canción el estribillo cambia y dice “No me toquéis”, que son las palabras que Cristo dice a quienes se les aparece resucitado. La canción comenzaba afirmando que hay cosas que siempre permanecen y termina aludiendo a la Resurrección de Cristo. Aunque el dolor es inefable y solamente la poesía permite acercarse a él, está comprendido dentro de la esperanza de la resurrección.

‘Magneto’ es el cuarto tema del disco ‘Skeleton Tree’, en el que hace profesión de fe. “Fue el año en que oficialmente me convertí en la novia de Jesús”, una referencia al año en que confirmó su regreso a la fe de sus padres. El estribillo que canta a continuación recuerda la cita paulina “en Dios nos movemos y existimos”: “En el amor, en el amor, en el amor ríes/ en el amor te mueves y me muevo/ y una vez más con el sentir/ por el amor, tú amas, yo río, tú amas”.

“Cuando sientes como quien ama/ Nata realmente importa nada más”, dice al inicio de la siguiente canción del disco, ‘I need you’; y sigue al final de esa estrofa: “Nada realmente importa/ Nada realmente importa cuando aquel al que amas se ha ido”. El estribillo profundiza en el duelo por la pérdida: “Estás aún en mí, pequeño/ Te necesito/ En mi corazón, te necesito”. Terminará diciendo “Simplemente respira, solo respira/ Te necesito”. El disco mantiene su entrega como elegía hasta el final.

El año siguiente, Cave asumió como catarsis que el director australiano de cine Andrew Dominik hiciera público un documental que había estado grabando en torno al disco ‘Skeleton Tree’. Al suceder la muerte de Arthur, también recogió el impacto del trauma en Cave y su vida familiar y artística. Todo ello se plasma en el documental ‘One More Time with Feeling’.