El Papa ha visitado este miércoles la prisión barcelonesa, donde ha señalado que “no existe ninguna situación que haga al Señor apartar de nosotros su mirada”
El papa León XIV en la prisión de Brians 1 durante su visita a Barcelona. Foto: Vatican Media
El papa León XIV ha llegado a las 10:51 de este miércoles a la prisión barcelonesa de Brians 1. Allí le esperaba el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, así como autoridades, responsables de la prisión, voluntarios e internas.
Durante su visita, el Papa ha escuchado los testimonios de dos internas, Montse y Josefina, cuyas palabras ha agradecido. y con las que ha roto el protocolo para darles un abrazo. “No existe ninguna situación que haga al Señor apartar de nosotros su mirada”, les ha recordado el pontífice. “Es una verdad consoladora que nos acompaña en todo momento y que nos recuerda cómo su amor misericordioso está siempre por encima de cuánto bien o mal hayamos hecho”.
Montse, natural de Barcelona, ha tomado la palabra para agradecer la visita del Papa a la prisión. “Gracias por visitarnos hoy, nos da muchísima alegría porque aquí muchas veces nos sentimos olvidadas”, ha comenzado. En su testimonio, ha explicado que durante mucho tiempo intentó creer en Dios sin conseguirlo. “Realmente la vida no me lo había permitido”, ha reconocido.
La interna ha compartido con León XIV uno de los dolores más profundos de su vida: la muerte de su hijo. “No podía nunca aceptar la muerte de mi hijo, no entendía por qué Dios tenía que llevárselo. He peleado mucho con él, y me ha costado la vida entender que Dios no es el culpable”, ha relatado.
“Pedí la gracia de la fe, y experimento cómo se ha ido el rencor. Volví a creer aquí dentro y agradezco el don de la fe”, ha reconocido. Además, ha contado que la fe le ha permitido descubrir cosas que no sabía que tenía dentro de sí y ha agradecido a Dios “el regalo de poder dormir” después de haber padecido durante mucho tiempo un insomnio severo. “Una noche, cogida de una cruz, pude dormir. Yo sé que fue Jesús quien me ayudó”, ha afirmado. “Ahora sólo espero reencontrarme con mi hijo en el cielo. También espero la libertad y confío en sus planes”, ha concluido.
También Josefina, igualmente de Barcelona, ha compartido su historia con el Papa. “¡Qué alegría compartir con usted!”, le ha dicho al comenzar. En su caso, ha explicado que la fe cristiana estuvo presente en su vida desde niña. “La Iglesia era mi casa, mi lugar seguro porque allí aprendí muchas cosas buenas y yo siempre sentí que Dios caminaba conmigo”, ha relatado.
Josefina ha reconocido que ha sido “muy impulsiva” y que, desde esa impulsividad, muchas veces ha cuestionado a Dios y le ha pedido explicaciones. Especialmente, ha dicho, tras el accidente que sufrió su hijo. “Sufrí mucho al verlo sufrir y hasta tambaleaba mi fe. No entendía por qué pasó esa desgracia”, ha contado.
Aun así, ha asegurado que su hijo sobrevivió y que para ella “es hoy un milagro”. “Yo siempre voy a creer que es Dios. Siempre es Dios”, ha afirmado. “Jesús me da fuerza, me da vida. Lo noto dentro de mí, si no, no sé cómo hubiera aguantado esto”. “Esto pasará, retomaré mi vida y seguiré unida a Dios. Seguiré dando gracias a Dios”, ha concluido.
“Cuando os venga la tentación de sentiros menos y penséis que no vale la pena seguir adelante, ‘alzad vuestra mirada’ hacia Aquel que, a través de la presencia de tantas personas, nunca deja de mostraros su amor y cercanía”, ha continuado el Papa.
De esta manera, León XIV ha recordado que “aunque el agobio y la tristeza marquen algunos momentos de vuestro camino, recordad que los errores de la vida no determinan la identidad de una persona”. Además, ha animado a “hacer espacio al Señor en nuestro corazón y busquemos su rostro. Dejémonos acompañar por su amor. Aferrémonos a Él, que nos invita continuamente a la esperanza y nos muestra un horizonte maravilloso que ninguna barrera física puede impedirnos alcanzar”.
“Queridos amigos y amigas, os invito a seguir soñando el sueño de Dios”, ha aseverado, subrayando, a cada uno de los presentes que “¡Dios te ama como eres, pero te sueña mejor!”. “El Señor nos permite a todos empezar siempre de nuevo, pues ser humano y ser cristiano no consiste en no equivocarse sino en crecer en la capacidad de convertirse, arrepentirse, enmendarse y, sobre todo, de reconciliarse y de perdonar”, ha añadido el Papa.
Al finalizar el encuentro, el Papa ha dejado, como recuerdo de su visita a la prisión, una imagen de la Virgen María, “la madre que siempre nos acompaña”, ha señalado.