En días pasados tuvo el encuentro el papa León XVI y la Renovación Carismática Católica (RCC), no se trató simplemente de un encuentro, sino de una invitación a volver a las fuentes de nuestra Iglesia Católica en el contexto de la RCC y los nuevos retos para el hombre ante la IA y sus líderes y servidores en la actualidad.
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En este primer encuentro, el Papa León XIV dirigió un mensaje lleno de esperanza, recordando que la Iglesia necesita cristianos abiertos y dóciles a la acción del Espíritu Santo, en un mundo que cada vez parece más distante de Dios por la misma IA.
Ante miles de fieles reunidos en el Vaticano, el Santo Padre destacó cinco aspectos fundamentales que han marcado la identidad de la Renovación Carismática y que siguen siendo esenciales para la vida de la Iglesia.
1. La conversión personal
La importancia de la conversión personal, porque nadie puede anunciar a Cristo si antes no ha permitido que Él transforme su propia vida. No se puede seguir a Cristo si él no opera en nosotros, con la fuerza de su Espíritu, una renovación en la vida espiritual (RCC) y mejor un cambio radical de corazón, una cirugía espiritual: de corazón de piedra a corazón de carne, de vivir con los criterios del corazón humano a vivir con los criterios del Corazón de Cristo.
”Yo cambiaré su corazón de piedra en un corazón de carne” (Ez 36, 26). Y desde esta óptica, entendió la conversión como la decisión personal de liberarse, con la ayuda del Espíritu Santo, del corazón de piedra y de comenzar a vivir, con la ayuda de la gracia, con un corazón nuevo, de carne, esto es, con el Corazón de Cristo: “Renuncia a tu corazón, es decir, a tu espíritu personal, a tu voluntad y amor propios; y entrégate a Jesús para entrar en la inmensidad de su gran Corazón… y para sumergirte en ese abismo de amor, de caridad, de misericordia, de humildad, de pureza, de paciencia, de sumisión, y de santidad” (San Juan Eudes, Leccionario 124-125). Esta conversión espiritual, moral y racional nos pone en contacto con las grandes facultades superiores del hombre: memoria, voluntad, inteligencia. Estas facultades tienen su sede en el corazón, como el centro de la vida espiritual.
2. La Oración de Alabanza
Luego el santo padre recordó el valor de la alabanza, la oración y la experiencia viva de la presencia de Dios, capaces de reavivar la fe incluso en los momentos más difíciles, en nuestras comunidades tenemos diferentes experiencias de muchos jóvenes que han asistido a un congreso o evento católico motivados por la música, tenemos músicos reconocidos como Cristian Cañas, Heyder Sanabria, Latidios… entre otros, que les nace cantar y alabar a Dios y tienen una profunda experiencia espiritual, porque algún día les motivo cantarle a Dios y ahora le cantan en diferentes eventos alabando a Dios.
3. Vivir en comunión con la Iglesia
También subrayó la necesidad de vivir en comunión con toda la Iglesia, evitando cualquier forma de protagonismo o división que aleje de la verdadera misión cristiana. Nosotros somos católicos porque la RCC (Renovación Católica Carismática) nació en el corazón de la Iglesia, es una efusión del Espíritu que nos motiva, nos dirige y nos hace obedientes a nuestros pastores, porque solo se puede dirigir o pertenecer a una comunidad, estando en la sintonía con el Espíritu de comunión, porque sólo se puede ser auténticos pastores, según el Corazón de Dios escuchando los designios de Dios en la comunidad.
4. Perseverancia en la evangelización
Además, animó a mantener un fuerte impulso evangelizador, llevando el Evangelio a quienes se han alejado de la fe o nunca han conocido verdaderamente a Cristo. En sus principios está el espíritu misionero, ir a diferentes lugares a evangelizar, en medio de situaciones adversas el evangelio se siembra y llega al corazón de muchas personas en diferentes lugares del mundo.
5. Los carismas y dones del Espíritu Santo
También, destacó la importancia de los carismas como dones del Espíritu Santo puestos al servicio de los demás y nunca para la gloria personal. Esto es muy importante, porque la humildad de los líderes o servidores carismáticos es una señal de los tiempos hoy o en otras palabras la humildad es la capacidad de poner al servicio de los demás los carismas para la edificación de la Iglesia en el mundo de hoy.
En un tiempo marcado por la indiferencia religiosa, el mensaje de León XIV recordó que el Espíritu Santo no pertenece al pasado, “ya no es el gran desconocido”. (Cf Sossa, Wilson, Los 7 regalos del Espíritu Santo, ed. Espacio Compartido, Bogotá, 2026).
El Espíritu Santo, sigue actuando en cada uno de nosotros, sigue transformando corazones, fortaleciendo familias y renovando a la Iglesia desde dentro. La verdadera renovación comienza cuando dejamos que Dios ocupe el lugar que le corresponde en nuestra vida, renunciando a ídolos que no pueden salvar y pensemos que el primer ídolo es pensar que somos nosotros y no el Señor quien actúa en nuestra bendita renovación.
Por Wilson Javier Sossa López. Sacerdote eudista del Minuto de Dios
