España

León XIV pide a la Iglesia madrileña huir de los “grupos cerrados”

| 08/06/2026 - 20:39

  • El Papa anima a las tres diócesis de la capital en su encuentro en el estadio Santiago Bernabéu: “Hoy han marcado un golazo para siempre”
  • El Pontífice llama a los sacerdotes a vivir la “sinodalidad” y hacerse presentes en “los barrios”





“Queridos hermanos, queridas hermanas, ¿como están?”. Así ha comenzado su discurso un entregado papa León XIV en su encuentro en el Santiago Bernabéu con las tres diócesis de la capital: Madrid, Getafe y Alcalá. “Para un jugador de fútbol hacer un gol en este estadio les marca, pero hoy la Iglesia de Madrid ha marcado un golazo para siempre”, ha agregado de forma improvisada.



La realidad es que hoy el Pontífice se ha vuelto a dar un baño de masas. El Papa ha llegado en torno a las 19:25 horas al templo blanco para su encuentro con la provincia eclesiástica. En un acto muy emotivo, el Pontífice ha animado a la Iglesia local al mismo tiempo que les ha pedido huir de los “grupos cerrados”.

Una vez más, recorrido entre el público, que le ha ovacionado y regalado un aplauso interminable mientras Diana Navarro, David Bustamante y Daniel Digés cantaban el himno de esta visita -‘Alzad la mirada’-, junto al coro de 2.000 personas de Toño Casado, provocando el júbilo de los presentes.

Los artistas David Bustamante, Daniel Diges y Diana Navarro reciben al papa León XIV durante el encuentro con la comunidad diocesana en el Santiago Bernabéu. EFE/ Ballesteros

Un público entregado que ya había cantado y escuchado las voces de otros miembros de la comunidad diocesana, pues el acto comenzó dos horas antes de que llegara el Pontífice, con la pareja Christian Gálvez y Patricia Pardo como presentadores, y las actuaciones de distintos artistas, como el mago Jorge Blass, el humorista Santi Rodríguez o el cantante Iñigo Quintero.

Antes de que el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, le ha dedicado unas palabras de bienvenida. Al discurso del purpurado le ha seguido un vídeo con el que el Papa ha podido conocer la realidad diocesana. Una realidad que también le han acercado los cinco testimonios compartidos: dos laicos, una familia migrante, un sacerdote y un joven de 32 años bautizado y confirmado recientemente.

Pero, sin duda, el gran momento ha sido el mensaje de Robert Francis Prevost, al que escoltaban la Virgen de la Almudena y el Cristo de Medinacelli. Unas palabras en total sintonía con las expresadas previamente por el cardenal Cobo.

León XIV y la sinodalidad

“Esta velada es un gran himno de fe y me complace unir mi voz a la vuestra para alabar a Dios y fortalecer los lazos de una familia eclesial tan hermosa que está aprendiendo el arte de la polifonía, es decir, de la unidad en la diversidad”, ha comenzado diciendo.

En el mismo sentido, ha continuado: “Vosotros sois la Iglesia diocesana en medio de un pueblo que ama la música, la danza y el estar juntos, pero que también conoce los conflictos, la resignación y, a veces, la desesperación, situaciones en las que el Evangelio puede abrir un camino a la esperanza”.

“Vuestra alegría será contagiosa si, de ser una emoción pasajera, se convierte en un modo estable de ser. No es casualidad que los apóstoles, en sus escritos, a menudo inviten a las iglesias a la alegría, recomendándola casi como un mandamiento”, ha agregado el Pontífice ofreciendo como guía la exhortación ‘Evangelii gaudium’ de Francisco.

Sobre la unidad en la diversidad, Prevost ha insistido en que “no hay que temer el hecho de que nunca produzca uniformidad. Al respecto, el Nuevo Testamento da testimonio, en la variedad de sus voces, de la comunión en la diversidad“.

Según las palabras del Pontífice, “existe una relación especial entre la Iglesia y la ciudad, que cobra aún mayor importancia en el cambio de época que estamos viviendo: una relación que, naturalmente, se materializa entre personas de carne y hueso, en las relaciones laborales y de proximidad, pero también en las distintas comunidades, asociaciones y entidades barriales”.

“Cada vez se hace más patente la especificidad de la misión cristiana en el seno de las grandes realidades urbanas. La claridad sobre este punto ha madurado mucho a lo largo del camino sinodal, lo que nos ha permitido conocernos y escucharnos con mayor profundidad en los contextos en los que la comunidad diocesana vive y se configura”, ha subrayado León XIV.

Por eso, “es tan importante no dispersarnos ni encerrarnos cada uno en el grupo o en el entorno en el que ya nos sentimos seguros, entre personas que siempre cantan la misma melodía. Para llegar al corazón de la ciudad hay que cultivar la conciencia de que la verdad es sinfónica y siempre nos supera, cultivar el deseo de encontrar al Resucitado, que siempre va por delante de nosotros, nos precede y tal vez ya esté presente donde aún no lo hemos buscado”, ha afirmado el Papa.

“Buscarlo y seguirlo es la condición para indicarlo: de lo contrario, no hay evangelización, y hoy podemos entender esto mejor que en el pasado. En las grandes ciudades, más que en otros lugares, a veces nos parece que ya no tenemos los mapas para movernos con seguridad. Entonces hay que volver a aprender el arte espiritual de ser cordiales, sin el que incluso el anuncio del Evangelio corre el riesgo de convertirse en una repetición impersonal y, al perder eficacia, deja espacio a la frustración y la desconfianza”, ha aseverado León XIV.

León XIV: “Todos, sin excepción”

En sus palabras, el Pontífice ha recordado que “Madrid es una gran ciudad donde conviven tradiciones y almas’ diferentes. Dios conoce uno a uno los corazones de sus habitantes. Los conoce como solo Él sabe y puede hacerlo, es decir, en el amor y, por tanto, en la libertad. Él es misericordia infinita y quiere que todos se salven”.

“Lo desea hasta el punto de hacerse carne y cargar sobre sí todo el pecado, el mal y lo negativo del mundo. ¡He aquí a Jesucristo! ¡He aquí la Buena Nueva, la gracia que hemos recibido y que estamos llamados a compartir con todos! Porque todos, sin excepción, están hechos para la vida y para la vida en plenitud”, ha aseverado León XIV.

En otro orden, el Papa ha recalcado también que “la inversión en los consejos parroquiales y diocesanos no tiene un objetivo menor que este: modificar la sensibilidad de cada uno gracias a una escucha más profunda de lo que el Espíritu dice a la Iglesia. Sería una lástima reducirlos a meros trámites burocráticos. Son espacios de escucha recíproca para el ejercicio del discernimiento, sin el que no solo cada uno va por su camino, sino que corremos el riesgo de no comprender dónde nos quiere el Señor, qué espera de nosotros, a qué conversiones nos llama”.

El mensaje del Papa a los sacerdotes

Dirigiéndose a los sacerdotes, León XIV les ha invitado a “reconocer la práctica del discernimiento comunitario como una de las mayores oportunidades que la sinodalidad ofrece a su ministerio”.

“Sin apartaros de lo esencial, el hecho de deteneros regularmente con vuestro pueblo para interpretar la vida de los barrios, los cambios culturales, las tensiones sociales y las prácticas eclesiales a la luz del Evangelio enriquecerá y consolará vuestro ministerio”, ha aseverado el Pontífice.

Y ha rematado León XIV: “También ayudará a cada uno y a cada comunidad a salir del aislamiento y a experimentar la alegría del Espíritu Santo. Cuando reducimos la vida eclesial a una rutina en la que cada uno permanece encerrado en sus hábitos y en su papel, lo que nos falta es el Espíritu. Este suscita vocaciones y las une, provocando a veces agitación, discusión, búsqueda de nuevos equilibrios. No os espantéis de todo esto, disfrutadlo”.

Por último, mirando a todos los fieles, León XIV les ha pedido ser, “para todos, como una Biblia abierta: que en vuestros rostros y en vuestra vida se pueda encontrar la Palabra de Dios”. “El amor, efectivamente, es el lenguaje que hace que todos se sientan como en casa”, ha concluido.

Al final de esta celebración, un Padrenuestro, y la ansiada bendición final de León XIV, que se ha marchado a descansar a la Nunciatura Apostólica 40 minutos después de lo previsto, pues las constantes ovaciones retrasaron el acto.

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