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Juan María Uriarte reconoce que la Iglesia estuvo “por debajo de los requisitos del Evangelio” con las víctimas de ETA

  • El obispo emérito de San Sebastián ha participado en las jornadas ‘La Iglesia ante la violencia de ETA’
  • El prelado ha dicho que la atención a los afectados “debería haber sido más temprana, intensa y efectiva”

Juan María Uriarte, obispo emérito de San Sebastián 2015

Juan María Uriarte, obispo emérito de San Sebastián, ha reconocido la “deficitaria” y “sobre todo tardía” sensibilidad y actuación de la Iglesia vasca “durante años” ante el “descomunal traumatismo” de las víctimas de ETA, demostrando estar “por debajo de los requerimientos del Evangelio”. Uriarte ha pronunciado estas palabras en la clausura de las jornadas ‘La Iglesia ante la violencia de ETA’, celebradas en Vitoria y organizadas por la Pastoral Universitaria y la Universidad del País Vasco.

De esta manera, ha señalado que la atención a las víctimas del terrorismo y la escucha a su dolor “debería haber sido más temprana, intensa y efectiva”, si bien ha reconocido también que los obispos mostraron “su sincero dolor y sintonía con los asesinados y sus familiares” en sus condenas a los actos terroristas. Sin embargo, ese gesto por parte de la Iglesia hoy “parece excesivamente escueto”. “Deberíamos haber sido los primeros por sensibilidad evangélica”, ha apostillado el que fuera obispo de San Sebastián entre el año 2000 y 2010.

De la misma manera, Uriarte ha subrayado que “el despertar fue tardío” en toda la sociedad, y que “nadie estuvo a la altura” hasta que se descubrió “el capital político que encerraban” las víctimas, lo que hizo “crecer exponencialmente” el interés por ellas.

“Más luces que sombras”

Por otra parte, Uriarte ha señalado que la Iglesia debería haber hecho frente “al miedo” que, en algunas zonas del País Vasco “paralizó la libertad de los ciudadanos contrarios a ETA, así como a la “nefasta” ideología en la que “fue adoctrinada una parte” de la juventud vasca.

Sin embargo, el obispo emérito ha dicho que “el servicio de la Iglesia a la paz ha tenido más luces que sombras”, no solo en aquel momento, sino también actualmente, que es “tiempo de reconciliación” y la Iglesia trabaja para ello “manteniéndose fiel a la memoria de lo ocurrido”. Una paz que  pasa por comprender y transmitir la verdadera identidad de la reconciliación cristiana estando cerca de alguna víctima.

Encuentros por la reconciliación

El pasado 9 de marzo se celebraba en Amorebieta el Encuentro por la Paz 2019, en el que el prelado fue ponente principal. Bajo el lema ‘De la convivencia a la reconciliación’, la jornada contó con el testimonio de un grupo de las parroquias de Altzaga–Astrabudua. El sacerdote Manu de las Fuentes, miembro del equipo que se formó hace dos años en Erandio, ofreció algunos detalles sobre el recorrido que han realizado. “Nos juntamos cinco personas, sin una periodicidad fija y vamos realizando un camino personal y grupal con la intención de sanar heridas”, explicó. De hecho, dos miembros del grupo dieron a conocer el proceso que han vivido desde que están poniendo en común sus inquietudes. Una de ellas, familiar de un guardia civil, y, la otra, una persona que tenía sus recelos ante la policía.

Tras repasar los seis elementos básicos de la reconciliación cristiana, Uriarte reflexionó sobre cómo contribuir a la gestación de una cultura de la reconciliación. “Los expertos nos dicen que hace falta mucho tiempo. Los muros son altos y las heridas muy graves. Algunos estiman que para que una sociedad y sus miembros se reconcilien, suele ser con frecuencia necesario que desaparezcan las generaciones que vivieron más intensa y apasionadamente la confrontación que padecimos”, indicó. Pero, “aunque así sea, hemos de hablar de la reconciliación que necesita nuestra sociedad para sanar del todo la enfermedad padecida durante 50 años”. Y es que “así como la primera nevada no cuaja, pero humedece el terreno para que la segunda cuaje, es necesario que ahora abordemos y hablemos de la temática de la reconciliación, con ello preparamos el terreno para que un día, una reconciliación más plena cuaje”.

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