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Blázquez inaugura el Año Teresiano: “Santa Teresa y Ávila se inducen mutuamente”

  • Una misa en la céntrica Plaza del Mercado Chico en Ávila, da inicio al primer Año Jubilar Teresiano, al coincidir la fiesta de la santa andariega en domingo
  • La víspera se abrió una Puerta Santa en el Convento carmelitano “de la Santa”, construido en el lugar en el que la tradición sitúa la casa natal de Teresa de Jesús

Con una eucaristía solemne en la Plaza del Mercado Chico de Ávila, presidida por  Ricardo Blázquez, cardenal arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, ha quedado inaugurado el primer Año Jubilar Teresiano. La plaza, situada al lado de la iglesia de San Juan, donde se encuentra la pila bautismal de Santa Teresa, recibió las imágenes de Santa Teresa y la Virgen de la Caridad procedentes de la catedral abulense. A la celebración han acudido diferentes cardenales, obispos, el nuncio Renzo Fratini y diferentes autoridades civiles.

Al comienzo de la celebración el obispo de Ávila, Jesús García Burillo, mostró su alegría por la concesión del año jubilar y señaló las condiciones habituales para obtener la indulgencia plenaria vinculada a este año. la celebración contó con la animación musical del Coro y Orquesta “Santa Teresa de Jesús”.

Pedagoga de la oración

En su homilía, el cardenal Blázquez ha destacado que “Santa Teresa y Ávila se inducen mutuamente”, ya que “cada rincón nos habla de ella”. Para el prelado, este Año Jubilar es una “invitación a ponernos como discípulos junto a la Santa para que, con su vida y su excelente doctrina, nos enseñe pertenecer a Jesús siguiendo sus pasos y a solicitar a la Virgen que sea nuestra Madre”.

“Podemos aprender de ella la sabiduría del evangelio, la alegría y la paz que acompañan a la fe, la conversión a Dios que centra la vida, nuestra vida, y la orienta al servicio de Dios y de los demás”, recordó el cardenal Blázquez quien señaló que santa Teresa “viene a nosotros como una madre que merece ser escuchada, nos alimenta con pan de inteligencia y nos da a beber agua de sabiduría”.

La enseñanza principal, el carisma específico, que Ricardo Blázquez propuso a todos es la oración, ”lección permanente de San Teresa en la Iglesia”, ya que la entendió no como privilegio de unos pocos sino como “comunicación con Dios de los pobres, de los débiles, de los enfermos”.

La oración es el despertador de la fe que yace a veces como aletargada, (…) es el aliento que ofrece oxígeno a la fe, orando soplamos sobre las cenizas que ocultan la fe para que caliente el fuego escondido y se encienda la llama apagada” conectándonos con el “poder de Dios que habita en nosotros como fuente de amor y esperanza”, señaló el cardenal.

Desde su vivencia de monja contemplativa, transmitió que “el amor y la humildad son actitudes básicas en el orante”, y “como buena pedagoga enseñó a orar y se detuvo en describir los grados de la oración, de forma viva, comentó el Padre nuestro” del que “invitaba al rezo pausado” como “pilar de la iniciación cristiana”.

Blázquez recordó que la “la oración no es ensimismamiento complaciente” sino que “abre al amor y al servicio de los demás”, algo que santa Teresa insistía a sus monjas. Citando al papa Francisco, señaló que “la oración, el camino del disimulado y la conversión encuentran en la caridad que se transforma en compartir la prueba de su autenticidad evangélica”, algo que Teresa vivió intensamente: “El realismo cristiano de santa teresa unió siempre las dos caras del amor”, señaló el cardenal.

Terminada la eucaristía, comenzó la procesión con las imágenes de Santa Teresa y la Virgen de la Caridad hasta el convento de La Santa.

Abierta la Puerta Santa

El inicio del año jubilar ha sido preparado con diferentes actividades en los días previos. El pasado 7 de octubre, el obispo de Ávila Jesús García Burillo presidió la Misa de Envío de los voluntarios que participarán en este Jubileo y cuyo número sigue creciendo en estos días.

El viernes 13 de octubre la catedral acogió una Vigilia Teresiana con las “siete moradas” como hilo conductor. Ha sido “un momento especial para prepararnos espiritualmente de cara a vivir de una forma más intensa este Jubileo”, en palabras de los organizadores.

Aunque la gran novedad ha sido la apertura de una Puerta Santa, en la tarde del 14 de octubre, en el Convento carmelitano “de la Santa”, construido sobre la casa natal de Teresa de Jesús. Una de las puertas que apenas se usaban del atrio de la iglesia ha sido destinada a este uso para este primer jubileo y para los que se celebren en el futuro. El obispo García Burillo la abrió utilizando una llave especial. La oración de Vísperas ha hecho realidad una de las máximas con la que la propia Santa Teresa comienza Las Moradas: “La puerta para entrar a este castillo es la oración”. La jornada previa se cerró con el traslado, en procesión, de la imagen de Santa Teresa de Jesús, obra de Gregorio Fernández, desde el convento hasta la Catedral.

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