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Francisco y Kirill: “No somos competidores, sino hermanos”

El Papa y el Patriarca ortodoxo ruso abrazan un ecumenismo real en La Habana tras mil años de división

papa Francisco y Kirill de Moscú, patriarca ortodoxo ruso, se encuentran en La Habana, Cuba, viernes 12 de febrero de 2016

Momento de la firma de la declaración conjunta, ante el icono de la Virgen de Kazan

JOSÉ BELTRÁN | “La unidad se hace caminando”. Con esta certeza Francisco esbozó la hoja de ruta para católicos y ortodoxos, después del abrazo histórico y la reunión de dos horas que tenía lugar el viernes 12 de febrero en el aeropuerto de La Habana, con el patriarca ortodoxo ruso Kirill. Histórico desde una mirada al pasado, porque se trata de la primera cita entre un papa católico y el máximo representante ortodoxo ruso tras el cisma de 1054. Pero histórico también por las expectativas de futuro. “Hemos salido con una serie de iniciativas que creo que son viables y se pueden realizar”, aseguró Francisco segundos después, mientras se daba a conocer una extensa declaración conjunta de treinta puntos en los que ambos líderes afrontan con una visión compartida asuntos clave como la persecución de los cristianos, los conflictos de Irán, Siria y Ucrania –piden a ambas iglesias “abstener de la confrontación”-, el diálogo interreligioso, la defensa de la vida…

Precisamente, Kirill adelantó en su alocución alguno de estos aspectos: “Las dos Iglesias pueden cooperar conjuntamente defendiendo a los cristianos del mundo y con plena responsabilidad de trabajar conjuntamente para que no haya guerra”, señaló además de pedir “respeto a la vida humana” y defender “los valores de la familia”.

El patriarca ruso también apreció esta “conversación abierta de hermanos con pleno entendimiento de la responsabilidad por nuestras iglesias, por nuestro pueblo creyente, por el futuro del cristianismo y por el futuro de la civilización humana”.

Si Francisco destacó por una profunda serenidad orante y la cercanía de su discurso –“hablamos sin medias palabras”-, Kirill se mostró especialmente sonriente desde el momento en el que vio a su “hermano” católico en el aeropuerto.

Cuba, “capital de la unidad”

Y es que en esta cita se contagiaba ecumenismo real en lo hablado, en lo escrito y en lo gestual. Así, fue especialmente significativo el regalo del Patriarca al Papa: la copia del icono de la Virgen de Kazán. Se trata precisamente de la imagen que Juan Pablo II restituyó al patriarca Alexis II, con la esperanza de que aquello derivara en una invitación a viajar a Moscú que nunca llegó.

No menos simbólico fue el escenario del encuentro. “Si sigue así, Cuba será la capital de la unidad”, subrayó Francisco después de agradecer la “disponibilidad activa” del presidente Raúl Castro, que ejerció de anfitrión en la reunión. No en vano, a la reconciliación católico-ortodoxa se unen también las conversaciones de paz de Colombia y el deshielo en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

Con este abrazo que desearon y persiguieron Juan Pablo II y Benedicto XVI y del que ahora es depositario Francisco, se derriba un muro hacia la unidad de los cristianos. Como añadió el papa Bergoglio, finalmente se logra un “abrazo” que trae consigo un reconocimiento de que es posible avanzar hacia un ecumenismo profundo.

Así lo recoge el punto 24 de la declaración conjunta, en el que se afirma que “no somos competidores, sino hermanos: debemos arrancar de este concepto ejecutando todas actividades relacionadas con nuestros lazos y contactos con el mundo exterior. Instamos a los católicos y a los ortodoxos de todo el mundo para aprender a vivir juntos en paz, amor y armonía unos con otros (Romanos 15, 5)”.

A renglón seguido se condena el proselitismo al considerar como “inaceptable el uso de medios incorrectos para obligar a los fieles a pasar de una Iglesia a otra, dejando de lado su libertad religiosa y sus propias tradiciones”.

No es de extrañar que, ante el salto cualitativo dado con este encuentro y esta declaración, nada más ver a Kirill, Francisco expresara con la naturalidad con la que acostumbra un “¡Está claro que esta es la voluntad de Dios!”. Y Kirill apostillara: “¡Ahora las cosas son más fáciles!”.

Tras la cita histórica, Francisco reemprendió su viaje hasta México, donde estaba prevista su llegada a las 19:30 hora local (02:30 de la madrugada, hora española). [Programa completo del viaje papal a México]

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