En tiempos de autoritarismo, atreverse a pensar y a disentir parece un riesgo, pero los que no queremos vivir en dictadura debemos seguir empeñados en condiciones mínimas de civismo.
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El tema es que parece que han sido tantos los domesticados por el totalitarismo que pedir elecciones parece un acto subversivo, pero no, no lo es. Hay gente que hasta se ofende porque otros exigen elecciones libres.
La DRAE define a lo subversivo como aquello que es “capaz de subvertir, o que tiende a subvertir, especialmente el orden público”, pero es que si la sociedad ya está torcida con un o una déspota en el poder, lo mínimo que puede exigirse son elecciones, muchas más cuando lo prescriba la ley, aunque ya sabemos que esas tres letras (L, E, Y), para más de uno no significan nada.
La crisis social también es una crisis en la democracia
Una de esas crisis que atravesamos socialmente es la democracia, pero todavía la humanidad no ha creado un mejor sistema.
Si, si, lo sé, la democracia puede tener fallas y ser imperfecta pero es mejor tenerla que necesitarla, o necesitarla y no tenerla, aunque suene a barato slogan publicitario.
El punto clave del asunto es el poder de decidir. El pueblo, la gente, cada individuo tiene el derecho irrenunciable de decidir, de elegir, de votar, aunque se equivoque en el intento, para elegir quien los gobierna.
Y aquí no hay tutela que valga, la persona humana por naturaleza es libre y seguirá apostando por esa libertad. No habrá régimen que arranqué del corazón humano el deseo de libertad. Ningún sistema ideológico lo ha hecho, aunque sean expertos adoctrinando. Uno librará por todos y luchará por ser libre y votar.
Aunque nos callen, gritarán las piedras
Los pseudos políticos de quinta categoría insistirán que no son necesarias las elecciones, porque prefieren las prebendas del status quo, aunque asfixien a miles con sus beneficios.
Por eso, desde esta trinchera se seguirá insistiendo: la democracia es necesaria, la libertad se conquista y no se tutela, y el derecho irrenunciable de los pueblos a elegir su futuro seguirá siendo la bandera de la conciencia digna de los hombres y mujeres con la mente y el corazón libres.
¡Elecciones libres, ya!
Por Rixio G Portillo. Profesor e investigador de la Universidad de Monterrey
