Las mensajeras que entregaron su vida con amor


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Cuando una persona alcanza la tercera edad se enfrenta a diferentes circunstancias, algunas tienen que ver más con la compañía y ayuda en este proceso de envejecimiento. Quienes tienen familia logran por decirlo así, transitar la última etapa de su vida con la cercanía de algún familiar; sin embargo, hoy quiero centrarme en un sector específico.



Me refiero a las hermanas religiosas mayores, quienes han dedicado su vida entera al servicio, quienes por amor, se han descuidado o por falta de recursos a veces viven en el abandono. La carencia y falta de recursos de algunas congregaciones, hacen que esa etapa de las religiosas sea precaria. Algunas logran ciertos privilegios como ser atendidas por el Estado, pero como lo sabemos, el sistema de salud pública en países como en el que vivo: México, llega a ser deficiente.

De manera que la atención a los padecimientos de las hermanas religiosas, también se ve impactada por la escasez de medicamentos y en ocasiones por la ausencia de médicos. Lo expreso porque conozco de primera mano anécdotas y situaciones en donde las hermanas mayores a veces por falta de recursos dejan de atenderse, se descuidan y su salud llega a verse comprometida.

Oración y apoyo a las hermanas mayores

Ellas que con mucho amor entregan sus dolores y sufrimientos por muchos de nosotros, ellas, las hermanas religiosas que con paciencia aceptan el sufrimiento y que muchas veces abrazan su enfermedad con un amor tan profundo, es de quienes hoy quiero reflexionar. Una gran cantidad de ellas no cuentan con los recursos más elementales para enfrentar su enfermedad, es por ello que desde hace un tiempo me he dedicado a buscar recursos para algunas de ellas.

religiosa mayor

Yo quisiera hacer más, pero hago lo que está a mi alcance y poco a poco y con la ayuda de almas generosas que voy conociendo en este caminar, juntos vamos colaborando, ayudando y llevando un poco de esperanza a las hermanas mayores. Qué alegría hay en ellas cuando la respuesta de Dios y a sus oraciones se hace visible en un par de frascos de medicina.

Que gran emoción se siente saber que sus oraciones llegan en forma de un ¡Gracias! Como lo mencioné, siempre se puede hacer más, siempre. Así que aprovecho este espacio para invitarte a que si está en tus posibilidades y si es de tu interés ayudar a las hermanas mayores, únete con nosotros en oración por ellas y si puedes y quieres apoyar esta causa, será de gran apoyo.

Hay tantas congregaciones que necesitan de nuestra solidaridad y mucho más en estos tiempos de pandemia. Piensa un poco en todas ellas, a veces Dios nos habla de diferentes formas y tal vez, esta sea una de esas formas en las que nos invita a dar un poco más. Recuerda las necesidades de ellas pues este tiempo, también les ha afectado significativamente.

Elevemos una plegaria por ellas, nuestras religiosas mayores que están enfermas; pensar en ellas, es pensar en mensajeras que entregaron su vida con amor y fidelidad. Hoy necesitan de nosotros, no les neguemos nuestra ayuda, no seamos insensibles a su realidad. Que Dios bendiga a cada religiosa en su etapa final y que nos permita ser esa ayuda cuando más lo necesitan, cuando las fuerzas se van poco a poco y cuando la vida comienza a ser más lenta. Gracias a todas ellas por su vocación, fidelidad y entrega.