Sanando el cuerpo y el alma de Guinea Ecuatorial

Voluntarios españoles de OVA en Guinea Ecuatorial

En 2020, mientras luchábamos por dejar atrás la pandemia, Manuel Silvestre Bengoa era un fiel habitual de la Parroquia Doce Apóstoles, en Madrid. Uno de esos días, tras una misa dominical, tuvo la oportunidad de conocer a Juan Nsue Edjang Mayé, arzobispo de Malabo, la capital de Guinea Ecuatorial.



La suya no fue una conversación sin más, sino de esas que dan fruto en abundancia. Y es que, siendo médico, al joven español le impresionaron hondamente las explicaciones del prelado, que le habló de las muchas deficiencias que hay en su país a nivel sanitario. Así que no lo dudó y le propuso ir a ayudar allí junto a otros compañeros.

“El amor lo vence todo”

Se podía haber quedado en una idea entusiasta más, pero se encarnó al poco al poner Silvestre en marcha OVA, una ONG cuyo acrónimo lo dice todo: Omnia Vincit Amor… Es decir, “el amor lo vence todo”.

Como le cuenta el doctor a Vida Nueva, “muy pronto pude impulsar la asociación junto a un grupo de sanitarios con los que comparto amistad y, además, con la mayoría de ellos, la fe católica”.

Por consejo del arzobispo, “que antes había pastoreado la Diócesis de Ebibeyin, decidimos implementar allí el programa, siendo una zona rural en la que la necesidad es mucho mayor”.

Coordinados con el actual obispo

Coordinados con el actual obispo de Ebibeyin, Miguel Ángel Nguema Bee, “centramos nuestra respuesta en el centro sanitario que posee la propia diócesis y que no pertenece a la red pública. Así, al menos una vez al año, vamos un grupo de médicos de OVA y pasamos allí entre una y tres semanas trabajando a tiempo completo”.

Están “desde las siete de la mañana hasta las ocho de la tarde. Así cada día, a tope y atendiendo a la gente siempre de un modo gratuito”.

Una oleada solidaria en la que no están solos, “sino que contamos con la colaboración de otras dos entidades médicas, como ITARA y Pediatría Solidaria”. Gracias al esfuerzo de todos, llegan a más personas en zonas del interior que suelen estar muy abandonadas por la Administración.

Consultas, medicamentos y cirugías

Pasan consulta y atienden todo tipo de dolencias. Y, cuando es necesario, someten a los pacientes a cirugías. Por ejemplo, en la penúltima visita, entre el 31 de marzo y el 4 de abril del pasado año, “pudimos ofrecer 785 consultas médicas a adultos y 185 pediátricas, además de 312 cirugías generales realizadas por profesionales de ITARA”.

Voluntarios españoles de OVA en Guinea Ecuatorial

Voluntarios españoles de OVA en Guinea Ecuatorial. Foto: OVA

Como recalca Silvestre, “también apostamos de un modo integral por la promoción de la salud, que sabemos fundamental para construir un sistema sanitario más equitativo, preventivo y sostenible”. Lo que, por su parte, se traduce “fomentar la formación con los agentes sanitarios locales y con la población en general”.

Algo que se entiende muy bien con los datos en la mano: “En esos cinco días de 2025, pudimos ofrecer cinco formaciones en centros educativos, participando en las sesiones educativas más de 1.400 estudiantes. Y, más allá de las aulas, trabajamos de la mano con las matronas, en una intervención directa en el centro de salud”.

Movilizaron a 25 profesionales sanitarios y técnicos

También visitaron “varios centros hospitalarios en distintas provincias. En total llegamos a más de seis comunidades rurales y pudimos movilizar a 25 profesionales sanitarios y técnicos, todos ellos voluntarios”.

Tras poder volver en octubre, en la que por ahora es última visita (ahí lo hicieron solo los médicos de OVA), “ahondamos en esa presencia en los poblados del interior, insistiendo mucho en la información sobre buenos hábitos saludables y en la importancia de la higiene”.

Algo que, a menudo, “también pasa por tratar de romper con ciertas costumbres muy arraigadas. La gente suele ser bastante supersticiosa y cree mucho en elementos mágicos. Lo que viven de un modo paralelo a su fe católica, también muy arraigada en el pueblo de Guinea Ecuatorial”.

Frente a la poligamia

Así, te encuentras, por ejemplo, con muchos casos de hombres muy creyentes, que viven una profunda fe cristiana y, a la vez, practican la poligamia y están casados con varias mujeres”.

En su respuesta integral “vamos de la mano con el obispo, que nos ayuda en todo. Nguema Bee se preocupa mucho por su gente y nos facilita siempre el trabajo, antes de venir y mientras estamos aquí”.

Voluntarios españoles de OVA en Guinea Ecuatorial

Voluntarios españoles de OVA en Guinea Ecuatorial. Foto: OVA

Por todo ello, Silvestre se reconoce “orgulloso” y “feliz”. Y, en clave de fe, “creo que hago lo que Jesús haría, simplemente. Además de que llevo a cabo lo que he aprendido en mi familia, que es muy religiosa y en la que, junto a mis seis hermanos, mis padres siempre nos han insistido en la importancia de ser buenas personas”.

La ayudaron a no perder la pierna

Todo un alud de vida que resume en una historia sencilla: “Recuerdo que, en nuestro primer viaje, pudimos atender a una mujer que tenía una úlcera en una pierna. No podía caminar y no tenía medicación. Por suerte, pudimos atenderla y no se le gangrenó, por lo que no perdió la extremidad”.

Años después, “de visita en un poblado, en plena selva, la volvimos a ver. Nos reconoció y fue muy emocionante, agradeciéndonos que hoy podía tener una vida distinta gracias a haber mantenido la pierna. Al fin y al cabo, cuando eres médico, sueñas con dejar huella en algunas personas y en sus comunidades”.

Noticias relacionadas