León XIV, en el Movistar Arena. Foto: EFE
“¿Qué herencia estamos dejando al futuro y, por ende, qué tipo de comunidad estamos construyendo?”. Estas son las grandes preguntas que el papa León XIV ha dejado en el aire en el encuentro ‘Tejer redes con el mundo de la cultura, el arte, la economía y el deporte’, celebrado en el Movistar Arena de Madrid y presentado por los periodistas Lara Siscar y Carlos Franganillo.
A su llegada, en torno a las 18:00 horas, el Pontífice -antes de subir al escenario para escuchar las palabras de bienvenida del cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo– ha saludado a los fieles haciéndose uno más entre el público. Lo ha hecho como cualquier estrella pop de las que acostumbran a actuar en el Movistar Arena, ya que los presentes le han recibido con un sonoro aplauso en pie de más de siete minutos. Y es que a León XIV no le hace falta siquiera hablar para que España le muestre su cariño.
“Como si de una gran vidriera se tratase, si miramos a cada uno de los cristales no encontramos el sentido del color y de la belleza, pero si alzamos la mirada y vemos el conjunto, entonces todo cobra sentido. Hoy somos como esa vidriera inmensa atravesada por la luz”, ha comenzado diciendo Cobo.
“Alzamos la mirada animados por su presencia, Santidad, para salir de nosotros mismos e intentar hacer un mundo mejor, más justo y bello”, ha agregado el purpurado.
En palabras del cardenal, “nuestro tiempo presenta una grieta peligrosa: la falta de preguntas y de sentido. Frente a esto, Santidad, somos llamados a buscar respuestas juntos; a unir fragmentos dispersos de la realidad —como piezas de esa gran vidriera— para devolver la luz a la humanidad”.
Este acto, que lleva meses preparándose, es fruto de muchos encuentros previos. Se trata de unos “diálogos que con su palabra seguiremos manteniendo, mirando siempre la dignidad de cada persona, la justicia que no excluye, la fraternidad que persevera”. “Gracias por convocar a este grupo diverso de buscadores”, ha subrayado Cobo.
Y este agradecimiento del cardenal no se ha quedado solo en el Papa: “A todos los que hoy habéis decidido alzar la mirada, gracias. Vuestro paso es semilla. La Iglesia de Madrid la acoge y la cuida, para que este diálogo sea estilo, no instante; camino compartido. Gracias por ayudarnos a alzar la mirada y contemplar esta tarde esta gran vidriera iluminada por la luz que nos trae el Santo Padre”.
León XIV, en el Movistar Arena. Foto: EFE
Tras el purpurado, han dado su testimonio el actor y director Antonio Banderas en un aplaudido discurso, como embajador de la cultura. El rector de la Universidad Complutense, José María Coello de Portugal, ha hecho lo propio como representante de la universidad.
El presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Antonio Garamendi; el secretario general de Comisiones Obreras (CCOO), Unai Sordo; el secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT), Pepe Álvarez; y la presidenta de la Confederación Española de Pequeñas y Medianas Empresas (CEPYME), Ángela López de Miguel, han hablado en representación del mundo empresarial y laboral.
En el terreno deportivo han hablado la jugadora de bádminton Carolina Marín y la nadadora Teresa Perales. Todos los testimonios han estado intercalados por piezas de la bailaora Sara Baras en un homenaje a Paco de Lucía.
En su discurso, Robert Francis Prevost, después de dos “viva el Papa”, ha comenzado diciendo que, “en este hermoso país, es imposible no admirar la huella de creatividad que atraviesa su historia y da forma a su identidad”. “Una hermosura visible en sus ciudades, en sus calles y monumentos, en sus plazas y jardines, en sus universidades e iglesias, en la música, la pintura y la danza, en su gastronomía”, ha agregado.
Para el Papa, “nuestra sociedad posee una extraordinaria capacidad para producir, innovar y comunicar, sin embargo, parece que todavía necesitamos aprender a custodiar el alma de aquello que esta genera. De lo contrario, corremos el riesgo de ser expertos en los medios y eficaces para producir, pero inciertos acerca del porqué, para qué, con quién y para quién se produce”.
A este respecto, “la Iglesia, consciente tanto de sus aciertos como de sus errores a lo largo de la historia, anhela permanecer en diálogo con el mundo contemporáneo”, ha rematado León XIV.
Citando a Pablo VI y a su primera encíclica ‘Magnifica humanitas’, se ha preguntado “¿qué significa ser verdaderamente humano?”. Y para responder a esta pregunta “es menester un diálogo social que podemos comparar con el arte de tejer redes, que implica encuentro, escucha, diálogo y respeto”.
Por otro lado, Prevost ha recalcado que, “en los varios sectores de la actividad humana debemos cuidar el lenguaje que se utiliza: escrito, oral y, en el entorno digital, también el de las imágenes; porque la comunicación nunca es neutral. Toda expresión habla, transmite; puede herir o sanar, destruir expectativas o abrir horizontes, sembrar división o despertar la esperanza en la posibilidad de construir juntos algo genuinamente humano”.
Ahondando en el motivo de este encuentro, el primer Papa agustino de la historia ha detallado, en tres puntos, qué significa tejer redes hoy:
El Papa ha invitado a todos los católicos españoles a “ser ‘hilos nuevos para tejer redes nuevas’ que armonicen todos los ámbitos de la vida, para entramar una sociedad renovada en donde el tiempo se impregne de eternidad, la cultura custodie la memoria y favorezca el diálogo, la educación promueva la búsqueda de la verdad con espíritu crítico, el arte despierte asombro y genere emociones nobles, la empresa reconozca la dignidad de la persona y el trabajo siga siendo motor de esperanza”.
Por último, centrándose en el mundo del deporte -“que, como sabéis, no me es ajeno”- ha puesto en valor a los deportistas que son ejemplo para los más pequeños: “Cuántos de nosotros aprendimos el respeto por el adversario en un campo de juego más que escuchando un discurso. Cuántos deportistas nos enseñan a perder sin odiar, a ganar sin humillar o a levantarse después de caer”.
Al concluir sus palabras, fue el turno de Rozalén, que cantó su éxito ‘Y busqué’. León XIV ha cerrado el acto con su bendición, antes de dirigirse a la residencia del arzobispo, donde cenarán juntos algo más tarde de lo previsto, pues el emocionante encuentro se dilató 20 minutos más de lo previsto.