Rafael Salomón
Comunicador católico

Una certeza que impacta el alma


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¿Lo sabes? ¿Lo crees? No conozco límites por ti, eres el motivo por lo que doy todo. Se trata del amor al extremo, todo por ti. Estoy a tu lado, nunca me he ido, lo ofrezco todo para ti, incluso mi vida. Te amo y cada momento espero que lo recuerdes, desearía que te dieras cuenta del amor que siento por ti. Doy mi vida sin dudar, entrega sin límites, así de enorme e inmensurable es mi amor.

Mi amor hacia a ti es gratuito, me adelanto a la espera, porque conozco mejor que nadie tu necesidad, pienso en ti como persona única, te conozco por tu nombre, soy tu Pastor y soy capaz de ir por ti donde quiera que te encuentres, sin importar lo que tenga que dejar, incluso a las otras ovejas. Te hablo y te hablaré siempre, aún en el silencio, incluso en la guerra y en la paz.

¿Te lo he dicho ya? Te amo sin distinción y sin límites, al niño y al anciano, al enfermo y al preso, no distingo entre amigos y enemigos, es un amor sincero y eterno, estoy con todos y para todos, así como la lluvia que no distingue entre buenos y malos. A veces creo que no puedes imaginar el tamaño de mi amor por ti, deseo lo mejor para mis hijos, en quienes me regocijo son mi más bella creación.

La presencia de Jesús en nuestra vida

¿Lo sabes verdad? Eres tú. He abierto el camino para que juntos avancemos hacia el perdón, no hay nada más grande que el acto de perdonar. Para que no tengas ninguna duda, me entregué con amor en la cruz por una sola causa: Tus fallos. Hagámoslo todo de nuevo, permíteme moldear tu barro y comenzar una vez más, conmigo siempre tendrás otra oportunidad, porque te amo.

hombre, cruz, paisaje

El amor de Dios hacia los hombres no conoce límites, no se detiene ante ninguna barrera de raza o de cultura: es universal, es para todos. Sólo pide disponibilidad y acogida; sólo exige un terreno humano para fecundar, hecho de conciencia honrada y de buena voluntad”. (San Juan Pablo II)

Lo que algunas enseñanzas bíblicas nos muestran en voces de los apóstoles cambia con una fuerza poderosa al dejarlas en labios de Dios, el mensaje adquiere un sentido único, cercano y personal. Escucharle de esa forma nos trae una calma y tranquilidad, es una certeza que impacta a mi alma. Es hora de escuchar en primera persona el mensaje de amor y entrega, es momento de darle un nuevo significado a sus promesas y enseñanzas, nos hemos olvidado de la presencia de Jesús en nuestra vida, donde no solo hemos dejado de seguirle, sino que dudamos de Él.

El amor de Dios se humaniza

Muchas cosas están mal, pero no podemos olvidar que la fe era lo que Jesús pedía para sanar y salvar. El amor de Dios se humaniza y se hace presente en nuestras historias de vida y cuando abrimos los oídos a su mensaje y el corazón a sus enseñanzas comenzamos a acercarnos a ese Reino de amor y a compartirlo, donde comprenderemos su entrega por cada uno de nosotros.

Benedicto XVI indica en su Carta Apostólica en forma de motu proprio: Porta Fidei:  “Caritas Christi urget nos” (2 Co 5, 14): es el amor de Cristo el que llena nuestros corazones y nos impulsa a evangelizar… no hay otra posibilidad para poseer la certeza sobre la propia vida que abandonarse, en un in crescendo continuo, en las manos de un amor que se experimenta siempre como más grande porque tiene su origen en Dios.

¡Felices Pascuas de Resurrección!