¿Qué cambios se esperan en Comunión y Liberación?


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La dimisión

El pasado 15 de noviembre, el sacerdote español Julián Carrón dimitía de su cargo como presidente de la Fraternidad Comunión y Liberación. A través de una carta explicaba a los componentes que esta decisión se producía “para favorecer que el cambio de guía al que nos llama el Santo Padre –mediante el Decreto sobre el ejercicio de gobierno en el seno de los movimientos– se desarrolle con la libertad que dicho proceso requiere”.



El decreto al que se refiere es ‘Las asociaciones de fieles’, que ha entrado en vigor el pasado 11 de septiembre, es del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y establece unas normas muy claras para las asociaciones internacionales vinculadas a este organismo vaticano. Entre las normas que se recogen en sus 9 artículos es que “los mandatos en el órgano central de gobierno a nivel internacional pueden tener una duración máxima de cinco años cada uno” (es el artículo 1) y que “una misma persona puede ocupar cargos en el órgano central de gobierno a nivel internacional por un período máximo de diez años consecutivos”.

Carrón fue elegido por la llamada Diaconía central, como presidente en marzo de 2005, a la muerte del fundado, Luigi Giussani. Posteriormente fue confirmado en el cargo en las tres elecciones siguientes: en 2008, en 2014 y en marzo de 2020, para un nuevo mandato de seis años interrumpidos en este 2021. El decreto, para estos casos, precisa que para “las asociaciones en las que, en el momento de la entrada en vigor del presente Decreto, los cargos en el órgano central de gobierno a nivel internacional estén conferidos a miembros que hayan superado los límites establecidos en los artículos 1 y 2, deberán prever nuevas elecciones en un plazo máximo de veinticuatro meses a partir de la entrada en vigor del presente Decreto”. Carrón ha decidido no esperar a que se agote este extremo el 11 de septiembre de 2023.

El dimitido presidente, que no participó en la presentación del decreto en el Vaticano, concluye su carta deseando que los miembros de Comunión y Liberación vivan este momento “como ocasión para crecer en vuestra autoconciencia eclesial, para poder seguir testimoniando la gracia del carisma donado por el Espíritu Santo a don Giussani, que hace de Cristo una presencia real, persuasiva y determinante, que ha atravesado nuestra persona, arrastrándonos dentro de un flujo de vida nueva, para nosotros y para el mundo entero”.

La situación

Julián Carrón fue elegido el 19 de marzo de 2005 en Milán. La diaconía lo eligió por unanimidad, con un solo voto en blanco. El sacerdote llevaba un año prácticamente siendo la sombra de don Giussani, según recoge el epílogo de la biografía del fundador publicada por Alberto Savorana (‘Luigi Giussani: su vida’, Encuentro 2015). Señalaba entonces que la elección era “la primera ocasión que se nos ofrece para manifestar nuestra filiación: con esta votación os habéis demostrado hijos, porque habéis seguido lo que don Giussani indicó como punto de referencia”.

Mientras se pone en marcha el proceso de la sucesión por parte de la Diaconía central, ahora sobre la fraternidad milanesa se cierne la sospecha de algún movimiento por parte del dicasterio para los laicos, al que ha sido convocado en estos días el vicepresidente de la fraternidad, el científico Davide Prosperi, elegido en 2011. A las puertas de este encuentro se puede temer un movimiento similar a la intervención hecho con la asociación Memores Domini para la que se ha nombrado un delegado especial.

Por otra parte, los estatutos no tenían previsto una dimisión unilateral del presidente como la producida en este caso según recogía este domingo, 21 de noviembre, ‘Il Corriera della Sera’. Parece ser que hasta que no se elabore un nuevo estatuto en sintonía con el decreto y la Santa Sede le dé el visto bueno no podría llevarse a cabo la elección del nuevo presidente, algo que podría prolongarse hasta un año, más allá de la próxima edición del Meeting de Rímini, el gran evento de la fraternidad. Otra alternativa sería que la treintena de personas que forman la Diaconía central elijan a alguien para que ostente el cargo de forma temporal, apuntan las fuentes del diario milanés.

La herencia

“Fidelidad al carisma no quiere decir «petrificarlo», es el diablo quien «petrifica», no os olvidéis. Fidelidad al carisma no quiere decir escribirlo en un pergamino y ponerlo en un cuadro. La referencia a la herencia que os ha dejado don Giussani no puede reducirse a un museo de recuerdos, de decisiones tomadas, de normas de conducta. Comporta ciertamente fidelidad a la tradición, pero fidelidad a la tradición —decía Mahler— ‘significa mantener vivo el fuego y no adorar las cenizas’. Don Giussani no os perdonaría jamás que perdierais la libertad y os transformarais en guías de museo o en adoradores de cenizas. Mantened vivo el fuego de la memoria del primer encuentro y sed libres”.

En estos términos se dirigió el papa Francisco en un encuentro con todo el movimiento de Comunión y Liberación el 7 de marzo de 2015. Allí agradeció a Julián Carrón sus palabras y la organización del encuentro. La herencia continúa y la transmisión de un carisma puede encontrarse en un momento clave. ¿Fuego o cenizas?