Rafael Salomón
Comunicador católico

Las manifestaciones de los maestros mexicanos


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La docencia es una actividad que debería ser valorada con particular atención y es que de eso depende que alguien pueda encontrar su vocación, el sentido de su vida o que simplemente se deposite la ‘semilla’ del conocimiento que un día florecerá y dará sus frutos.

Me encontraba en una avenida muy importante de la Ciudad de México, llamada Reforma y se encontraba cerrada, precisamente a causa de los maestros que se estaban manifestando por las deplorables condiciones en las que viven, los bajos sueldos y las condiciones económicas en las que se encuentran.

Mientras avanzaba escuchaba las peticiones de ellos, era una marea de ellos, quienes gritaban con dolor y cansancio, sus lamentos eran de aquellos que lo han repetido un centenar de veces: “¡Queremos mejores condiciones para nosotros los maestros!”. Sin duda eran profesores rurales, aquellos que han sido olvidados por todos, especialmente por los organismos que deberían velar por sus intereses y que debido a los malos manejos económicos y de corrupción, el recurso no llega o simplemente se queda en el camino.

Desfavorecidos, olvidados y cansados

Escucharlos y verlos me hizo sensibilizarme acerca de la forma en la que viven y cuando se juntan para expresar sus necesidades cerrando una de las principales avenidas, refleja el hartazgo de las promesas que han recibido o que simplemente desean callarlos con incrementos mínimos que según ellos, no alcanza para una vida digna.

Manifestaciones maestros

Manifestaciones de maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). 2026. Foto: EFE

Maestros que viven en poblaciones lejanas de la ciudad, seguramente en condiciones difíciles con realidades complejas de imaginar. Los rostros de ellos, heridos de promesas sin cumplir; sus voces ahogadas por la tristeza y, quienes fuimos testigos de aquella manifestación, nos llenaba de impotencia y a otros de un profundo desinterés.

Maestros desprotegidos, algunos con verdaderas intenciones de exponer su realidad y otros simplemente aprovechando la oportunidad. No quiero generalizar, pero ‘a río revuelto ganancia de pescadores’, dicen. Desfavorecidos, olvidados y cansados, la Buena Nueva es para quienes nos sentimos así, porque sin duda, en el dolor es cuando el mensaje esperanzador de Dios se convierte en un bálsamo para creer en la esperanza, en un nuevo horizonte, en una vida que puede cambiar.

“¿Tendremos la voluntad de creer?”

“Pero la semilla que cayó en tierra buena representa a los que escuchan la palabra con un corazón noble y generoso, la conservan y dan fruto mediante la perseverancia“. Lucas 8, 15.

¿Estaremos dispuestos a recibir el mensaje? En medio de nuestro dolor, en nuestras condiciones actuales ¿tendremos la voluntad de creer? Estoy convencido que presenciar aquella manifestación no fue casualidad, porque ahora estoy escribiendo acerca de lo que duele y causa decepción en algunas personas. “La fe viene de la predicación, y la predicación consiste en anunciar la palabra de Cristo”. Romanos 10, 17.

Elevemos nuestras oraciones por aquellos maestros que seguramente viajaron de los diferentes lugares de México para exponer la forma en la que viven.