Rafael Salomón
Comunicador católico

Evangelizar con la fuerza del Espíritu


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Al llegar el gran Apóstol San Pablo a la ciudad de Éfeso, halló algunos discípulos que habían aceptado ya la fe cristiana y les preguntó: “¿Han recibido el Espíritu Santo al abrazar la fe?” Ellos le contestaron: “Ni siquiera hemos oído si existe el Espíritu Santo”.



Han pasado muchos años y la respuesta sigue siendo para algunos creyentes la misma y es que el Espíritu Santo sigue siendo desconocido, poco reconocido y casi su presencia en nuestras vidas se reduce a la celebración de Pentecostés y después se olvida.

Una fuerza renovadora

Algunas razones del gran desconocimiento del Espíritu Santo tal vez sean debido a la escasez de buenas publicaciones en torno a la misma divina persona o a la falta de experimentar esa fuerza única y verdadera que nos da el Espíritu consolador. El cual se vive, se siente y nos infunde la certeza, a lo mejor esa es una de las causas por la que al carecer de descripciones sea difícil de entender.

Es la fuerza inspiradora que solo se experimenta en primera persona, aunque se trate de la tercera persona de Dios. El Espíritu Santo nos emociona, inspira y nos da creatividad.

Me queda claro que no todos están dispuestos a desarrollar ese compromiso amoroso, enfrentar la misión de evangelizar viviendo con la fuerza del Espíritu ¿de qué serviría experimentar la fuerza renovadora si no es para proclamar con valentía el amor de Dios?

Al servicio de nuestra Iglesia

Son regalos y dones que se dan por amor, pero que tienen su motivo, inspirar, animar y mostrar que el Reino de Dios es posible en nuestros días y entre nosotros. Estos dones o carismas son un regalo y una responsabilidad para el servicio, ya que de poco sirve tenerlos y no compartirlos.

espíritu santo

Los regalos del Espíritu Santo fluyen en todas direcciones y sin duda cada uno de nosotros los hemos recibido y a lo mejor no somos conscientes de su potencial. “Dios ha preparado para los que lo aman cosas que nadie ha visto ni oído y ni siquiera pensado. Éstas son las cosas que Dios nos ha hecho conocer por medio del Espíritu, pues el Espíritu lo examina todo, hasta las cosas más profundas de Dios”. 1 Cor 2, 9-10

La oración nos ayudará a reconocer y a discernir los regalos que nos han sido dados sin siquiera buscarlos o merecerlos, pero una vez que los reconozcamos deberemos ponerlos al servicio de nuestra Iglesia, la cual requiere de un gran amor y de humildad, porque estos talentos no son para beneficio personal, más bien son para llevar el mensaje conforme a la Voluntad de Dios.

Fomentemos la devoción al Espíritu Santo, hablemos de la fuerza que es capaz de renovar la faz de la tierra, externemos la fuerza que tiene en nosotros, de nadie más depende que se pueda dar a conocer más que de cada una de las personas que con respeto y cuidado aceptamos los dones y los ponemos al servicio del Reino de Dios.

Podemos afirmar que el Espíritu Santo es el Dios desconocido del que San Pablo encontró el altar al entrar en Atenas. Encontrarlo, vivirlo, compartirlo y darlo a conocer es nuestra responsabilidad amorosa para el servicio.