Licenciado en Teología por la Universidad Católica de Argentina (UCA)
El teólogo y profesor de Religión argentino, residente en Madrid, es también licenciado en Ciencias Sociales y Humanidades por la Universidad Nacional de Quilmes. Así, cuenta con un máster en Doctrina Social de la Iglesia por la Universidad Pontificia de Salamanca y un posgrado de experto en Proyectos de Cooperación para el Desarrollo por la Universidad de Alcalá de Henares.
El dios-mercado necesita consumidores insatisfechos para seguir funcionando. Esta “economía que mata” es un sistema que no solo vende productos, sino también identidades, deseos y falsas promesas de salvación emocional.
Hoy, estas víctimas se han convertido en un signo de los tiempos. Su voz, tantas veces silenciada, interpela a toda la comunidad cristiana y exige una conversión real, no cosmética.
La Iglesia, que anuncia a Jesucristo crucificado y resucitado, no puede colocarse fuera de esta historia de pecado. También ha sido, en distintos momentos, cómplice de dinámicas de poder, exclusión y violencia.
El viaje apostólico del papa León XIV es un reconocimiento de que África evangeliza a la humanidad en un momento en que “un puñado de tiranos está devastando el mundo”, como ha dicho estos días en Camerún.
Dios deja de ser misterio y se convierte en herramienta. El cristianismo es reinterpretado como defensa cultural, legitimación política y frontera frente al diferente. No se niega a Dios, sino que se lo pone al servicio de intereses concretos.
Cada generación tiende a absolutizar su modo de creer, generando lecturas parciales del Evangelio. Así aparecen los “pendularismos”: una fe horizontal que pierde a Dios o una espiritualidad que olvida al pobre.
Introducción: la confesión que rompe todos los esquemas
En el momento más oscuro de la historia cristiana —un condenado a muerte, humillado, ejecutado como criminal— surge una de las confesiones más …
La Semana Santa se vuelve incisiva e incómoda porque nos pregunta: ¿a quién estamos dejando fuera en nombre de Dios? La misericordia no puede quedarse en palabras: exige decisiones concretas, reformas reales, apertura de caminos.
Este blog nace desde la mirada de Jesús hacia los pobres, las víctimas y las periferias. No como recurso literario, sino desde la propia experiencia teologizada de sacerdote casado, en la Iglesia y el mundo.
Representa a millones de hombres y mujeres que, como él, sostienen la historia desde el trabajo humilde, desde la responsabilidad asumida y desde la capacidad de amar más allá de sí mismos.
El ayuno bíblico es pedagógico: nos enseña a sentir el hambre que otros no eligen. No es una prueba de fortaleza, sino una escuela de empatía. En el desierto, Jesús no solo pasa hambre; rechaza las lógicas de manipulación y poder.