La muerte de varios migrantes durante dos operativos de control migratorio en Estados Unidos ha provocado una contundente reacción de la Conferencia Episcopal del país (USCCB). Y es que, en una reflexión conjunta, el presidente del Subcomité para la Promoción de la Justicia Racial y la Reconciliación de la Conferencia Episcopal, Daniel E. Garcia, y el responsable de la Comisión de Migraciones, Brendan J. Cahill, han expresado su “consternación” por la pérdida de vidas humanas y han reclamado que la aplicación de las leyes migratorias no puede hacerse nunca a costa de la dignidad de las personas.
- Síguenos en Google y añádenos como fuente preferida
- Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos
“Como católicos, creemos que todas las personas han sido creadas a imagen y semejanza de Dios y, por tanto, lamentamos profundamente toda situación en la que una vida humana llega a un final antinatural”, escriben los obispos, que han reclamado que se abra una investigación sobre lo sucedido.
Además, si bien reconocen que las autoridades civiles tienen el derecho y la responsabilidad de hacer cumplir la ley, pero subrayan que ese ejercicio nunca puede desligarse del respeto a los derechos humanos fundamentales.
“El poder del Estado debe ejercerse siempre dentro de los límites de la ley moral”, insisten, reclamando, por ello, “responsabilidad, transparencia y justicia” y vuelven a insistir en la necesidad de abordar una reforma significativa del sistema migratorio estadounidense, una reivindicación constante del episcopado en los últimos años.
Obispos de Estados Unidos en la Consagración de su país al Sagrado Corazón de Jesús. Foto: USCCB/Kendall McLaren
Ni deshumanizar a los migrantes ni demonizar a la Policía
Uno de los aspectos más llamativos del texto es que evita caer en una lógica de confrontación. Por ello, los obispos han denunciado cualquier proceso de deshumanización de las personas migrantes, rechazando, a su vez, la demonización indiscriminada de los cuerpos policiales. “Los actos que disminuyen o ignoran la dignidad de cualquier persona o grupo nunca deberían normalizarse en nuestra sociedad”, sostienen.
La reflexión episcopal recupera además una preocupación que la Conferencia Episcopal ya había expresado el pasado otoño: el creciente miedo que muchas comunidades experimentan ante determinadas prácticas de control migratorio. Y es que ese tipo de actuaciones —afirman— no solo vulneran los derechos de las personas afectadas, sino que erosionan la confianza en las instituciones y pueden desembocar en consecuencias “injustas e incluso trágicas”.
“Rezamos para que renazca el compromiso de reconocer la dignidad inherente de toda persona como hijo o hija de Dios”, concluyen los prelados.
