David Jasso
Provicario episcopal de Pastoral de la Arquidiócesis de Monterrey (México)

Alzad la mirada: España y el mundo entero


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Mientras el papa León XIV continúa su visita a España, una frase sigue resonando en medio de los discursos, los encuentros y las celebraciones: “Alzad la mirada”. Como lema de un viaje apostólico, es una invitación profundamente humana y sorprendentemente actual.



Vivimos en una sociedad que mira constantemente: miramos pantallas desde que despertamos hasta que termina el día; miramos titulares que se suceden unos a otros a una velocidad vertiginosa; miramos estadísticas, notificaciones, mensajes, vídeos, opiniones y tendencias. Nunca habíamos tenido tanta información al alcance de nuestros ojos y sin embargo, pocas veces habíamos tenido tan borroso el horizonte.

Por eso me parece significativo que, en estos primeros días de su visita a España, León XIV haya insistido en temas que apuntan precisamente a recuperar horizontes. En sus intervenciones ha hablado de diálogo en tiempos de confrontación, de memoria en una cultura que olvida con rapidez, de esperanza en medio del desencanto, de verdad frente a las ideologías pasajeras y de la dignidad irrenunciable de toda persona humana. Más que ofrecer soluciones técnicas a los problemas del momento, el Papa parece estar invitando a mirar más lejos.

Y no es casualidad que cuando una persona pierde la esperanza, suele bajar la mirada. Cuando una sociedad deja de confiar en el futuro, también la baja, corriendo el riesgo de encerrarse sobre sí misma y perder la capacidad de imaginar algo nuevo.

La Biblia conoce bien esta experiencia pues está llena de hombres y mujeres que recuperan el rumbo precisamente cuando vuelven a levantar los ojos. Abraham contempla las estrellas y descubre que la promesa de Dios es más grande que sus límites. Los salmistas levantan la mirada hacia los montes buscando auxilio. Los discípulos, paralizados por el miedo después de la muerte de Jesús, aprenden poco a poco a mirar más allá de la oscuridad del momento para descubrir la presencia del Resucitado.

Alzar la mirada significa descubrir que la realidad es siempre más grande que nuestras preocupaciones inmediatas, recordando que ninguna crisis tiene la última palabra y que siempre existe un horizonte más amplio que el que alcanzamos a ver desde nuestras preocupaciones cotidianas.

Vigila con León XIV en Madrid

Vigila con León XIV en Madrid. Foto. EFE

Tal vez por eso el Papa ha querido encontrarse con jóvenes, con personas vulnerables, con representantes de la cultura, del deporte y de la vida pública. Porque el futuro se construye despertando esperanzas, fortaleciendo vínculos y ayudando a las personas a descubrir que forman parte de algo más grande que ellas mismas.

España escucha estas palabras en un momento particular de su historia, pero sería un error pensar que este mensaje está dirigido solamente a los españoles. La invitación a levantar la mirada atraviesa fronteras y culturas, también interpela a América Latina, a Europa y al mundo entero.

Mientras escribo estas líneas, el Papa ya se encuentra en Barcelona y la visita continúa. Quedan todavía encuentros, discursos y gestos que seguramente enriquecerán el mensaje de estos días. Sin embargo, tengo la impresión de que la intuición de fondo ya ha quedado sembrada.

Quizá por eso este lema ha resonado con tanta fuerza, pues no sólo describe una visita papal sino también una necesidad espiritual de nuestro tiempo.

Lo que vi esta semana

Miles de personas reunidas en Madrid alrededor del Papa. En medio de tantas diferencias, sigue existiendo una sed profunda de esperanza que ninguna encuesta logra medir completamente.

La palabra que me sostiene

“Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio?”. (Sal 121,1).

En voz baja

Señor, cuando el cansancio, el miedo o la rutina me hagan caminar mirando al suelo, recuérdame que siempre existe un horizonte más grande que mis preocupaciones. Ayúdame a levantar la mirada.