“Tejer redes con el mundo de la cultura, del arte, de la economía y del deporte” es algo más que el título de un encuentro. Con motivo de su Viaje Apostólico a España el papa León XIV ha vivido un momento especial de diálogo social en un tiempo compartido con una amplia representación de la sociedad civil. Una cultura del encuentro que se construye con la aportación de todos los agentes sociales a los que el pontífice les ha lanzado el reto de “custodiar el alma” juntos en la era de la innovación.
- ¿Todavía no sigues a Vida Nueva en INSTAGRAM?
- WHATSAPP: Sigue nuestro canal para recibir gratis la mejor información
- Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos
El Movistar Arena de Madrid, que puede albergar hasta 17.000 espectadores, vibró gracias al Papa con un mensaje de humanidad y esperanza. Algo que los asistentes vivieron en la previa con la música, la danza y algunos testimonios del mundo del arte, de la música, el trabajo o la fe. Un auditorio plural en el que junto a los entusiastas de la causa se han sentado personas con diferentes maneras de afrontar la vida y el hecho religiosa. Un atrio de los gentiles en el que no han faltado las banderas de quienes llevan sus reivindicaciones a la Iglesia como la inclusión que demanda de los cristianos LGTBI de la asociación Crismhom de Madrid que escucharon decir al cardenal Cobo que “la puerta está abierta para todos”.
Ya con el Papa presente pasadas las seis de la tarde, en el escenario –además de León XIV y el cardenal José Cobo– se fue construyendo una red de mensajes entretejidos con las aportaciones de referentes como el actor Antonio Banderas y la bailaora Sara Baras en el ámbito cultural; representantes como Antonio Garamendi de la patronal, Unai Sordo del sindicato CC.OO., Pepe Álvarez secretario general de UGT y Ángela de Miguel de las pequeñas y medianas empresas en el bloque económico; el vicerrector universitario José María Coello de Portugal; y las laureadas deportistas Carolina Marín y Teresa Perales.
Ver esta publicación en Instagram
La fuerza del arte
Banderas, haciendo uso de todas sus dotes de interpretación, hizo de portavoz de los presentes y reconoció que la presencia del Papa “no es solo una visita. Es un gesto. Un gesto de escucha, de cercanía, de diálogo con la sociedad civil”. El malagueño destacó la relación entre la Iglesia y el arte, es más, reconoció que “en el corazón de ese impulso creativo está quien atraviesa los siglos, los estilos y las culturas, y que con total seguridad ha sido la figura más representada en la historia del arte: se trata de Jesucristo”. “El gran protagonista de la película de la vida”, apuntó mientras se trasladaba con la mente a la Semana Santa de Málaga.
Buceando en su propia experiencia espiritual proclamó ante el recinto que “el arte no es solo belleza”, es pregunta, reflexión, contraste, revolución, “tensión entre lo que sabemos y lo que intuimos”, “espejo que refleja vidas” y “debe ser una alternativa a la violencia. Todas las violencias”. Banderas, que promocionó su musical ‘Godspell’, provocó al ambiente intuir que hay “un alma que nos susurra que hay algo más”, “el constante susurro de la esperanza de ese algo más”.
El papa León XIV a su llegada al Movistar Arena para participar en el encuentro titulado ‘Tejer redes con el mundo de la cultura, la educación, la empresa y el deporte, este domingo en Madrid. Foto: EFE
Respeto con la verdad
Uno de los vicerrectores de la Universidad Complutense, que habló representación de la comunidad educativa y científica de Madrid, defendió que la educación “constituye un mecanismo insustituible de justicia social, donde la igualdad de oportunidades sirve para que cada joven pueda desarrollar armónicamente sus capacidades”. Coello de Portugal reclamó que “necesitamos el compromiso social con las actividades educativas e investigadoras”.
Ante el panorama variado de la educación superior reclamó que “tenemos la convicción de que necesitamos universidades respetuosas con la diversidad pero también con la verdad, centros a la vanguardia del conocimiento pero con pleno respeto a la ética de la investigación, espacios académicamente excelentes pero socialmente inclusivos, entornos en los que se desarrolle la cultura del esfuerzo y la competitividad pero presididos por el pleno respeto a la dignidad de cada persona”. Evocando a san John Henry Newman defendió el diálogo entre la razón y la Fe.
Un nuevo contrato social
Ya en el bloque económico, Garamendi –tras la actuación de Sara Baras que hizo moverse y dar palmas tanto al Papa como a la presidenta autonómica Isabel Díaz Ayuso o a la vicepresidenta Yolanda Díaz– defendió que “las empresas son comunidades humanas” donde “las personas desarrollan su talento y, con esfuerzo, construyen sus proyectos de vida”. ante este cambio de época, reclamó, “necesitamos reforzar una visión que sea transformadora y profundamente humanista de la empresa.
Una empresa que defiende que el trabajo es la expresión máxima de dignidad, desarrollo integral y contribución al bien común”. Concluyó señalando en nombre de todos que “compartimos una misma convicción: que el futuro solo podrá construirse sumando capacidades, compartiendo objetivos y poniendo siempre a las personas en el centro del progreso”.
Para Sordo, el trabajo “apela a la dignidad de las personas, a su construcción social”. Por ello, clamó: “No nos resignamos a vivir en un mundo que consista en la pugna del último contra el penúltimo, en la metáfora cainita del bote salvavidas, en el nihilismo moral del individuo tirano, del aquí y el ahora”. Defendió “renovar un contrato social para el siglo XXI, a hacer renacer lo más noble de los estados sociales que es la solidaridad entre anónimos, ensanchando el espacio de los afectos y los vínculos”
Álvarez alertó sobre la creciente concentración de riqueza y poder en torno a las grandes corporaciones tecnológicas y ha reclamado mecanismos que aseguren una distribución más justa de los beneficios generados por la IA. Por ello ha reclamado una regulación trasparente y participativa. Además, destacó que el Papa en su encíclica ‘Magnifica Humanitas’ llama a adaptar las normas laborales y sociales a los desafíos tecnológicos. “El futuro del trabajo no puede decidirse en los despachos de las grandes tecnológicas; debe construirse a través del diálogo social y la negociación colectiva”, concluyó.
Finalmente, de Miguel, concluyó aseverando que “cuanta más tecnología tengamos, más humanidad necesitaremos”. La empresa del futuro, destacó, “necesitará confianza, sentido y vínculos humanos reales”. “Necesitamos también formar directivos y profesionales, representantes empresariales y sindicales, con una mirada humanista, que pongan la tecnología al servicio de las personas”, reclamó reivindicando el diálogo social para el bien común como brújula “que nos lleva a “alzar la mirada” hacia los valores de verdad, libertad, justicia y amor para humanizar la técnica y construir la civilización del trabajo. Este es el Nuevo Contrato Social”, zanjó.
Los valores del deporte
“¡Muchas gracias, Su Santidad, y buen partido en la vida!”, gritaron Teresa Perales y Carolina Marín. Las deportistas paralímpicas alabaron al Papa por defender que “el ejercicio del deporte no es solo un espectáculo de masas, sino una actividad común, saludable para el cuerpo y para el espíritu, y una expresión de lo que nos une como seres humanos”.
Y es que, como apostilló Marín, “el deporte, cuando se vive con integridad, es una verdadera escuela de vida” ya que permite ejercitar la “resiliencia ante la adversidad” porque “la verdadera victoria no es ser invencibles, sino aprender a levantarnos con la ayuda de los demás” y vivir la humildad.
