Tribuna

Dialogando… con “el gusto de vivir”

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1.     En la vida cotidiana

Vivimos en un mundo donde lo vital, la vida es constantemente amenazada o desvalorizada porque se está realizando un genocidio con los hermanos de Palestina, porque se está bombardeando a personas de distintas nacionalidades, porque el proyecto de vida financiero tiene como modelo aquellas elecciones que no “continúan la vida”, sino que se sostiene en ideas de “auto” dinamismo sin “alteridad”. Sin embargo, hay muchas realidades y personas que nos hacen ver y comprender la vida con otra lógica, con la manera de ser y convivir en donde se comparte el gusto de vivir. ¡Qué gente tan maravillosa que con solo un gesto sencillo nos transforma la perspectiva!



2.     En la fe cristiana

“Entró, vio y creyó… Todavía no habían comprendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos” (Jn. 20, 6 – 9)

El domingo de pascua, la liturgia nos ofrece el texto del Evangelio según Juan para contemplar ese misterio de fe que nos cambia la mirada, que nos devuelve el gusto de vivir, que nos orienta a ser de una manera distinta… ¡ya no tenemos que hacer nada para recibir a la gracia, sino que ella nos convierte a entrar en la pascua, a ver al viviente, a creer en que a la propuesta de Dios no está atada a nuestras acciones, sino que “cuando todavía es oscuro” en nuestra vida, ahí se regala la vida en abundancia (Jn . 10, 10).

El jueves del triduo pascual revivimos que el Mesías nacido en Palestina, nos hace sus “aliados”, nos configura a él, nos hace entrar, ver y creer en “la anchura, la longitud, la profundidad y la altura” de la vida nueva (Ef. 3, 18). Este día la iglesia nos hace entrar, ver y creer que por el bautismo somos sacerdotes, profetas y pastores configurados e injertados en la Verdadera Vid (Concilio Vaticano II – LG, 1965) (#10), en quien se hace servidor haciéndonos vivir como aquellos que testimoniamos la teología de la palangana.

El viernes de la pasión, volvemos a pasar por el corazón que Dios se brinda como “alianza”, que se pone en nuestras manos, se ubica entre todos, especialmente entre quienes sufren, es el misterio de amor que se entrega gratuitamente para que otros creyendo vean; viendo ingresen; ingresando vayan a compartir con otros que la vida encuentra en el amor su plenitud (1ª Jn. 4, 8).

Por la pascua, re/vivimos, recuperamos, renovamos, re/instalamos, re/surgimos, con esa “capacidad de Dios” (CEC, 1997) que nos hace aptos de devolver el gusto de vivir, porque la pascua: impregna, orienta y proyecta la vida cotidiana y pastoral.

Dialogando Con El Gusto De Vivir I

Por tal motivo:

  • “Si la pastoral eclesial, pierde el sabor u el olfato… la pascua nos devuelve el gusto y la alegría de vivir.
  • Si la oración, pasa por la pérdida del sabor… la Resurrección nos da el gusto de vivir.
  • Si la caridad pierde el olfato porque la realizamos para que nos vean… la pascua nos orienta que el amor es para los demás.
  • Si la fe experimenta crisis, desde la Pascua vemos que el momento más oscuro, es cuando el sol comienza a brillar, porque es ese lucero que no tiene ocaso(CEA – MRC, 2011).
  • Si la esperanza ya no nutre nuestra existencia, la Pascua, con sus señales nos devuelve el gusto de vivir.
  • Si la liturgia se transforma en algo rutinario, solo la Pascua ubica a cada tiempo, espacio, gesto, rito, ministerio en función del amor que nos fraterniza con el mundo.
  • Si nuestra existencia está impregnada por la tristeza, es la Pascua de la Fraternidad la que nos hace resucitar para amar a los demás como el Resucitado nos ama.
  • Si por cualquier motivo, experimentamos que la vida está llena de obstáculos y la noche nos rodea… solo la Pascua nos re – descubre, re – engendra, re – ubica, etc., para que todas las personas descubramos que el gusto de vivir está motivado por un amor que nos ama hasta la locura, hasta su locura… la locura del amor.
  • Si tu vida, nuestra vida está impregnada de señales, personas y gestos que la llenan de vitalidad, es porque la Pascua nos orienta.
  • Si tu vida, nuestra existencia, busca incorporar y acompañar a la diversidad de personas en sus caminos y situaciones vitales, es porque la Pascua nos transformó en testigos de la vida en abundancia.
  • Si tu vida, nuestra vida, realiza gestos de amor hacia todos sin excluir a nadie, buscando que cada persona sea feliz… la pascua es el centro de nuestra existencia.
  • Si nuestra vida, abre puertas, invita a ver más allá de las apariencias… es porque la Pascua está impregnando todo.
  • Si nuestra existencia, incorpora a la mesa, a todos y el pan se hace acción de gracias para todos… es porque la Pascua está sacando obstáculos.
  • Si nuestra vida, se lanza hacia los demás para acompañar, invitar, acoger, fraternizar y anunciarles que ¡son buenos, bellos, aptos… amados! Desde la Trinidad, la Pascua es el centro, quicio, origen y meta de todo… Como afirma un teólogo muy reconocido: La Pascua nos revela a un Dios enredado en los lazos de una auténtica paternidad respecto a un hombre (Durrwell, Xavier François, 1992, pág. 24). Por lo tanto, la Pascua nos transforma en hermanos de todas las personas con quienes queremos convivir, encontrar, suscitar, disfrutar, gozar, etc., el gusto de vivir”(Curia, Christian, 2024, págs. 97 – 98).

Para experimentar la pascua de esta manera, recordamos unas palabras de la beatificación del amado pastor Juan Pablo I, conocido como el “papa de la sonrisa”, porque fue, creyó, vio y anunció gozoso que la pascua hace maravillas:

“Con su sonrisa, el Papa Luciani logró transmitir la bondad del Señor. Es hermosa una Iglesia con el rostro alegre, el rostro sereno, el rostro sonriente, una Iglesia que nunca cierra las puertas, que no endurece los corazones, que no se queja ni alberga resentimientos, que no está enfadada, no es impaciente, que no se presenta de modo áspero ni sufre por la nostalgia del pasado cayendo en el involucionismo.

Roguemos a este padre y hermano nuestro, pidámosle que nos obtenga la sonrisa del alma, que es transparente, que no engaña: la sonrisa del alma. Supliquemos, con sus palabras, aquello que él mismo solía pedir: Señor, tómame como soy, con mis defectos, con mis faltas, pero hazme como tú me deseas (Francisco – Homilía beatificación Juan Pablo I, 2022)

3.     Plegaria comunitaria

Bendito seas, Jesús Resucitado, principio, lugar, quicio y fin de la vida cristiana,
que tu Pascua continúe suscitando respuestas de fe
que buscan liberar y llenar de alegría las existencias,
especialmente de aquellas personas que estamos en la orilla.
Jesús, con vos y con todas las personas:
¡Queremos creer, ver y entrar, para vivir a tu lado, abriendo, sacando obstáculos, saliendo, yendo, acompañando, celebrando, preparando la comida para quienes tienen hambre, lanzándonos a nuevos itinerarios de fraternidad!
Te lo pedimos a vos que vivís, acompañas nuestra vida y nos amas por los siglos de los siglos. Amén, aleluya (Curia, Christian, 2024, pág. 95).

Feliz Pascua desde la Vida Nueva. ¡Felices desde este misterio gozoso de un Dios Viviente y vivificador, que asume lo nuestro y nos invita a la fiesta, la danza, la alegría y a la liberación!

Feliz Pascua desde El Viviente… que “sigue haciéndose historia en medio de nosotros” (De Vos, Frans – ICD, 1983), es el que va y lleva hacia adelante, es el que nos invita a ir, entrar, ver, creer y caminar juntos construyendo el Reino sin miedos, sin temor, sin obsecuencias.

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Trabajos citados

CEA – MRC. (2011). Misal Romano Cotidiano. CABA: Oficina del Libro.
Catecismo de la Iglesia Católica (1997). Obtenido de https://www.vatican.va
Concilio Vaticano II – Lumen Gentium (1965). Obtenido de https://www.vatican.va
Curia, Christian. (2024). El gusto de vivir. Desde la vida del Resucitado un itinerario pascual. CABA: Claretiana.
De Vos, Frans – ICD. (1983). La alegría de la fe para un mundo en cambio. Lomas de Zamora: Junta Catequística Diocesana.
Durrwell, Xavier François. (1992). Nuestro Padre. Dios en su misterio. Salamanca: Sígueme.
Francisco – Homilía beatificación Juan Pablo I (04 de Septiembre de 2022). Obtenido de https://www.vatican.va