Guerra abierta por los profesores de Religión en Navarra

El arzobispo de Pamplona defiende la profesionalidad del profesorado y cuestiona las cifras económicas después de que PSN y Contigo-Zurekin anunciaran una proposición para derogar la ley que garantiza su trabajo

Guerra abierta por los profesores de Religión en Navarra

El arzobispo de Pamplona y Tudela, Florencio Roselló, ha defendido la continuidad del profesorado de Religión en los centros públicos navarros y ha asegurado que “hay otra forma más humana de solucionarlo”, después de que PSN y Contigo-Zurekin hayan anunciado una proposición para derogar la ley foral que garantiza el mantenimiento de sus puestos de trabajo.



Durante su intervención en el Foro Ser Navarra, organizado por la Cadena SER, Roselló situó el debate más allá de la confrontación política y denunció la “ideologización que muchas veces hay detrás de estas medidas”. “La presencia de la religión en las aulas obedece a unos acuerdos Iglesia-Estado que aquí se ha reducido a la mínima expresión”, recordó, tal como recoge Europa Press.

“Hay otra forma más humana de solucionarlo”

El arzobispo explicó que actualmente hay 43 profesores de Religión que desempeñan también tareas complementarias en los centros educativos. “Aquí hay 43 profesores que están haciendo labores complementarias, como patio o comedor, que si no lo hacen ellos igual tienen que hacerlo otros profesores”, subrayó.

“Hay otra forma más humana de solucionarlo, sin entrar en la ideologización que muchas veces hay detrás de estas medidas”, ha insistido el prelado, mostrando, además, su sorpresa por el enfoque del debate público: “Me extraña que desde la consejería se hable de 43 profesores de religión, que tienen rostro femenino”.

En este sentido, ha añadido que los criterios de selección no dependen del Arzobispado: “Se cuestionan los criterios de selección, pero los criterios son los que la Administración nos ha puesto. Si no están de acuerdo, que se cambien”. Además, ha reivindicado la cualificación académica del colectivo, subrayando que “son verdaderos profesionales. Grado, máster, más luego la beca. Cinco o seis años para dar religión”.

Uno de los puntos más críticos de su intervención fue el coste económico atribuido al profesorado de Religión, cifrado en dos millones de euros. “Desde que se empezó a establecer esta cifra, hay 50 profesores menos”, señaló. “No sé dónde va ese resto de los 2 millones. Cuando hablaban de dos millones había 50 profesores más. Ahora hay 50 menos y se sigue hablando de los dos millones. Hay algo que no cuadra”, ha dicho.

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Navarra: menos sacerdotes y menos bautizos

Más allá del debate educativo, Roselló ha ofrecido una radiografía clara de la Iglesia en Navarra. En 1990 había 1.131 diocesanos y religiosos; hoy son 308. “Queremos seguir trabajando con los sacerdotes, que para mí son héroes”, afirmó. “Yo he ido por zonas rurales donde no ves a nadie y aparece el cura por ahí saludando a la señora María y al señor Cipriano”, subrayó.

Además, ha recordado que hoy “se bautiza una tercera parte de los que nacen, un 50% todavía toman la comunión, pero conforme vayan creciendo los niños que no se bautizan evidentemente descenderán”. Sin embargo, ha señalado que “este año hay 40 mayores que se van a bautizar o confirmar y el año pasado fueron una veintena. Esto también está dando un signo de que hay algo que está nuevamente floreciendo”.

Actualmente, la diócesis cuenta con en torno a 20 seminaristas. Pero, lejos de lamentarse, Roselló defendió el momento actual como una etapa distinta, pero no necesariamente peor. “Estos datos nos dicen que la Iglesia no es como en los años 60 y 70. Está despojada también de toda influencia política y eso es bueno”, afirmó.

“No llenamos ya los templos que se construyeron aquí en Pamplona en el año 70. A mí esta Iglesia, y lo pongo en negrita, no me parece mal”, ha insistido. “Creo que caminamos hacia una Iglesia más profunda, más auténtica, no de masas, pero sí de vivencias y experiencias de fe”.

Además, considera que esta puede ser una Iglesia “más comprometida, más sinodal, donde los laicos y la mujer cada vez van teniendo más presencia” y reconoció que se atraviesa “otra etapa de minoría”. “Quizá en los años 60 o 70 era una Iglesia más de cumplimiento”, reflexionó.

Abusos e inmatriculaciones

El arzobispo ha abordado también la cuestión de los abusos en la Iglesia. “Cuando yo llego me encuentro con este tema encima de la mesa. Entiendo que teníamos que continuar, creo que se ha afrontado, que se está afrontando”, explicó, asegurando que “desde otras diócesis nos miran no sé si como ejemplo, pero sí con los ojos abiertos, porque desde el principio hemos entendido que en el centro de todo tiene que estar la víctima”.

En relación con las inmatriculaciones, el arzobispo ha señalado que, desde que llegó al arzobispado, “me han tratado de ladrón y nadie me ha dicho qué he robado”. “Se ha caricaturizado a la Iglesia diciendo que robamos”, ha lamentado, subrayando la voluntad de diálogo del Arzobispado: “La puerta de mi despacho está abierta y yo quiero hablar y podemos hablar”.

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