El papa León XIV ha recibido esta mañana en audiencia, en el Palacio Apostólico Vaticano, a los miembros de la Fundación Centesimus Annus Pro Pontifice.
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“No es un secreto que la aplicación de la Doctrina Social de la Iglesia en la sociedad actual es un tema que me resulta particularmente cercano, además de ser una parte esencial de la misión de la Iglesia en este mundo”, ha comenzado diciendo Robert Francis Prevost.
León XIV recibe a la Fundación Centesimus Annus Pro Pontifice. Foto: Vatican Media
El Pontífice ha aludido en su discurso a la “lamentable situación en la que se encuentra la humanidad, marcada por guerras, una creciente polarización y divisiones culturales y sociales”. Sin embargo, “en medio de la fragilidad, surge una nueva esperanza. Aun cuando la división parece aumentar, aparece un denominador común que indiscutiblemente nos une: nuestra humanidad compartida”.
De hecho, “es precisamente ante las adversidades cuando la persona se ve llamada a reconsiderar las preguntas fundamentales que han impulsado a innumerables generaciones a una reflexión más sincera: ‘¿Adónde vamos? ¿Hacia qué meta deseamos orientarnos? ¿Qué rumbo debemos elegir como pueblo y como comunidad humana?’ (‘Magnifica humanitas’, 6)”, ha remarcado León XIV citando su primera encíclica.
Para el Papa, “estas preguntas son una clara manifestación de la búsqueda de la verdad por parte de la humanidad y dan lugar a un anhelo de algo más, una sed de Dios y de un sentido duradero. También dan testimonio de los aspectos esenciales de nuestra humanidad: los dones divinos de la razón y la libertad, mediante los que podemos conocer la verdad y adherirnos al bien”.
León XIV pide recuperar el auténtico significado de libertad
“Si bien la libertad suele entenderse como la capacidad de hacer lo que uno quiere, es imperativo recuperar un significado auténtico que nos permita descubrir su dimensión relacional, pues es precisamente ahí donde podemos hablar de la plenitud de la persona, tanto a nivel individual como social”, ha aseverado Prevost.
En sus palabras, el Pontífice se ha referido también a las dos ciudades descritas por san Agustín, que “siguen caracterizando no solo el corazón humano, sino también las civilizaciones que creamos”.
“La Ciudad del Hombre, edificada sobre el orgullo y el amor propio, se caracteriza por un individualismo egoísta. La Ciudad de Dios, edificada sobre el amor a Dios que llega al altruismo y el cultivo de las relaciones, es lo que hace posible construir una civilización del amor”, ha señalado el Papa agustino.
“Desde esta perspectiva -ha continuado Prevost-, podemos descubrir que tras la crisis de las democracias contemporáneas y el debilitamiento del multilateralismo subyace, en realidad, una crisis antropológica derivada de haber olvidado en gran medida al Creador”.
El Papa llama a un pluralismo sano
Por último, citando la civilización del amor que describe en su encíclica, León XIV ha llamado a fomentar el diálogo: “Un diálogo fundamentado en la verdad que reconoce y valora la humanidad compartida de cada persona. En efecto, tener presente la dignidad intrínseca de cada individuo permite superar el egoísmo y los intereses particulares en aras del bien común”.
“Esta misma dignidad proporciona, además, el contexto en el que podemos hablar de un pluralismo sano que reconoce la riqueza de las contribuciones de personas de diferentes orígenes y que conduce a una convivencia pacífica”, ha subrayado Prevost.
