La Biblia como territorio literario, emocional y profundamente contemporáneo. Esta es la propuesta de ‘Donde empieza la luz’ (SM), el nuevo libro de Beatriz Giménez de Ory (Madrid, 1972), Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil por ‘Un hilo me liga a vos’ (2021). “Quería mostrar que estas historias son eternamente modernas –explica–. Quizá la palabra exacta no sea ‘modernas’, sino vigentes. La humanidad que aparece en el Antiguo Testamento sigue hablándonos hoy”.
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Giménez de Ory reúne veinticinco poemas –entre sonetos, ovillejos, romances, haikus, caligramas, poemas escénicos y de verso libre– en los que invita a emprender “un viaje intenso al alma humana”, que comienza en el Génesis y alcanza hasta el Cantar de los Cantares. “No he hecho ninguna infantilización de esos relatos. Sí he tenido que resumir algunas historias, pero he intentado mantener esa oralidad milenaria del texto bíblico y, al mismo tiempo, utilizar un lenguaje cercano, que despierte en el lector las ganas de volver a la fuente”, manifiesta.
De ahí que, junto a los versos, explique cada uno de los capítulos bíblicos –aunque no en todos los casos– para que el lector pueda seguir indagando. “Muchos de nosotros, que nos hemos criado hasta hace algunos años quizás en un entorno muy diferente, conocemos esas historias. Pero mucha gente joven, no. Por eso, veo necesario tener al lado el relato. Porque el relato y el poema dialogan muy bien en este sentido”.
Ilustraciones
Y también participan de ese diálogo las maravillosas ilustraciones de Anna Aparicio Català (Barcelona, 1991), que sacan las escenas bíblicas a la calle, al campo, al gimnasio, a la carretera. “Para mí, fue un reto –explica la dibujante–. Realmente, cuando dije que sí, no lo pensé. Y cuando lo tuve delante, fue… complicado, sí. Porque no sabes hasta qué punto puedes llevarlas a la actualidad. Al final, son historias muy antiguas. Intenté hacerlo lo más poético y metafórico posible”.
Aparicio Català no duda: “Creo que las historias de la Biblia están explicadas de una manera muy literaria, muy bonita. Se hace muy ameno leerlas y esto es algo que me gustó mucho como lectora antes de dibujarlo –prosigue–. Y como ilustradora, cuando encontré el equilibrio de cómo llevarlo a la contemporaneidad, creo que me dio mucha libertad también, y conseguí hacer una lectura gráfica tal vez un poco más para adultos”.
Esa es otra cualidad: que no hay renuncia a la profundidad, a acercar la Biblia a los más jóvenes –de 12 años en adelante– proponiendo una lectura para todos. “Igual que asumimos que somos herederos de la cultura grecolatina en muchos aspectos, también lo somos del Antiguo Testamento y del cristianismo. Nos conforman como sociedad occidental, como Europa. Y yo creo que todo el mundo tiene que conocer ese legado fundamental”, añade Beatriz Giménez de Ory.
Muchas mujeres
Giménez de Ory comparte la idea de que, al abrir la Biblia, los más jóvenes pueden identificarse con el protagonista de Michael Ende en ‘La historia interminable’, y penetrar en un mundo donde los paisajes exteriores –el Egipto faraónico, Babilonia, mil campos de batalla– se revelan también interiores. “Lo interesante es que esos lugares están dentro de nosotros. Lo mismo ocurre con los personajes: aparecen los más oscuros, pero también los que están llenos de bondad”, explica.
Entre ellos, muchas mujeres: Sara, Rut, Noemí, Judit, Ester, Susana… “Quizás hay algunos pasajes que me conmovieron cuando era pequeña. Luego, otros que no sé si recordaba –admite–. Por ejemplo, el libro de Rut, que habla de una mujer modesta, humilde. No es Judit con su belleza, no es una mujer estéril… sino una mujer que simplemente le dice a su suegra: ‘Aquí estoy para lo que quieras’. A veces, son historias que también me han conmovido por su aparente pequeñez”.
