La Cuaresma de Fraternidad de Chile prioriza a los adultos mayores  

Se ha hecho un llamado a vivir este tiempo con austeridad y caridad, haciendo aportes en la campaña para financiar proyectos solidarios

La Cuaresma de Fraternidad de Chile prioriza a los adultos mayores   

Desde 1982 se realiza, en Chile, la campaña Cuaresma de Fraternidad. En ella, la Iglesia llama a vivir este tiempo desde el miércoles de Cenizas hasta el domingo de Ramos con un espíritu de austeridad que motive a privaciones de gastos superfluos para ahorrar en las alcancías de la Campaña y entregarlas durante la Semana Santa en la parroquia, compartiendo de ese modo con quienes viven hoy necesidad alrededor nuestro.



La Campaña plantea 3 pilares para la vida cotidiana durante este tiempo: hacer más oración, vivir con sencillez y austeridad, y compartir con los demás. Propone que el compartir se haga también a través de esta campaña.

Del dinero recaudado un 60% queda en la misma diócesis para financiar proyectos locales con los mismos beneficiarios nacionales. El 30% restante se reúne en un Fondo Nacional al que postulan proyectos de todo el país. El saldo del 10% financia los gastos de la campaña.

Valorar a los adultos mayores

Este año el llamado es a valorar la sabiduría y memoria de las personas mayores bajo el inspirador lema “Bienaventurados los viejos: porque en ellos habita la memoria, sabiduría y futuro”. Invita a mirar a las personas mayores, con amor y gratitud, reconociéndolas como portadoras de historia, testigos de fe y pilares de esperanza. La campaña busca derribar prejuicios y colocar a las personas mayores en el centro del cuidado eclesial, reconociendo en ellos no solo una historia vivida, sino un testimonio de fe esencial para las nuevas generaciones. Con el dinero recaudado se financiarán proyectos que ayuden a personas mayores en situación de vulnerabilidad.

José Tomás Silva, encargado de Gestión de Recursos de Cáritas Chile, señala que “nuestra austeridad cuaresmal tiene un propósito transformador. Al desprendernos de algo pequeño, permitimos que la organización genere espacios de dignidad, salud y compañía para miles de personas mayores que hoy enfrentan la soledad o la precariedad. Esta campaña es el puente técnico y humano que conecta la generosidad de los fieles con la realidad más urgente de nuestros territorios.”

Por su parte, el director ejecutivo de Cáritas Chile, Lorenzo Figueroa, dijo que “el tiempo de Cuaresma es una oportunidad para renovar nuestro compromiso con el prójimo y fortalecer los valores cristianos de la compasión y la justicia. Invitamos a todas las personas de buena voluntad a sumarse a esta campaña y ser parte de una Iglesia que pone en el centro a quienes más lo necesitan”.

Escuchar y ayunar

En su sitio oficial de la cuaresma de fraternidad, la campaña cuenta con alcancía virtual, donde se pueden realizar transferencias y aportes electrónicos de manera segura, complementando a las tradicionales alcancías físicas que se distribuyen en parroquias y colegios para que estén en cada hogar y sala de clases.

En su mensaje para esta Cuaresma 2026, el papa León XIV propone un itinerario espiritual basado en dos pilares: la escucha y el ayuno, orientados a una verdadera “civilización del amor”.

En Cáritas Chile afirman que esa propuesta del Papa y el enfoque de la Cuaresma de Fraternidad convergen de forma natural: escuchar el clamor de los mayores es, hoy, el primer paso para una conversión auténtica. Mientras el Santo Padre pide desarmar el lenguaje y abrir el oído a los necesitados, esta campaña nacional ofrece el mecanismo concreto para que esa escucha no se quede en palabras, sino que se convierta en una “caricia de Dios” —en forma de apoyo y dignidad— para nuestros adultos mayores. Vivir esta Cuaresma es, en definitiva, aprender a reconocer la voz de Cristo en la sabiduría de quienes nos preceden, afirman los organizadores de esta campaña.

En Chile, legalmente son adultos mayores quienes tienen más de 60 años: cerca del 20% de la población, cifra en rápido aumento especialmente significativo en personas mayores de 80 años (“cuarta edad”). Se proyecta que para 2050 representen el 32% de la población. A pesar de la jubilación, un segmento significativo trabaja, mayoritariamente en comercio y agricultura, con altas tasas de informalidad.

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